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Versania Nova

Versania Nova: acompañar el desarrollo infantil desde el inicio

En los primeros años de vida, pequeñas señales pueden decir mucho. Versania Nova trabaja en la detección e intervención temprana del desarrollo infantil, acompañando a niños y familias con un equipo interdisciplinario que integra evaluación, seguimiento y orientación en cada etapa del proceso.

Cuando Jennifer Rangel recibió el diagnóstico de su hija Gabriela, el mundo pareció detenerse. Los médicos confirmaron que tenía hipoacusia bilateral neurosensorial profunda: no escuchaba por ninguno de los dos oídos. El temor inicial era profundamente emocional. ¿Cómo iba a aprender a hablar y a comunicarse con otros? ¿Cómo se iba a relacionar con otros niños? ¿Qué tan distinta sería su vida?La respuesta no llegó de inmediato, ni dependió de un solo especialista. Comenzó a construirse junto a su pediatra tratante y, posteriormente, con el equipo interdisciplinario de Versania Nova, el programa de atención e intervención temprana de Versania, que hace parte del Grupo Keralty. En Barranquilla, esta línea se ha convertido en un punto de apoyo para familias que necesitan acompañamiento clínico, terapéutico y emocional.

“Llegué por sugerencia del médico para que Gabriela iniciara el proceso terapéutico, y pudiera aprender a hablar y a desenvolverse en la sociedad”, cuenta Jennifer. Hoy, después de más de un año y medio de intervención, ve avances concretos: “Cuando llegó no se podía mantener sentada, tenía dificultades de conducta y no organizaba ni pronunciaba palabras. Hoy se concentra con mayor facilidad, pronuncia muchas palabras y su comportamiento es diferente”.

El caso de Gabriela no es aislado. En la sede de Barranquilla, el programa atiende a niños desde el nacimiento hasta aproximadamente los seis años, en especial cuando existen factores de riesgo o señales de alerta en el desarrollo.

La doctora Cindy Bolívar, médica líder de Versania Nova en la ciudad, explica cómo funciona el proceso. “Los niños ingresan por remisión de su pediatra tratante, son contactados por la enfermera jefe para una cita de valoración y posteriormente reciben consulta con medicina del desarrollo o pediatría, psicología y el equipo terapéutico. Después hacemos una junta interdisciplinaria para definir el plan de intervención”.

Ese equipo incluye pediatría, medicina del desarrollo, enfermería, trabajo social, psicología, terapia ocupacional, fisioterapia y fonoaudiología. La clave es la articulación entre todas las disciplinas

Intervenir a tiempo para potenciar el desarrollo

El desarrollo infantil abarca todas las habilidades que el niño va a adquirir desde que nace hasta los primeros años de vida: lenguaje, motricidad, interacción social, regulación emocional y habilidades sensoriales.

En consulta, los mitos son frecuentes. “Vemos inquietudes relacionadas con retraso en el lenguaje, en la marcha o dudas sobre el tummy time (tiempo boca abajo). Muchas veces la información que circula en redes sociales genera más ansiedad que claridad”, señala la médica Bolívar. Por eso, insiste en consultar con el pediatra o médico familiar ante cualquier duda, pues la evaluación profesional permite determinar si se trata de una variación del desarrollo o de un signo que requiere intervención.

En Barranquilla, Versania Nova atiende dos grandes grupos de pacientes. El primero recibe a bebés prematuros o de bajo peso al nacer que tienen factores de riesgo neurológico y por ende ingresan a programas de intervención temprana para fortalecer hitos motores y cognitivos. El segundo grupo lo conforman niños que llegan con uno o varios signos de alerta detectados por padres, profesores o pediatras: dificultades en el lenguaje, motricidad, atención, procesamiento sensorial o alimentación.

