Qué es la responsabilidad afectiva y cómo aplicarla

Por: / Noviembre 2022

Mucho se habla sobre la responsabilidad afectiva, pero ¿qué es?, ¿cómo influye en las relaciones?, ¿cómo se utiliza? De la mano de una especialista le brindamos algunos consejos. 

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La responsabilidad afectiva es el cuidado de las relaciones interpersonales y el interés por el bienestar propio y común. “Está muy relacionada con el desarrollo de la inteligencia emocional e interpersonal, que le permite a una persona reconocer, expresar y gestionar sus propias emociones, y comprender las de los demás”, explica Pilar Aguirre Lobo Guerrero, psicóloga, terapeuta sexual y de pareja adscrita a Colsanitas.  

Una persona responsable en el ámbito afectivo reconoce la importancia de respetar a los demás y no controlarlos, manipularlos o afectarlos, no solo en las relaciones de pareja, sino en todos los vínculos afectivos.

La responsabilidad afectiva se desarrolla desde el primer vínculo que generalmente se establece entre la madre y el bebé al momento de nacer. En caso de ausencia de la madre biológica, el vínculo se establece con la figura materna, paterna o los cuidadores. Cuando este vínculo entre la madre y el niño es positivo, amoroso y sin apegos negativos, crece con una seguridad básica y desarrolla habilidades para expresarse, recibir afecto y vincularse emocionalmente con otras personas de manera sana. 

Si por el contrario las figuras materna, paterna o cuidadores establecen vínculos frágiles, insuficientes, ambivalentes o violentos, es probable que el niño crezca con dificultades para desarrollar responsabilidad afectiva. “También puede darse el caso de que la persona haya tenido un ambiente afectivo sano y responsable en su desarrollo, pero haya tenido una relación maltratante y de irresponsabilidad afectiva, y esa experiencia puede afectar las relaciones siguientes”, comenta Aguirre.

Influencia en las relaciones interpersonales

La responsabilidad afectiva es un factor esencial en las relaciones sanas y duraderas, pues permite que cada persona asuma su proyecto personal y contribuya al bienestar del otro, desde el cuidado y la seguridad. “Cuando esta responsabilidad afectiva se da entre los miembros de una estructura familiar se crea un espacio seguro y nutritivo emocionalmente para todos, posibilitando su crecimiento individual y el de su entorno”, explica la especialista. 

ResponsabilidadAfectiva

Características de una persona responsable afectivamente

- Es cuidadosa con sus emociones y con las de los demás

- Es honesta con sus sentimientos

- Se comunica de manera asertiva

- Es empática, independiente y maneja de manera adecuada el apego hacia los demás

- Regula sus emociones

- No se victimiza para controlar a los demás

- No manipula, chantajea o controla

- Expresa sus necesidades y escucha las de los demás

- Pone límites

- Es generosa sin desconocer sus propias necesidades

La ausencia de estas características provoca dolor emocional, experiencias de maltrato, rabia, resentimiento, culpa, soledad, sentimientos de abandono, afectación en las relaciones y dificultad para establecer y mantener vínculos sanos. Esto puede llevar a episodios de depresión, ansiedad e incluso de enfermedades físicas.

Consejos para aplicar la responsabilidad afectiva

1- Buscar apoyo psicológico: un proceso terapéutico de sanación y aprendizaje sobre la autoestima, autonomía, capacidad de vincularse y comprometerse con otros seres humanos siempre es beneficioso. Un psicólogo le ayudará a reconocer sus emociones y las de los demás, desarrollar empatía y comunicación asertiva.

2- Cultivar la autoestima y el amor propio: esto le ayudará a poner límites propios y a los demás. Dedicar tiempo para cuidar su salud mental y física, proponerse objetivos personales y cumplirlos también mejorará su relación consigo mismo y será un punto de partida para mejorar la que tiene con los demás. 

3- Desarrollar la empatía: una buena relación está basada en la empatía y el respeto por el otro. Para potenciar esta capacidad puede escuchar las necesidades de los demás, leer libros y ver películas. Está comprobado que el cerebro se identifica con algunos de los personajes y permite que se “ponga en sus zapatos” para sentir sus emociones. 

4- Aprender a comunicarse asertivamente: expresar sus necesidades emocionales y escuchar las de los demás es una buena forma de empezar a aplicar la responsabilidad afectiva. Es importante que sea claro y honesto consigo mismo y con las demás personas. 

5- Desarrollar la inteligencia emocional: asuma sus necesidades y responsabilidades en las diferentes áreas de la vida (salud, economía, educación, desarrollo espiritual, responsabilidad social, entre otras).

6- No victimizarse ni victimizar a otros: recuerde que el opuesto de la victimización es la responsabilidad.

 

 

* Periodista de Bienestar Colsanitas.SEPARADOR

 

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