Cómo es una diálisis

Por: / Ilustración: Gabriela Ortíz / Abril 2022

¿Cuándo es necesario este procedimiento y por cuánto tiempo? Le contamos de qué se trata y por qué es vital para algunos pacientes.

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Una sesión de diálisis puede durar unas cuatro o cinco horas. En la sala de diálisis de la Unidad Renal de Colsanitas en Bogotá hay alrededor de 30 camas ubicadas una junto a la otra; casi todas están ocupadas. Lo único que las separa entre sí es la máquina que lleva a cabo el proceso de limpiar la sangre del paciente. 

Desde la puerta, la sala se ve llena: en cada cama hay una persona sentada o acostada y con un libro o un celular en la mano buscando formas de matar el tiempo; muy pocas tienen los ojos cerrados e intentan dormir en medio del ajetreo. El personal médico va de aquí para allá ajustando la máquina según cada caso. Estos pacientes deberán volver dos veces más durante esta misma semana y luego repetir el proceso durante las siguientes semanas hasta nuevo aviso, lo que podría tardar meses o incluso años. 

Antes de la diálisis: la enfermedad renal 

Los riñones son los encargados de filtrar la sangre para eliminar todos los desechos que se generan en el organismo como producto del funcionamiento del metabolismo. En los riñones hay alrededor de un millón de pequeños filtros, llamados glomérulos, por los cuales pasa la sangre que ha circulado por el cuerpo recogiendo sustancias y toxinas residuales. Los glomérulos separan estos desechos y los dirigen al sistema urinario para que el cuerpo los elimine a través de la orina junto a otros líquidos sobrantes. La sangre limpia vuelve a circular por todo el organismo garantizando el equilibrio de electrolitos —sodio, potasio, entre otros— y la correcta producción de glóbulos rojos, posibilitando, en últimas, el correcto funcionamiento de otros órganos como el corazón, el cerebro y los pulmones.  

Cuando los riñones comienzan a fallar, merma su capacidad para filtrar dichos desechos y ello provoca un deterioro paulatino y general del organismo. La nefróloga de Colsanitas Nancy Yomayusa señala que el problema con la enfermedad renal es que es silente y no presenta síntomas de alerta sino hasta cuando la función de los riñones ha disminuido irreversiblemente un 70 u 80 %. Entonces las toxinas se acumulan en el organismo y producen síntomas de cansancio, decaimiento, náuseas, pérdida de peso, hinchazón o anemia. Y es allí cuando entra la diálisis. 

No obstante, señala el también nefrólogo de Colsanitas Camilo González, para evitar llegar a este punto es importante que aquellos pacientes con factores de riesgo —diabetes, hipertensión, alteraciones anatómicas, cálculos— participen de programas de prevención y asistan a chequeos médicos regulares con el fin de controlar la función renal.  

¿Qué es la diálisis? 

Ante la enfermedad renal hay dos tipos de terapia: el trasplante y la diálisis. La primera conlleva una mayor sobrevida y una mejor calidad de vida, sin embargo, el proceso para encontrar un donante puede tardar hasta cuatro o cinco años. La diálisis, por otro lado, es el procedimiento que suple la función de los riñones de limpiar la sangre y evita así un riesgo a la vida del paciente. A menudo, los pacientes con enfermedad renal suelen entrar a la lista de trasplante, pero, entre tanto, deben ser tratados igualmente con diálisis en vista del deterioro progresivo del órgano.  

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La diálisis funciona mediante un dispositivo médico que se conecta al sistema circulatorio del paciente, ya sea a través de una fístula o un catéter, y que se encarga de captar la sangre y filtrarla para devolverla al organismo libre de desechos y toxinas. El metabolismo está produciendo desechos constantemente, por ello la diálisis es un proceso que toma alrededor de cuatro horas y debe realizarse al menos tres veces por semana. 

¿Cuáles son los tipos de diálisis?

Hay dos tipos de diálisis: hemodiálisis y diálisis peritoneal. 

- Hemodiálisis: La característica principal de este procedimiento es que debe realizarse en una unidad renal que disponga de los equipos y el personal médico necesarios. 

Para llevar a cabo la hemodiálisis primero hay que realizar un procedimiento quirúrgico mínimo conocido como fístula, cuya función es unir una vena y una arteria del brazo que facilite la conexión mediante agujas entre el sistema circulatorio y la máquina que se encargará de filtrar la sangre. Dicha máquina tiene dos mangueras, una de entrada y otra de salida, que están conectadas a la fístula; una de ellas lleva la sangre a un filtro alimentado con una solución dializada para separar los desechos gracias a una diferencia de presión, y la otra manguera devuelve la sangre limpia desde el filtro hacia el cuerpo.  

La fístula ayuda a que la vena y la arteria soporten el alto flujo constante de sangre (450 ml/min), debido a que toda la del cuerpo debe ser filtrada. La duración del proceso está determinada por dicho flujo y por la cantidad de líquidos residuales acumulados por el paciente. Todo aquel que ingrese a una sesión de hemodiálisis debe pesarse antes de iniciar el procedimiento para determinar cuántos líquidos ha acumulado durante los últimos días. El doctor González señala que normalmente los pacientes pesan 2 kilos de más antes del procedimiento. 

Este tipo de diálisis es el más común. La doctora Yomayusa sugiere que aproximadamente el 70 % de los pacientes con enfermedad renal son tratados con hemodiálisis.   