Cuando la familia aprende a acompañar distinto

Heidy Huelva transitó el proceso desde otro lugar. Su hija Emma Monsalve llegó al programa después de que su pediatra detectara señales de alerta y, tras diferentes pruebas, recibiera el diagnóstico de trastorno de atención e hiperactividad. “Notamos un atraso en el lenguaje y era muy difícil que centrara su atención. Eso nos llevó a buscar ayuda”, recuerda. Llevan aproximadamente ocho meses en el proceso y lo describe como “enriquecedor tanto para Emma como para nosotros, su familia”.

El acompañamiento no termina en la sesión terapéutica. “Fue abrirnos a un mundo nuevo en el que teníamos que entender, apoyar y asumir que el proceso no solo ocurre aquí, sino también en casa”, explica. Ese trabajo conjunto es, precisamente, uno de los pilares del modelo. La intervención no reemplaza a la familia: la integra.

La recomendación de la doctora Bolívar a la hora de integrar a la familia en el desarrollo de sus hijos es sencilla: “Juguemos con los niños y niñas, no deleguemos las actividades a las pantallas. Involucrémonos, dediquemos tiempo, vayamos al parque, busquemos nuevas estrategias y limitemos el uso de celulares y televisores”.

Un modelo que trasciende la ciudad

Aunque en Barranquilla el programa ha fortalecido su presencia, Versania Nova hace parte de una estrategia más amplia del grupo Versania en el país. En Bogotá, la línea cuenta con una sede recién inaugurada en la nueva Torre Keralty y se articula con otras áreas como Senior, Psicosocial ITA y Presentes, para brindar una oferta integral en distintas etapas de la vida.

El enfoque nacional es claro: intervenir de manera oportuna en la primera infancia para prevenir que ciertas señales se conviertan en brechas mayores en el desarrollo. En la práctica, eso se traduce en valoraciones integrales, talleres de estimulación, orientación a padres, madres y cuidadores, y capacitaciones para docentes. El objetivo no es etiquetar, sino potenciar las capacidades de cada niño.

El potencial que se descubre cuando hay apoyo

Para Jennifer, el aprendizaje más grande ha sido personal: “He aprendido que la limitación la pone una misma. Mi hija es completamente funcional”. Reconoce que el proceso no ha sido fácil y que el mayor reto, incluso más que el diagnóstico, ha sido la reacción de la sociedad frente a la discapacidad. Sin embargo, hoy habla con serenidad al respecto, “nunca la he limitado. Con tres años canta, baila y ha hecho un proceso muy bonito aquí”, añade.

En uno de los coloridos salones en los que suele haber juguetes, columpios y hasta piscinas de pelotas, una dulce voz resume lo que para los adultos resulta difícil de explicar. “Me encanta venir aquí a mis terapias, quiero mucho a mis terapeutas, me gusta jugar y me divierto mucho”, dice Emma Monsalve de 5 años. En esa frase sencilla hay una síntesis del modelo: cuando el espacio es seguro, el niño no siente que está siendo “corregido”, sino acompañado.

Detectar para cuidar

Hablar de desarrollo infantil puede generar ansiedad en las familias, aun más en un contexto saturado de información y comparaciones constantes. Sin embargo, la experiencia en Versania Nova demuestra que intervenir temprano es actuar con oportunidad.

En Barranquilla, cada vez más padres entienden que consultar a tiempo es abrir una puerta a crear estrategias claras, a tener acompañamiento integral y a establecer una red de apoyo que sostiene al niño y a su familia, pues el desarrollo es un proceso dinámico que necesita observación, juego, seguimiento y, cuando es necesario, intervención especializada.

En palabras de la doctora Cindy Bolívar, “si encontramos algún signo de alerta, debemos intervenir de forma oportuna”. Esa intervención, cuando es integral y humana, puede transformar la trayectoria y crecimiento de un niño y la manera en que una familia entera comprende y acompaña su crecimiento.

Laura Daniela Soto Patiño

Laura Soto es periodista y redactora de Bienestar y Bacánika. Bumanguesa de nacimiento, boyacense de corazón y bogotana por adopción. Vive con su gata Morita y sus orquídeas. Romántica irremediable, le toma fotos a la comida y ama a su familia más que a nada en el mundo.