Chachafruto: nutrición y versatilidad

Por: / Ilustración: Paula Ortíz / Diciembre 2022

El chachafruto es una leguminosa parecida al fríjol que ha dejado de sembrarse y de comerse en gran parte de Colombia. Sin embargo, es una esperanza para la nutrición de la humanidad en tiempos de crisis. Eso dicen quienes lo conocen y lo han estudiado.

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¿Qué es el chachafruto?

El chachafruto es una leguminosa que se encuentra en toda la región andina, principalmente en Colombia, Panamá, Ecuador, Perú y Argentina. Su nombre científico es Erythrina edulisErythros: “rojo” y edulis: “comestible”—, y según la región donde se encuentra adquiere diferentes nombres: sachaporoto, balú, mompás, pasugua, pallar, fríjol nopaz, pajuro, pisonay, poroto, cañaro, balsui, camporoto, sachafruto, fríjol de monte o frejol del inca.

El árbol es frondoso y puede llegar a medir 14 metros. La copa de los árboles más robustos alcanza los 7 metros de diámetro. Su tallo es leñoso y llega a tener hasta 40 centímetros de grosor en los más longevos, que superan los 120 años con facilidad. Crece entre los 1.400 y 3.000 metros sobre el nivel del mar, sus ramas son espinosas y sus hojas son de un color verde claro con forma triangular que termina en punta. Sus flores, en cambio, son de un color rojo carmín muy intenso y se desarrollan en racimos, que llegan a tener hasta 200 flores. Los frutos vienen en unas vainas semejantes a las de la habichuela o el fríjol, pero mucho más grandes: algunas llegan hasta los 50 centímetros de largo. Adentro se encuentran las semillas, una especie de frijol rojo oscuro de unos 4 a 5 centímetros.

Cuenta la tradición oral que el chachafruto llegó a Colombia de la mano de los indígenas inganos, descendientes de los incas que venían huyendo de las guerras internas y se instalaron en un sitio al que llamaron Porotal, hoy Putumayo.

En lengua ingana, al chachafruto se le llama sachaporoto, que significa fríjol de árbol (sacha: árbol; poroto: fríjol). Así pues, cuentan los taitas de la región que los primeros ingas que llegaron a esas tierras traían semillas de chachafruto para su alimentación y siembra. Los primeros árboles crecieron, florecieron y dejaron caer más y más semillas, hasta formar un gran bosque de chachafruto que dio nombre al Porotal.

Chachafruto1 CUERPOTEXTO

¿Y eso con qué se come? 

El chachafruto se ha consumido de muchas maneras. La más común y simple es como un pasabocas. Con él se produce harina y se hace arequipe, empanadas, arepas, almojabanas, buñuelos, jugos y natillas. Incluso se prepara chicha con chachafruto, y quienes lo han probado aseguran que le da muy buen sabor al sancocho.

Así pues, la próxima vez que pase por una plaza de mercado, pregunte por esta maravilla. No es tan fácil de conseguir en las ciudades y los supermercados, pero hay esfuerzos en varias regiones del país que se han dedicado a educar y tratar de repoblar nuestras montañas con árboles de chachafruto.

Estos proyectos comienzan a dar sus frutos y tal vez, más temprano que tarde, cantemos con los músicos campesinos de la agrupación Campo y Sabor “Chachafruto, chachafruto, quien no te
come es muy bruto”.

¿Por qué hablamos del chachafruto?

Luego de casi desaparecer, el chachafruto está de nuevo en el temario alimenticio y es esperanza para todo un continente que requiere con urgencia de alimentos con alto valor proteico y bajos costos de producción. Es por ello que se ha renovado la atención en sus frutos, pues las bondades del chachafruto son extraordinarias; se han realizado muchos estudios y todos coinciden en resultados sorprendentes. En 100 gramos secos del producto se encuentra: proteína: 18 a 25 g; fibra: 3 a 7 g; cobre 0,6 - 3,1 mg; hierro: 6 a 28 mg; manganeso: 0,05 - 0,2 mg; grasa: 0,3 - 2,5 g; sodio: 46 - 143 mg; potasio: 1,9 - 2,1 g; calcio: 5 - 29 mg.

Por esto es que ha sido llamado el “alimento más completo del mundo”, superando en proteína y fibra bruta al fríjol, el garbanzo, a la lenteja y a la arveja; y con porcentajes mucho menores de carbohidratos y grasa. Nada mal, para un alimento que fue conocido en alguna época como el “primo pobre de la papa”.

La comunidad inga y kamsá sí que saben de sus amplias propiedades nutricionales. Don Domingo Jansajoy, ex gobernador del cabildo de San Andrés y de Santiago en el Putumayo, recuerda que a principios del siglo XIX el chachafruto “salvó a la comunidad de dos hambrunas, época muy triste en la que no se pudo sembrar fríjol y maíz, el sachaporoto fue la salvación, él es resistente, no desapareció y sus semillas fueron fuente de proteína”. Tal vez es por esto que muchas comunidades indígenas lo consideran un árbol sagrado.

Pero el chachafruto no es solo un gran alimento para los seres humanos; el elevado contenido de fibra lo hace ideal para la fabricación de concentrado para animales y peces; el forraje también puede usarse como alimento de animales, la vaina es muy nutriti va para cabras, vacas y cerdos; la hoja también se usa como alimento para pollos, gallinas y conejos. Y por último, el árbol del chachafruto se encarga de fijar el nitrógeno en la tierra, controla la erosión, se adapta de manera fácil a terrenos áridos, es perfecto como cerca viva, y por la cantidad de flores que produce, el néctar abunda y las abejas lo buscan. 

Chachafruto2 CUERPOTEXTO

 

 Fotos: Javier Mejía

 

 

 

 

 

* Bienestar Colsanitas.SEPARADOR

 

 

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