Diálisis peritoneal: La característica principal de este procedimiento es que en la mayoría de los casos puede realizarse desde casa. 

La diálisis peritoneal utiliza como filtro la membrana peritoneal, que recubre la pared y los órganos del abdomen. Allí se instala un catéter permanente al cual se conectan una manguera de entrada y una de salida que permitirán el flujo de los desechos hacia una máquina encargada de filtrar la sangre con ayuda de un líquido dializado, y de acumular los desechos en la cavidad abdominal para que puedan ser eliminados posteriormente. 

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La duración de este procedimiento depende del tipo de diálisis peritoneal que se utilice. Con la Diálisis Peritoneal Ambulatoria Continua (CAPD) el procedimiento se debe realizar tres o cinco veces al día, dependiendo de los requerimientos del paciente, es decir, de la capacidad de función de sus riñones. Mientras que con la Diálisis Peritoneal Automatizada (APD) el procedimiento debe realizarse todas las noches mientras el paciente duerme. 

Para la diálisis peritoneal es fundamental un grupo de apoyo que ayude al paciente con la ejecución del procedimiento. Por tanto, para acceder a este tipo de diálisis es necesario un estudio físico completo del paciente y una evaluación del entorno familiar. 

¿Cuál tipo de diálisis es mejor?

Esto depende del tipo de diálisis que se acomoda mejor a las necesidades de cada paciente. Tanto la hemodiálisis como la diálisis peritoneal implican compromisos ineludibles para llevar a buen término el tratamiento. Por ejemplo, la hemodiálisis requiere que el paciente se traslade tres veces por semana a la sala renal de la clínica; mientras que la diálisis peritoneal puede realizarse desde casa. Sin embargo, la diálisis peritoneal implica realizar el procedimiento tres veces durante el día o durante toda la noche, lo que conlleva a tener un protocolo de limpieza impecable para evitar que el paciente se infecte durante el proceso. 

En últimas, la decisión no depende enteramente del paciente, sino de los acuerdos que este establezca con su especialista con base en la evidencia médica. Hay pacientes para los cuáles la realización de una fístula o un catéter no es una opción viable y su mejor alternativa es la diálisis peritoneal. Así mismo, hay pacientes que no cuentan con el soporte familiar necesario o que tienen complicaciones adicionales que los obliga a estar en constante chequeo por el equipo médico, razón por la cual la hemodiálisis resulta ser la mejor alternativa. 

¿Existen otras variables para tener en cuenta antes de iniciar la diálisis?

La enfermedad renal es una de tantas enfermedades que afecta simultáneamente a otros órganos. De tal manera que el tratamiento por diálisis es interdisciplinar. En la Unidad Renal de Colsanitas en Bogotá hay un consultorio para nefrología, nutrición y psicología, y cada paciente que ingrese a tratamiento debe tener consultas periódicas en estas áreas. No obstante, dependiendo la complejidad de la enfermedad renal, el tratamiento también tendrá acompañamiento de cardiología, neumología o neurología. 

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Dice la doctora Yomayusa que el acompañamiento por parte de salud mental es indispensable en el proceso debido a que el hecho de iniciar la diálisis conlleva a un cambio completo en la vida de los pacientes: “la diálisis es un proceso que debe realizarse durante varias horas más de una vez a la semana, y eso genera miedo, ansiedad y tristeza. El paciente necesita apoyo de psicología, psiquiatría y trabajo social para poder retomar su vida y sus funciones diarias en la medida de lo posible”.   

¿Cuáles son los efectos adversos de la diálisis?

El principal efecto adverso es el cambio de vida que implica el tratamiento para una persona. La inversión en tiempo y cuidados que conlleva la diálisis obliga a que el paciente cambie muchos hábitos en su vida, desde los nutricionales hasta los sociales. En esta sala de diálisis hay pacientes que saben que los martes, jueves y sábados tienen un compromiso ineludible que copa casi la totalidad de su mañana. En otra sala, mucho más pequeña, a un paciente y a su acompañante les enseñan con detalle cómo deben llevar a cabo el proceso de diálisis por su cuenta cada noche. La enfermera encargada les explica con énfasis los cuidados a tener diariamente para evitar complicaciones.  

Entre los otros efectos adversos están las complicaciones infecciosas, afectación de la fístula, hipotensión, hipertensión, alteraciones metabólicas y sangrados. El acompañamiento constante por parte del equipo médico tiene el objetivo de prevenir las complicaciones posibles. 

¿Cuánto tiempo dura un tratamiento con diálisis?

Al respecto, dice la doctora Yomayusa: “Cuando hablamos de una enfermedad renal crónica, hablamos de un deterioro progresivo del riñón. No hay forma de devolverle al órgano la función perdida. Por ello la mejor alternativa es el trasplante. Pero durante el tiempo que tarda un paciente en encontrar un donante lo que podemos hacer es prolongar su vida mediante la diálisis”. Es así que un paciente puede durar con diálisis desde algunos meses hasta varios años. Y eso es lo importante: la diálisis es un salvavidas que garantiza que el paciente viva sin complicaciones serias durante un tiempo largo a cambio de un ajuste considerable en su forma de vivir. “La diálisis es un tratamiento que salva vidas”, sentencia el doctor González.   

 

*Periodista, filósofo, escritor. Colaborador frecunte de Bienestar Colsanitas y Bacánika.

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