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tolerancia al dolor

Mitos y verdades sobre el dolor: lo que dice la ciencia médica

La ONG de conservación ambiental WWF y Solum, desarrollaron el Biotiquín verde urbano, una guía para reconocer las propiedades de plantas y alimentos que tenemos en casa o conseguimos fácilmente en el mercado. Una invitación a redescubrir saberes tradicionales y prácticas de cuidado cotidianas.

El dolor es una señal de alarma biológica indispensable para nuestra supervivencia. Sin embargo, la intensidad con la que se percibe varía drásticamente de una persona a otra. Como afirman el profesor Alejandro Velásquez Torres, neurocientífico de la Universidad del Rosario, y la doctora María Victoria Mera, médica especialista adscrita a Colsanitas, en el artículo ¿Qué es el umbral del dolor? Cada persona lo siente diferente, este concepto define el nivel neurobiológico a partir del cual una estimulación se transforma en una sensación dolorosa. A continuación, desmentimos los mitos más frecuentes sobre la tolerancia física y explicamos qué factores pueden modificarla.

Mito 1: "Sentir dolor en la vejez es algo normal y esperado"

Falso. Según la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP), el dolor crónico en adultos mayores es una condición patológica y no una consecuencia inevitable del envejecimiento. Aunque con la edad disminuye la densidad de receptores periféricos, asumir el dolor como "normal" genera un sesgo de resignación que retrasa el diagnóstico de patologías articulares, neurológicas o cardiovasculares.

Mito 2: "Un género es biológicamente más resistente al dolor que el otro"

Falso. De acuerdo con investigaciones de la Escuela de Medicina de Harvard y la Universidad de Stanford, no se puede afirmar que un sexo tenga una mayor resistencia general frente al dolor. Aunque existen diferencias biológicas reales en cómo los estrógenos, la testosterona y el sistema nervioso procesan las señales nociceptivas, la percepción final es el resultado de la interacción entre la respuesta hormonal, los factores genéticos y los roles socioculturales aprendidos sobre la expresión del malestar.

Mito 3: "Intentar entrenar el cuerpo para no sentir dolor siempre es beneficioso"

Falso. La Federación Europea del Dolor (EFIC) advierte que alterar o suprimir voluntariamente la señal del dolor agudo es riesgoso para la integridad física. El dolor actúa como un mecanismo protector de nocicepción; bloquearlo de forma artificial frena las respuestas reflejas de retirada y dificulta la detección temprana de daño tisular o falla orgánica.

Factores que modifican el umbral del dolor

El umbral del dolor no es un parámetro estático ni depende únicamente de la anatomía de la persona. Múltiples variables neurobiológicas, antecedentes médicos e intervenciones emocionales pueden aumentar la sensibilidad al dolor (bajar el umbral) o elevar la tolerancia física ante un estímulo.

En el siguiente cuadro se detallan los principales factores moduladores respaldados por la investigación médica y organismos internacionales de salud:

Factor de influenciaImpacto en la sensibilidadMecanismo neurobiológico o ambiental
Exposición a dolor crónico en la infanciaAumenta la sensibilidad (baja el umbral)Sensibilización central y remodelación sintomática de las vías del dolor en el desarrollo.
Cuadros dolorosos agudos ya resueltosDisminuye la sensibilidad (eleva el umbral)Generación de memoria del dolor, referentes comparativos y habituación neurosensorial.
Depresión o estrés prolongadoAumenta la sensibilidad (baja el umbral)Disminución de neurotransmisores moduladores (serotonina y noradrenalina) en el tronco encefálico.
Meditación, oración y enfoque mentalDisminuye la sensibilidad (eleva el umbral)Activación de la vía analgésica descendente y liberación endógena de opioides y endorfinas.

La conexión entre la salud mental y la percepción del dolor

Existe una sólida base neurobiológica que explica la relación bidireccional entre el estado emocional y los receptores sensoriales. La Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP) define el dolor como una experiencia sensorial y emocional desagradable. Cuando una persona padece dolor persistente por más de tres meses, las vías de procesamiento afectivo en el sistema límbico se hiperactivan, favoreciendo cuadros depresivos o de ansiedad.

A su vez, la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que las afecciones de salud mental reducen la disponibilidad de neurotransmisores que inhiben las señales dolorosas, provocando que impulsos fisiológicos leves se perciban como dolores severos.

Para profundizar en el cuidado integral de la mente y conocer estrategias de afrontamiento ante estados de angustia o estrés, le invitamos a consultar nuestro artículo sobre herramientas para manejar las crisis mentales.

Laura Daniela Soto Patiño

Laura Soto es periodista y redactora de Bienestar y Bacánika. Bumanguesa de nacimiento, boyacense de corazón y bogotana por adopción. Vive con su gata Morita y sus orquídeas. Romántica irremediable, le toma fotos a la comida y ama a su familia más que a nada en el mundo.