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 Rita Bendek

Rita Bendek y su curiosidad para habitar el presente

Fotografía
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La actriz se define como "un ser humano en proceso de evolución”. Ha hecho de su vida un escenario en el cual la autenticidad es la protagonista. Desde Barranquilla, nos habla sobre la importancia de la gratitud, el poder terapéutico del baile y la forma en que el bienestar alinea el cuerpo, la mente y el espíritu.

Hay una fuerza innegable en la voz de Rita Bendek. No es solo la seguridad de quien lleva años frente a las cámaras, sino la de alguien que ha aprendido a decir lo que piensa sin filtros. Para Rita, la vida no es un destino estático, sino un movimiento constante. Tras años de carrera, asegura que aún no termina de aprender; su curiosidad permanece intacta, alimentada por el jazz de los años cincuenta, los vinilos que rescató de su juventud y la convicción de que la felicidad no es algo que se deba postergar.

¿Quién es Rita Bendek en este momento?

Soy una persona que está en constante cambio. Me considero muy afortunada porque he tenido la oportunidad de hacer lo que me gusta. Soy una mujer recia, “frentera” como decimos aquí en Barranquilla; alguien que dice lo que piensa, pero que también ha aprendido a cuidar de sí misma de manera integral. Para mí, la salud es holística: es un conjunto en el que debemos alinear la mente y la espiritualidad. Y sobre todo, soy alguien que celebra la vida cada vez que puede.

El bienestar es sacar esos miedos de la vida y reemplazarlos por gratitud. 

Tu infancia tuvo una mezcla cultural fascinante, entre la ascendencia árabe y las raíces isleñas de tu madre. ¿Cómo influyó ese entorno en tu visión del mundo?

Fue una infancia muy familiar y sui generis. Mi padre era palestino y mi madre de San Andrés; esa mezcla me dio una perspectiva distinta, aunque crecí inmersa en la cultura barranquillera. Siempre fui la única mujer entre hermanos, una pequeña “performer” que bailaba y montaba espectáculos en casa. Apenas este año supe que mi madre también quiso ser actriz, así que esa pasión siempre estuvo ahí, esperando su momento.

 Rita Bendek

¿Cómo describirías la relación con tu hija?

Ella es mi gran red de apoyo y mi mayor maestra. Siempre hemos tenido una relación de mucha libertad y confianza. Yo soy una madre "suelta"; creo que el bienestar de uno como padre es fundamental para el bienestar del hijo. Si yo estoy bien y soy independiente, le transmito esa seguridad a ella. Así me criaron a mí, viajando sola desde joven, y así la crié a ella. Es un intercambio de energías constante y muy honesto.

La salud es holística: es un conjunto en el que el cuerpo, la mente y la espiritualidad deben estar alineados.

Has interpretado a mujeres fuertes y, a menudo, antagonistas. ¿Qué te han enseñado estos personajes sobre ti?

Actuar es una terapia. Mis personajes suelen ser mujeres que hacen cosas que yo jamás haría en la vida real, como ser grosera o violenta. Interpretar esa maldad me permite explorar emociones de forma segura y divertida. Sin embargo, el reto más grande es luchar contra los encasillamientos. Mi labor ha sido defender mis personajes, dotarlos de características y atributos propios y demostrar que puedo ir mucho más allá de lo que otros imaginan.

 Rita Bendek

Hablas de la actuación como un “lugar seguro”, pero también mencionas que las emociones pueden ser una carga. ¿Cómo logras cuidar tu salud emocional?

Es cierto. Actué en producciones fuertes en las que la intensidad física y emocional era agotadora. En producciones como Escupiré sobre sus tumbas, me pasaba que llegaba muy cargada. Hubo escenas de una intensidad emocional y física tan fuerte que duré tres días sintiendo esa energía en el cuerpo. He aprendido a marcar una separación clara entre Rita y el papel, pero el cuerpo tiene memoria. Mi gran terapia es el descanso y, sobre todo, el baile. El baile te mueve desde la punta del dedo hasta el pelo; alinea las energías, te cansa y te relaja al mismo tiempo. Si el cuerpo no se mueve, se muere.

 Rita Bendek

“El tiempo es el regalo más valioso que tenemos”, enfatiza Rita.

¿Cómo vives el bienestar?

Estar bien conmigo misma y con lo que me rodea. Hoy vivimos bajo el yugo del miedo: miedo a las redes sociales, a no tener likes, a envejecer… El bienestar es sacar esos miedos de la vida y reemplazarlos por gratitud. Yo me levanto y doy gracias por mi salud, por mi hija, por tener a mi madre de 90 años conmigo. La gratitud es la base de la tranquilidad.

Soy una gran creyente del arte de no hacer nada. Tomarse un café sin prisas, leer, escuchar un podcast o simplemente disfrutar del silencio. El tiempo es el regalo más valioso que tenemos. Voy al gimnasio, hago pesas. Esa es mi forma de recargarme para poder crear. Si no guardas energía, no tienes nada que ofrecer cuando llega un nuevo proyecto.

 Rita Bendek

Si el cuerpo no se mueve, se muere.

La música parece ser tu motor de bienestar, ¿Qué suena en la casa de Rita?

Me gusta mucho el silencio, pero cuando pongo música, me nivela. Estoy rescatando mis vinilos de la universidad; me gusta el jazz de los 50, las big bands afrocubanas y el mambo. Pero también escucho desde música clásica hasta reggaetón de Aria Vega. Para mí el baile es la terapia más eficaz, mueve todas las energías. Veo a mi madre de 90 años tarareando y siguiendo el ritmo con las palmas y entiendo que de ahí vengo. Me muevo en diferentes géneros de acuerdo a cómo me sienta.

Mirando hacia el futuro, ¿qué sueños tienes en mente?

Me encantaría explorar el otro lado de la cámara: escribir y dirigir un cortometraje. Aunque soy un poco desorganizada con mis ideas, la curiosidad no muere. También me queda la espinita de cantar de forma más profesional; la vibración del canto es algo maravilloso que me conecta con mi madre. En definitiva, mi proyecto es seguir viviendo al máximo, con interés y con la capacidad de asombro intacta.

Este artículo hace parte de la edición 204 de nuestra revista impresa. Encuéntrela completa aquí.