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Carnaval de Barranquilla

“Cuando el corazón lidera, todo fluye con la verdad”: Michelle Char

Fotografía
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La reina del Carnaval de Barranquilla 2026 se propuso presidir y gozar de las fiestas como una forma de devolverle a la ciudad toda la alegría pachanguera y la pasión desenfrenada que esta le ha dado desde niña.

En Barranquilla, las reinas del Carnaval nunca dejan de ser reinas. No existen las “ex reinas”, pues para siempre serán la soberana de ese año en que brillaron y alumbraron la fiesta de todas las fiestas. Cada tanto, la gente las recuerda: por su carisma, su fuerza al bailar, los vestidos pomposos y costosos que ahora permanecen en el Museo del Carnaval, las puestas en escena y, detrás de toda esa fantasía de realeza, un esfuerzo emocional, físico y económico por nutrir al Carnaval y visibilizar el trabajo de quienes lo hacen realidad: sus hacedores.

Carnaval de Barranquilla

Eaedem res maneant alio modo. At hoc in eo M. Non potes, nisi retexueris illa. Scrupulum, inquam, abeunti; Quantum Aristoxeni ingenium consumptum videmus in musicis?

“Me gustaría que la gente entendiera que el Carnaval no se improvisa: se construye con disciplina, pasión y mucho sacrificio”.

Es bien sabido en la ciudad que Michelle hace parte de una dinastía familiar de reinas y que su primer apellido es símbolo de poder. También que intentó recorrer su propio camino, más allá de cualquier herencia: integró el grupo Fuerza Negra, con el que ganó dos Congos de Oro; el grupo folclórico Kadanzá; la cumbiamba La Revoltosa; y la comparsa Pasión Latina. Y se ha hecho querer por ser tal cual es.

Carnaval de Barranquilla

Antes del comienzo oficial del Carnaval —que se celebra del 14 al 18 de febrero—, Michelle parecía estar en todas partes. En medio de una agenda imparable de ensayos, izadas de bandera, compromisos publicitarios, pruebas de vestuario y apariciones fugaces en eventos, la reina nos respondió esta entrevista para hablar sobre ese sueño que comparte con tantas otras jóvenes en la ciudad: ser reinas, por siempre, del carnaval.

¿Cómo le describes el Carnaval a alguien que nunca ha ido?

El Carnaval de Barranquilla es una sabrosura. Es una fiesta en los 365 días del año, donde se vale bailar, cantar y reírse de sí mismo. Es tradición y folclor; es memoria y presente.

Dicen que el Carnaval es “el momento en que podemos sacar nuestro disfraz y darle vida a todos aquellos que habitan en nosotros”. ¿Qué personajes, disfraces y danzas crees que habitan en ti?

Diría que todas las danzas, pero en especial el mapalé y la cumbia, ya que vengo de una formación de años con el grupo Fuerza Negra. Y la cumbia, por la pasión y la elegancia con la que se baila. Cada danza me ha enseñado una forma distinta de expresarme y de entender quién soy.

El centro del Carnaval son los hacedores, sin ellos no hay fiesta ¿Qué admiras de su trabajo y qué te gustaría que la gente supiera de ellos?

Admiro profundamente su entrega silenciosa. Los hacedores trabajan todo el año para que la fiesta dure. Detrás de cada disfraz hay noches sin dormir, herencias familiares, amor por lo que hacen y una responsabilidad enorme por mantener viva la tradición. Yo diría que a mí me gustaría que la gente entendiera que el Carnaval no se improvisa: se construye con disciplina, pasión y mucho sacrificio.

Ser reina del Carnaval es el sueño de muchas niñas y mujeres. ¿Por qué crees que es un sueño tan colectivo? ¿Qué significa para ti?

Porque la reina representa la posibilidad de ser voz, cuerpo y emoción de una ciudad entera. Es un sueño colectivo porque no se baila sola, se baila por todos y para todos. Para mí, ser reina significa tradición y legado, es hablar de mis sueños, es recordar mi familia, es dejar un legado que recuerde y sea recordado. Ser reina es una oportunidad de devolverle al Carnaval todo lo que me ha regalado desde niña, así como es el sueño de muchas como yo.

 “Los hacedores trabajan todo el año para que la fiesta dure. Detrás de cada disfraz hay noches sin dormir, herencias familiares y amor por lo que hacen”.

Vienes de una familia de reinas y de una larga tradición política ¿Qué te gustaría aportar a ese legado familiar?

Me gustaría aportar cercanía, sensibilidad y conciencia cultural. Honrar el legado y sumar desde el respeto por la tradición. Y bueno, también es aportar al legado de mis abuelos, a los picós, a las tradiciones en casa y la cultura barranquillera.

¿Qué consejos te han dado para presidir las fiestas?

Me han dicho que sea auténtica, que disfrute cada momento y que no pierda de vista por qué estoy aquí. Consejos de mi familia, de reinas que admiro y de maestros del folclor. El que más llevo presente es “baila con el corazón”, porque cuando el corazón lidera, todo fluye con verdad.

Has bailado en distintos grupos folclóricos y con Fuerza Negra ganaste dos Congos de Oro. Más allá del reconocimiento, ¿qué aprendiste junto a ellos?

Aprendí disciplina, respeto por el grupo y amor por la raíz africana de nuestro Carnaval. Fuerza Negra me enseñó que el baile también es identidad, memoria y resistencia. Fue una experiencia que me formó no solo como bailarina, sino como persona.

La gente se siente muy cercana a tu forma de ser reina, con memes, chistes y un lenguaje compartido: ¿Cómo ha sido esa relación y cómo ha trascendido lo digital?

Ha sido hermoso y muy natural. Me encanta que la gente se apropie del Carnaval desde el humor y el cariño. Lo digital ha servido como puente, pero lo más bonito es cuando eso se transforma en abrazos, conversaciones y sonrisas en la calle. Ahí es cuando uno entiende que la conexión es real.

Para terminar, ¿algún mantra carnavalero que nos quieras compartir?

“Baila como si el Carnaval viviera dentro de ti todo el año”. Porque así es: el Carnaval no se apaga, se queda latiendo en nosotros.