Claves para tener un divorcio respetuoso con los hijos

Por: / Ilustración: Catherine Dousdebes / Septiembre 2022

Garantizar amor, protección y acompañamiento a pesar de la separación, es la principal tarea de los padres cuando se toma esta decisión. 

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Si bien una separación trae consigo dolor y frustración a los padres, la angustia por las consecuencias que esta decisión ocasione a sus hijos es una de las aristas más complejas para la familia.

Incluso, muchos padres deciden continuar viviendo juntos para no generar dolor en sus hijos, a pesar de tener una relación disfuncional o caótica entre ellos. Sin embargo, a juicio de Jairo Estupiñán, psicólogo familiar y docente universitario, “para los niños es mejor una buena separación que una mala relación”. Así lo ha comprobado en sus más de 30 años de experiencia como terapeuta familiar. 

“Los niños saben que sus padres no se entienden, cuando la relación no funciona o cuando la dinámica familiar cambia”, por eso, afirma el doctor Estupiñán, “seguir en una relación disfuncional solo genera más confusión en los hijos”.

De una buena separación derivan hijos más tranquilos que pueden transitar por el proceso lógico del duelo con una mayor comprensión de la decisión de sus padres, incluso en edades tempranas.

Lo primero que deben asegurar los padres a sus hijos, independientemente de la edad que tengan, es que ellos no son el motivo de la decisión, que es una determinación que toman como pareja y que de ninguna manera es responsabilidad de los chicos.

Sin embargo, pasar de la teoría a la práctica en medio de un proceso doloroso y traumático para ambas partes no es tarea fácil. Por ello, y en la medida de las posibilidades, contar con apoyo especializado de terapia familiar sería lo indicado.

¿Cuándo y cómo comunicar la decisión?

Cuando la decisión está tomada y la pareja define que no puede vivir bajo el mismo techo, es el momento de abordar la forma de comunicarlo a sus hijos. 

Primero, la decisión solo se debe comunicar cuando ya está tomada, explica el doctor Estupiñán, “los padres deben, a toda costa, preservar la intimidad de sus desacuerdos, no es saludable para los niños que los involucren en sus peleas, ni se deben tramitar los problemas delante de ellos, mucho menos triangular la información con ellos”.

El segundo aspecto para tener en cuenta, explica la doctora Zapateiro, es decirlo abiertamente: “papá y mamá ya no van a vivir juntos, hemos tomado una decisión, pero seguiremos siendo una familia y seguiremos siendo sus padres”. 

Según la doctora Viviana Zapateiro, psicóloga adscrita a Colsanitas, esta es una recomendación en la que se equivocan muchos padres, “aunque hay una separación de la pareja, esto no significa que no exista el vínculo de familia. La pareja se acaba, la familia no. Hay que asegurarles a los hijos que la familia sigue y debería seguir existiendo, pero con una dinámica diferente”. 

En tercera instancia, y uno de los aspectos más importantes en estos casos, es asegurar que como padres van a estar allí siempre, para protegerlos y amarlos, “es indispensable dejar esta regla muy clara: amor y protección”, explica el doctor Estupiñán.

Un cuarto aspecto que deben abordar y aclarar los padres es el tema legal. “No hay una fórmula jurídica para aplicar en una separación en cuanto a visitas y custodia, todo depende de las circunstancias de la familia, la decisión de los padres y los acuerdo a los que lleguen”, explica la abogada especialista en familia, María Fernanda Navas.

Con quién van a vivir es la pregunta que sigue. “La dinámica ha cambiado en los últimos tiempos, porque anteriormente se daba por hecho que se quedarían viviendo con la madre y se regulaban de común acuerdo o a través de las vías jurídicas las visitas del padre”, dice la abogada Navas.

Sin embargo, se han incrementado los casos de padres que desean compartir esa custodia y deciden que sus hijos están durante una a dos semanas con padre y el mismo tiempo con la madre.

Cada edad trae su reto

Mientras los niños más pequeños necesitan una comunicación sencilla, pero sincera y amorosa, hay que estar atentos a sus reacciones o posibles retrocesos. Por ejemplo, si tiene cambios en el sueño, se orina en la cama o se aísla. Por lo general, dicen los especialistas, los niños más pequeños suelen querer estar con mamá, pero su padre debe estar presente y asegurarse de que el niño sienta que está para él cuando lo necesite. 

Los mayores, entre seis a doce años ya pueden verbalizar sus percepciones y hablar de sus sentimientos, por lo cual es importante escucharlos y aclararles todas las dudas, bajo la premisa de que son sus padres hoy y siempre, así no vivan juntos. 

Con los adolescentes la comunicación también debe ser clara y sincera. Por lo general ellos tienden a cuestionar y se pueden convertir en jueces, dice el doctor Estupiñán, “en tal caso es necesario conservar la sana autoridad de los padres en el sentido de comunicar que ya es una decisión tomada, bajo buenos términos y por el bien de la familia. Con ellos es importante seguir mostrando la lealtad como padres y el acompañamiento en su desarrollo”. 

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¿Malas y buenas separaciones?

“Cuando se hace una separación sana, es decir, sin involucrar a los hijos, ellos son los primeros en percibirlo. Este es un barco que navega por aguas turbulentas, la forma en que llevemos la tormenta a buen puerto será definitiva para la salud emocional de los pequeños”, indica el doctor Estupiñán. 

Incluso, agrega, “conozco muchos casos en los cuales los padres manejan tan bien la situación que los niños sienten que la tormenta pasó y adoptan una nueva dinámica, los niños prefieren ver a sus padres más tranquilos”.

Finalmente, seguir las recomendaciones de los terapeutas o psicólogos de familia cuando se tiene esa posibilidad, estar atentos al proceso escolar, de tal manera que no se vea afectado por la separación de los padres y mantener una buena comunicación de pareja por el bien de los hijos es la clave para que el proceso de duelo de los hijos sea lo más llevadero posible. 

En tal sentido, la doctora Zapateiro recomienda tener en cuenta estos aspectos clave:

-La mayor preocupación de los chicos es que “pierden a papá o mamá”. Hay que darles la seguridad de que esto no va a ocurrir. 

-Es indispensable que ellos sepan que sus padres siguen teniendo una relación en torno a sus procesos de crianza. 

-Los niños necesitan saber que pueden ver a sus padres cuando los necesiten, tratar de que no se le limite el acceso a papá o mamá solo en tiempos de visitas.

-Es importante tener claro que a los niños tan pequeños no les gusta hablar por teléfono, por eso muchos padres o madres creen que no lo quieren. Lo mejor es verse, hacer un video, hacer videollamadas, incluso dejarles mensajes divertidos. 

-Es bueno pasar al colegio o jardín por el niño o niña, previas autorizaciones e información en la institución. 

-Seguir participando en las actividades deportivas y escolares. Es decir, hacer parte presencial de su vida. 

-En ningún caso se debe responsabilizar o recriminar a los niños por el fracaso de los adultos.  

-Seguramente los niños, pequeños o grandes, experimentarán dolor y lo harán saber. Es indispensable comprender y acompañarlo.

-Respetar a la expareja es fundamental para la salud emocional de los hijos, no se debe desacreditar al padre o a la madre delante de los hijos, ni por parte de ellos ni de la familia extendida. 

-En ningún caso se debe poner a los hijos como mensajeros, esa no es su responsabilidad.

-No condicionar las visitas a responsabilidades económicas.

-Evitar al máximo otro tipo de cambios, como ciudad o colegio. Eso genera mayor traumatismo en el proceso

 

*Periodista especializada en maternidad y crianza.

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