El poder del tacto

Por: / Mayo 2021

La reflexología consiste en aplicar presión con los dedos sobre puntos reflejo en los pies o en las manos. La práctica tiene sus raíces en el mundo antiguo, y quienes la han experimentado coinciden en que alivia algunos dolores, relaja y genera bienestar.

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a reflexología es una terapia no invasiva cuyo propósito consiste en tratar algunos desequilibrios del organismo. El terapeuta ejerce presión en los puntos de los pies o de las manos que, según los principios de la práctica, corresponden a cada órgano del cuerpo. Al presionar estos puntos reflejo se pueden activar, estimular o relajar los diferentes sistemas del organismo para que trabajen de manera óptima.

Origen y antecedentes

En la historia de la humanidad, el poder del tacto ha sido utilizado en múltiples lugares y momentos para recobrar la salud. Según Beryl Crane, autora del libro Reflexología, terapias y técnicas para el bienestar, la referencia más antigua de la reflexología proviene de la tumba de Ankhmahor en Saqqara, al sur de El Cairo, en Egipto, y data entre los años 2345 y 2184 antes de Cristo. Las escenas médicas grabadas con detalle en sus paredes muestran tratamientos al estilo de la reflexología aplicados en manos y pies a figuras sentadas. En Grecia, Hipócrates (460-377 a.C.), conocido como el fundador de la medicina occidental, recomendó un sistema holístico para los cuidados de la salud que incluían buena alimentación y ejercicio. También hizo referencia a los masajes en determinadas áreas para aliviar el dolor.

Pero fue a comienzos del siglo XX cuando empezó a desarrollarse el concepto de reflexología bajo una teoría llamada “terapia de zonas”, revelada por un médico norteamericano llamado William Fitzgerald, de Hartford, Connecticut. Después de graduarse de la Universidad de Vermont, trabajó como especialista de oído, nariz y garganta en clínicas de Londres y Viena. Regresó a Estados Unidos, fue médico en un hospital de Boston y volvió a su ciudad natal para ser jefe de cirugía en nariz y garganta en el Hospital de San Francis, donde hizo público su trabajo en terapia de zonas.

Fitzgerald dividió el cuerpo humano en diez zonas longitudinales, cinco en cada lado de la línea media del cuerpo. Cada zona va desde el centro de uno de los dedos de los pies  por el cuerpo hasta la coronilla y luego por todo el brazo hasta llegar a los dedos o el pulgar. Las zonas son numeradas de uno a cinco en cada lado del cuerpo, desde el centro. Fitzgerald se refería a las líneas de las zonas como diez canales invisibles de energía. Cada línea representa el centro de la zona respectiva y puede ser tratada en las manos o en los pies. Encontró que si se ejercía presión sobre un hueso del cuerpo en una zona determinada de manos o pies, los órganos de otro sitio sobre la misma zona se veían afectados positivamente: se aliviaba el dolor causado por una lesión en otro lugar de la zona y, si se ejercía presión suficientemente fuerte, producía un efecto de anestesia localizada y el problema desaparecía.

Años después, en la década de los treinta, la terapista Eunice Ingham elaboró un mapa detallado del pie que mostraba la posición de los órganos del cuerpo reflejados. Ingham encontró más sensibles los reflejos en los pies que en las manos, y desde entonces se fueron ampliando los mapas según la disposición anatómica del cuerpo.

Reflexologia CUERPOTEXTO
En la historia de la humanidad, el poder del tacto ha sido utilizado en múltiples lugares y momentos para recobrar la salud.

En la actualidad

Goura Hari Das, terapeuta bioenergético con experiencia en medicina alternativa, director de la Escuela Colombiana de Digitopuntura, en Bogotá, asegura que “el mecanismo de relajación es muchísimo más profundo en los pies que en las manos. El efecto terapéutico en la reflexología podal se considera más eficaz y en términos sanadores más efectivo”.

En cuanto a los beneficios de esta terapia, Yovanny Gómez Cantor, fisioterapeuta de la Universidad Nacional con estudios en reflexología y con más de 18 años de experiencia en la técnica, asegura que aunque no hay una explicación científica que demuestre cuál es el efecto de la reflexología, entre sus resultados se encuentran disminución del insomnio y relajación profunda, y tras un tratamiento de varias sesiones se pueden eliminar dolores de columna y de cabeza, migrañas y problemas urinarios. “La reflexología, acompañada de ejercicio físico y alimentación saludable, ayuda a que el paciente se cure más rápido de cualquier dolencia”, señala.

Gómez explica que cuando los estímulos se hacen en dirección a las manecillas del reloj y hacia arriba, la digitopresión activa el órgano reflejado. En contra y hacia abajo, el efecto apunta a relajar, mientras que para balancear o equilibrar se ejerce una presión mantenida. Sin importar cuál sea su objetivo con esta terapia, es recomendable que la realice con una persona con experiencia y conocimiento. Y, en el momento de hacerla, evite distracciones como el teléfono celular. Concéntrese en relajarse, acuéstese en la camilla y permita que el terapeuta trabaje dependiendo de su objetivo sin esperar milagros. La reflexología es un tratamiento que ayuda a facilitar la recuperación de un problema, no es curativa por sí sola.

Contraindicaciones

Absténgase de una sesión de reflexología podal si tiene alguna infección en la piel de los pies, una lesión, esguince, desgarro, fractura o una pierna enyesada. Los órganos que conforman cada sistema —digestivo, renal, circulatorio, etc— se encuentran en los dos pies, por consiguiente no es recomendable trabajar uno solo. En ese caso, opte por la reflexología en las manos.

*Periodista independiente. Escribe para Habitar y otras revistas nacionales.

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