Cómo decirle adiós a lo que produce desorden

Por: / Ilustración: Alejandra Balaguera / Febrero 2021

 Vivir el presente, donar lo que no usamos y convertir la depuración en un hábito son algunas recomendaciones para obtener los beneficios del orden. 

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a cuarentena nos hizo pensar en la relación que tenemos con la casa, con los objetos que guardamos y con el estado de orden en el que se encuentran. Durante este tiempo nos dimos cuenta de que guardamos durante años objetos que no utilizamos pero que ocupan espacio, generan desorden y nos estresan con su presencia. Este tiempo en casa nos obligó a adaptar nuestros espacios en lugares funcionales para todas las tareas, y nos permitió reflexionar sobre nuestra dependencia con los objetos que no usamos o no necesitamos. 

Pero, ¿cómo decir adiós a esas cosas si aún tenemos en la cabeza que son parte de la vida y de la casa? Sabemos que depurar no es tarea fácil y más si no lo hacemos con frecuencia, al menos cada seis meses. Recordemos que descartar no significa esconder lo que no usamos debajo de la cama, ponerlo al fondo del clóset o meterlo en una caja en el depósito, significa sacarlo de nuestra casa y de nuestra mente. Eso nos invita a romper con esos pensamientos o excusas que nos aferran a ese objeto inútil (sí, leyó bien: es inútil porque ya no lo usamos frecuentemente). 

Tener demasiadas cosas y amontonar objetos es algo muy común. Guardar los recibos de servicios públicos desde 2005, almacenar decenas de bolsas plásticas o mantener en el cajón esferos que ya no sirven son algunos ejemplos con los que seguro se identifica. En cambio, soltar o desprendernos de nuestras cosas no es una práctica frecuente y, por este motivo, nos resulta difícil admitir que pueden tener una segunda vida más digna. Sacar de nuestra casa todo lo que no nos sirve nos ayudará a despejar y organizar mejor nuestros espacios y nuestra mente.

Otros beneficios son: lograr armonía en los espacios y entre miembros de la familia, tener la satisfacción de  regalar eso que no necesitamos a alguien que sí lo va a usar y, por último, disminución del estrés.

Sobre la base de mi experiencia como organizadora de espacios y en la práctica del minimalismo y del descarte aprendido de las expertas Francine Jay y Nagisa Tatsumi, les presento algunas técnicas y consejos prácticos que podrán ayudar a que la labor de depurar nuestra casa no se convierta en una batalla entre los sentimientos, los recuerdos y nos ayuden a sentirnos más ligeros y organizados en casa.

1. Segunda vida con próposito 
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Deshacerse de lo que no se usa puede ser gratificante si sabemos que vamos a entregarlo para que tengan una segunda oportunidad. Donar, regalar con criterio, intercambiar con amigas o familiares, vender en tiendas o plataformas de segunda mano, puede ser motivante para depurar los espacios, recibir algo a cambio y al mismo tiempo saber que las cosas estarán en buenas manos. 

Mi consejo es tener un contenedor destinado a almacenar lo que no usamos y vamos a donar o regalar. Puede ser un canasto cerca al clóset o una caja en el depósito. La clave es que el objeto que ya no nos guste o no usemos lo saquemos del espacio habitual apenas nos demos cuenta de que es un objeto inútil para nosotros. Es importante que esté en buen estado para que otra persona pueda aprovecharlo. Una vez esté llena “la canasta de donaciones” debemos contactar a la fundación o a alguien que se encargue de  recogerla y llevarla a su destino. Así ganamos todos.

2. Vivir en el presente
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Vivir en el pasado es una práctica muy habitual, pero en realidad lo que hace es atarnos a sentimientos y objetos que no nos permiten avanzar y pensar en el presente. Muchos objetos nos recuerdan la versión pasada de nosotros y nos hacen añorar ser aquella persona. Por ejemplo, esos jeans talla 2 que algún día nos quedarán cuando bajemos de peso, o ese manual o caja del televisor que ya no tenemos (o creemos que la garantía es vitalicia), o esos CDs de la juventud que ya no tenemos donde reproducir, son algunos de los objetos que nos encadenan al pasado y nos generan dependencia.

Los invito a reflexionar sobre vivir el presente y disfrutar la persona que somos hoy. La pandemia nos dio una lección: vivir el hoy y el ahora, mañana no sabemos qué suceda y el pasado no nos aporta mucho. Saquemos esas cosas viejas que no usamos (como el jean talla 2) y tendremos una sensación maravillosa de libertad. Tengamos en cuenta que si el objeto se va, queda en la mente y en el corazón, donde deben estar bien guardados.

3. Si llega y no es útil, se va
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Nagami Tatsumi, autora del libro El arte del descarte e inspiración de la gurú del orden, Marie Kondo, recomienda varias estrategias para sacar lo que no se usa y genera desorden en casa, entre ellas las de “abrir y botar”. Promociones de papel de algún almacén, imanes de domicilios, cartas que no tienen utilidad, regalos no deseados, objetos repetidos en exceso como pocillos, esferos o bolsas corporativas, incluso el propio correo electrónico “basura”, deben irse al instante siguiente de recibirlos y apenas reconocemos que no nos sirven para nada. 

No dejemos entrar ese tipo de elementos a nuestra casa. Si no los necesitamos, deben ir a la papelera de reciclaje (físico y digital) o al canasto de donaciones de inmediato. Porque sea novedoso no quiere decir que podría ser útil, no les busquemos una función que no tienen.

4. Ser más selectivosOrdenReglasDesorden4 CUERPOTEXTO

Francine Jay, la reina del minimalismo y autora de los libros Menos es más y Lightly, nos brinda unas herramientas clave para reducir la carga de nuestras casas y vivir más ligeros y felices. Ella no solo es partidaria de depurar, sino que nos propone ser más “refinados” con nuestros criterios para comprar cosas y conservarlas; nos invita a pensar de forma más versátil y multifuncional. Solo comprar objetos que sirvan para más de una función. Por ejemplo, tener un electrodoméstico que haga las funciones de tres, o la ropa que sirve para muchas ocasiones y climas, o zapatos cómodos que combinen con todo u ollas de tamaño mediano que nos sirvan también para cocinar pequeñas porciones.

Ser selectivos nos ahorrará el camino hacia el desorden, porque sabemos que si nuestros objetos tienen varias funciones y son atemporales, nos van a gustar por mucho tiempo y nos van a servir para realizar diferentes tareas, lo cual les dará un grado de utilidad importante.

5. Practicar para subir de nivel

Para que nos sea más fácil decir adiós a nuestras cosas sin remordimientos, debemos practicar mucho, es decir, convertirlo en un hábito. Es como aprender un nuevo idioma, si no lo hablamos o no lo leemos con frecuencia se nos olvidará y será muy difícil retomarlo. Un método eficaz para que sea un hábito es empezar por pequeñas tareas, como la basura que está en la mesa de noche o en la billetera y avanzar de nivel con el paso del tiempo. 

Después podemos seguir por desechar todo lo que esté en mal estado. Al mes ya será más fácil sacar algo de más valor. Es así como vamos sintiéndonos más audaces y fuertes para desligarnos sentimentalmente de los recuerdos que nos traen esas cosas inútiles. Poco a poco los logros van aumentando y la destreza para depurar va subiendo de nivel hasta que sea parte de la rutina diaria. 

*Organizadora Profesional. Especialista en Organización Residencial (NAPO-USA) e Interior Planner (TIP Method-USA). Fundadora de Get Simple.

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