Cómo manejar las peleas entre hermanos

Por: / Enero 2022

Los desacuerdos son inevitables pero les enseña a los niños a controlar sus emociones, a dialogar y negociar.

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Santiago anheló y celebró la llegada de su hermanito Juan José, quien ahora tiene 3 años. Sin embargo, pasada la novedad del bebé, y cuando Juan José empezó a tomar los juguetes de su hermano mayor, afloró la rivalidad actual que exaspera y tensiona a toda la familia: Santiago, de cinco años, no quiere compartir sus juguetes con su hermanito, le reclama, grita y en algunos casos le saca la lengua o lo manotea. El más pequeño llora, se pone irascible y no entiende qué pasa. Los papás se exaltan: “¡Dejen de pelear!”.

Si la escena le es conocida y se siente identificado, no está solo. Las peleas entre hermanos son comunes e inevitables pero también indispensables, pues el contacto con nuestros pares, entre ellos los hermanos, va modelando la personalidad, explica el psiquiatra Christian Muñoz, adscrito a Colsanitas, y agrega que “es un principio para aprender a manejar y negociar los conflictos, algo que en el futuro será fundamental”.

En otras palabras, no se pueden evitar pero sí se debe identificar el trasfondo de los desacuerdos para aprender a manejarlas, con el fin de que sean espacios que permitan controlar las emociones de los niños y los adolescentes, para que lleguen a ser adultos con herramientas de negociación y diálogo.

Sin embargo, pasar de la teoría a la práctica no es tan simple cuando se está en medio de una pelea entre hermanos, independientemente de la edad, sobre todo cuando resultan frecuentes y generan tensión en la familia.

PeleasHermanos

“La familia es un sistema de interacción con unas características y una organización que implica una manera de relacionarse, es un espacio de construcción de vínculos”, explica Elizabeth Linares Pardo, magíster en psicología y docente de Unisanitas. “Las de los hermanos son relaciones de pares, no jerárquicas, pero cada uno quiere un protagonismo que lo obliga a rivalizar y a no empatizar, por ello se dan las peleas”.

Coincide Muñoz: “Un hijo siempre quiere llenar la retina de los padres, y cuando se trata del hermano mayor, suele ser más frecuente ese deseo”.

Catalina y Mario, padres de Santiago y Juan José, lo entendieron luego de un proceso de reflexión con su psicóloga, quien les aclaró el panorama: Santiago quiere ser el centro de atención, lo fue durante dos años mientras llegó el hermano, así que luego de un tiempo comenzó a sentir una amenaza.

Lo que finalmente entendieron los padres, como bien lo indica la doctora Linares, es que “las peleas son inevitables”. Aunque no suene alentador, lo importante es aprender a manejarlas.

Qué causa el conflicto

“La idea de que los hermanos no se peleen es fantasiosa e idealista. La cuestión es cómo se resuelven las discrepancias”, dice Linares. Entonces, ¿cómo afrontar la situación para que no altere la vida familiar? El primer paso es, entonces, saber qué causa la discordia.

El ejemplo de Santiago y Juan José muestra, en edades tempranas, cuál es la razón de la pelea: se enfrentan por objetos o juguetes, por la jerarquía o porque el mayor se siente ignorado. En la mayoría de los casos se disputan un espacio, la atención de los padres; y los más grandes discrepan por ciertos privilegios, permisos y por agresiones (verbales o físicas): “¿Por qué mi hermano mayor (o menor) tiene más privilegios que yo?”, “¿por qué va a sitios que yo no puedo?”, “es que me dijo tal cosa”, “es que fue grosero”, “es que me pegó”.

Cómo son las interacciones

“Es importante que los padres determinen cómo se están dando las interacciones entre ellos, para que logren tener una buena hermandad”, dice el psiquiatra Muñoz. Y añade la doctora Linares: “debemos entender que las discusiones entre hermanos hacen parte del proceso evolutivo de la familia, pero tenemos que determinar en qué momento de la vida están y sus características; por ejemplo, es muy distinto el caso de los gemelos en comparación con los que tienen un hermano diez años mayor. Las interacciones son distintas, pero el principio de igualdad se mantiene”.

Así pues, luego de entender qué causa el conflicto, el siguiente paso es entender el contexto, las edades, la forma de ser de cada uno, sus fortalezas o debilidades. También se deben evitar las comparaciones entre hermanos y las preferencias.

Una de las recomendaciones más claras tiene que ver con calmar la situación de crisis. Procurar no entrar en la pelea, no gritar y separar a los hermanos, de forma tranquila, para que ellos se calmen.

Es importante, eso sí, evitar a toda costa la violencia, esa es una línea roja que no se debe pasar, y para ello los padres deben fijar normas muy claras.

Discutir sin agredir

Reglas claras: en una discusión las partes deben escucharse con respeto, no subir el tono de voz, no agredirse. Si están muy alterados deben tomar distancia para calmarse y luego poder hablar. Esas reglas deben ser claras para toda la familia y no deberían romperse. El gran reto de la familia es  mantener el vínculo de amor a pesar del desacuerdo.

Tener en cuenta las edades: la participación de los padres depende de las edades de los hermanos, si son niños pequeños uno de los padres debe  mediar para saber cómo se siente y ayudarlos a ponerse en el lugar del otro. Hacer algunas preguntas puede encaminarlos a reflexionar sobre lo que pasó: por qué actuó así, cómo cree que se siente su hermano. Cuando son más grandes solo se debe intervenir si hace falta.

Parar la discusión: Es necesario entender que los hermanos, a veces, no se van a poner de acuerdo, y en esos casos es mejor terminar la discusión. Aunque no se pongan de acuerdo, se debe definir cómo generar bienestar entre las partes y seguir adelante.

¿Cuándo se debe pedir apoyo profesional?

-Cuando la situación se torna violenta y pese a utilizar todos los mecanismos de negociación no se calma el conflicto.

-Cuando un conflicto genera impacto en la salud mental de algún miembro de la familia: si se afecta el autoestima, si uno de los hermanos se aísla o presenta síntomas de depresión o ansiedad. 

 *Periodista de Bienestar Colsanitas

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Etiquetados con: Maternidad / Crianza / Familia / Conflictos / Vida /

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