La neuróloga y escritora Vanessa Benjumea (@journaldevane) lanzó, con Penguin Random House, su libro Mente Calma Kids, una guía que les enseña a los niños a gestionar de manera consciente sus emociones. Hablamos con la experta para entender el tema y encontrar esas herramientas que pueden ayudar a las familias a manejar mejor la rumiación del pensamiento, una de las problemáticas más frecuentes que enfrentamos.

Mente Calma Kids es el libro que llega a completar la pasada publicación de la Doc. Vane, como se conoce en redes sociales a la neuróloga Vanessa Benjumea. Su oficio de mamá de dos niños la ha llevado a integrar su sabiduría como experta en el estudio del cerebro a la crianza, y por eso quiere enseñar a los niños a gestionar las emociones y entender qué pasa en el cerebro cuando estas nos desbordan. Este libro es hijo de Mente calma, primeros auxilios para aliviar los bucles de pensamiento, que se enfoca en adultos.
“La mente es lo más importante que tenemos. Si ella está bien, la mayoría de los retos que tenemos en el día a día van a lograr apagarse con más facilidad”, confiesa. Sabe que los niños requieren ejercicios prácticos para enfrentar el desborde emocional de la cotidianidad, por eso aplica con sus hijas un ejercicio muy valioso para enfocar los pensamientos en senderos neutros o más positivos. “Cuando nos vamos a dormir les pregunto: ¿qué fue lo positivo que les pasó hoy? Les pido un ejemplo. Así la mente entiende que no todas las cosas que nos ocurren son negativas sino que hay cosas que tienen un valor neutro o positivo”, explica.

Otro consejo amoroso que ofrece la experta para acompañar a los niños en momentos desafiantes a nivel emocional es decirles: “no estás solo, recuerda que siempre hay alguien más que te puede ayudar. Expresa lo que sientes, eso es importante, acá no le echamos tierra a las emociones, llorar todo lo que necesites, eso nos ayuda a calmar el sistema nervioso”.

¿Cómo atacar la rumiación del pensamiento?
La rumiación del pensamiento es una experiencia frecuente en la vida diaria de muchas personas. Es un patrón mental que mantiene la mente ocupada con las mismas ideas una y otra vez, sin producir claridad ni decisiones concretas. “La mente gira alrededor del mismo tema y la persona siente que no avanza y que el pensamiento no se apaga” explica la neuróloga. El rasgo clave de la rumiación es que no desemboca en pasos concretos y el problema se amplifica en la mente.

Para que un pensamiento sea funcional debe pasar por el problema, encontrar una alternativa, tomar una decisión y así, finalmente, el pensamiento se calma.
La especialista explica que, durante mucho tiempo, el abordaje de la salud mental se centró casi por completo en medicamentos. Sin embargo, existen estrategias no farmacológicas que pueden apoyar el trabajo con la mente y el cerebro. Entre estas estrategias se incluyen técnicas basadas en mindfulness y en el uso consciente de los sentidos, que ayudan a anclar la atención al momento presente.
En la rumiación, la mente suele viajar una y otra vez a recuerdos, preocupaciones y escenarios imaginados, así que los ejercicios de atención suelen ser muy útiles en esta búsqueda para modificar esta tendencia y apoyar el regreso al momento presente. La idea es que la persona pueda decirse: “Estoy aquí, ahora, y desde aquí puedo buscar una solución concreta”.
Un ejercicio para dejar de sobrepensar: el cubo de hielo
Buscar un cubo de hielo cuando aparecen los bucles de pensamiento y sostenerlo en la mano entre uno y tres minutos, prestando atención a la temperatura, las sensaciones físicas y cómo el hielo se derrite puede obligar a la mente a concentrarse en el estímulo inmediato y reducir la fuerza del pensamiento repetitivo. El objetivo no es aguantar el dolor, sino redirigir la atención hacia el cuerpo y hacia el momento presente. También se puede realizar sumergiendo el rostro en agua fría de manera intermitente.

Este estímulo activa el sistema nervioso parasimpático, el sistema biológico asociado al estado de calma. Así se reduce el estado de alarma interna y se facilita la salida del bucle mental.
No olvidemos que el cerebro cambia toda la vida gracias a la neuroplasticidad
La neuroplasticidad es la capacidad del cerebro para formar nuevas neuronas y nuevas conexiones entre neuronas existentes, sin importar la edad. La especialista subraya que esta capacidad se mantiene en personas adultas y mayores, y no se limita a la infancia o la adolescencia.
Una forma clara de neuroplasticidad positiva es el ejercicio físico regular. Actividades que provoquen sudor entre 20 y 30 minutos, tres veces por semana, favorecen la formación de nuevas neuronas en el hipocampo, una región clave para la memoria. La meditación también es clave, pues actúa sobre varias estructuras cerebrales relacionadas con la emoción y la atención. Ayuda a disminuir la activación de la amígdala, asociada al estado de alarma, y fortalece la corteza prefrontal, que participa en la toma de decisiones y la evaluación de situaciones.

Ojo con el consumo desmedido de redes sociales
El uso de redes sociales tiene un impacto directo sobre la manera en que la mente se compara y evalúa la realidad. Estas plataformas amplifican el sesgo de comparación, un mecanismo natural del cerebro que, llevado al extremo, hace que la persona se perciba más pequeña frente a los demás. Además refuerzan el sesgo de negatividad, es decir, la tendencia a fijarse más en lo que está mal que en lo que está bien. Esto puede generar sensación de desesperanza y una visión del mundo centrada en el conflicto. Hay que poner límites a las pantallas.
La Doctora Vanesa es enfática al afirmar que cultivar una mente más liviana es posible, incluso cuando la rumiación ha estado presente durante años. La mente no siempre sigue un camino recto y pueden existir recaídas, pero cada ejercicio repetido fortalece nuevas rutas neuronales.





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