Leicy Santos “Quiero ser un ejemplo para las niñas que sueñan con ser futbolistas”

Por: / Fotografía: Marienna García / Abril 2021

Desde las canchas de tierra del corregimiento de San Sebastián, cerca a Lorica, hasta los estadios de Madrid, Rio y el resto del mundo, la número 10 de la Selección Colombia de Mayores ha recorrido un camino difícil. Y trabaja para que las jugadoras que vienen detrás no tengan que pasar por lo mismo.

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e todos los comentarios negativos que le hicieron a Leicy Santos cuando jugaba de pequeña, hay uno que no olvida: “Ojalá hubieras sido niño”. Lo decían porque desde muy corta edad Leicy se destacaba por encima de sus contrincantes varones cuando sus pies descalzos tocaban el balón de fútbol. En esos años, no solo era una excentricidad que una niña jugara fútbol, sino que no era muy bien visto. Al menos en el pueblo donde nació, San Sebastián, un pequeño corregimiento cerca de Lorica, Departamento de Córdoba.

Hoy es de las pocas jugadoras que ha estado en todas las categorías de la Selección Colombia: la Sub-17, la Sub-20 y la Selección de Mayores, donde viste la camiseta 10. Con estos equipos ha participado en los Juegos Suramericanos de 2014, los Centroamericanos y del Caribe del mismo año, la Copa Mundial Femenina de Fútbol de 2015, los Olímpicos de Rio de Janeiro en 2016, la Copa América de 2018 y los Panamericanos de 2019.

Desde agosto de 2019 está en las filas del Atlético de Madrid, adonde llegó por préstamo desde el Santa Fe. Jugó veinte partidos de liga y firmó un total de cinco goles más una asistencia, todo esto antes de que se declarara la pandemia por Covid. Con todo, en diciembre del año pasado fue elegida por la Agencia EFE como la Jugadora Latinoamericana Más Valiosa de la Temporada 2019-2020. Y en febrero de 2021 participó en el triunfo de su equipo en la Supercopa de España Femenina.

Durante la ceremonia de entrega del premio todos destacaron su compromiso, disciplina, compañerismo, talento, su afán de superación, de llegar a ser la mejor con juego limpio y respeto por las rivales. También alabaron su capacidad para conquistar los corazones de los aficionados y liderar una generación de mujeres valientes y seguras, que son un ejemplo para miles de niñas dispuestas a romper viejas barreras y disfrutar de lo que saben hacer.

Leicy1 CUERPOTEXTO"El fútbol para mí es una forma de llevar la vida, hay altos y bajos como en la vida, hay altos y bajos como en la vida. Si no disfruto esto no estoy haciendo nada".

¿Cómo fue enfrentarse a las personas que no veían tan bien que fuera futbolista? ¿Qué le ayudaba a seguir adelante sin que importaran las críticas?

Honestamente pienso que el deseo y la pasión por jugar, la felicidad que me generaba el simple hecho de estar en un campo de fútbol, patear un balón, jugar con mis amigos. Cuando yo entraba a jugar el picadito todas las tardes no me importaba lo que pasara en el resto del mundo. Siempre estuvo prendida esa llama, esa pasión por el deporte, eso fue lo que al final me permitió dejar de escuchar las críticas de mi pueblo. Tengo muchos recuerdos amargos de San Sebastián. Cuando me fui a Bogotá decían que iba a regresar al mes, que no iba a aguantar.

Usted se fue sola para Bogotá a los 13 años. ¿Cómo fue esa experiencia? ¿Qué recuerdos tiene de ella?

Siempre quise y soñé ser futbolista profesional, ese sueño estaba ahí y eso fue lo que me llevó a tomar la decisión de irme a Bogotá, de irme sola al principio. La primera semana llamé a mi mamá y le dije: “me quiero devolver, no me gusta esto”. Me tomaba dos horas y media llegar al entrenamiento y lo mismo para devolverme: casi cinco horas diarias en Transmilenio. Vivía en Kennedy y mi entrenamiento era en el Club Besser, en la 183 con Autopista. Los seis primeros meses no estaba estudiando, solo entrenando, porque no logré entrar a un colegio a mitad de año. Luego de seis meses, mis papás y mi hermano se fueron a Bogotá, nos mudamos a Suba. Pero el traslado era igual de complicado, solo media hora menos.

De todos los sacrificios que hizo, ¿cuál fue el más duro?

Lo más duro fue cuando dejé a mi familia. Si te soy honesta, en ese momento no era consciente de la decisión que estaba tomando, yo solo fui a perseguir el sueño de entrenar todos los días y de buscar la oportunidad que tanto había querido. Eso marcó un antes y un después en mi vida, porque desde que me fui de San Sebastián no volví: allá quedaron mis raíces, mi infancia. Lo pienso ahora y veo que la decisión que tomé fue radical, pero en ese momento solo me importaba jugar.

 "Cuando yo entraba a jugar el picadito todas las tardes no me importaba lo que pasara en el resto del mundo"

    

¿Es una desventaja querer ser alguien en el deporte y no estar en Bogotá?

Eso es cierto. Si quieres que te vean, tienes que estar en Bogotá. Es injusto, porque no todo el mundo puede hacerlo. Es muy difícil. No solo pasa con el fútbol sino con la mayoría de los deportes e incluso con programas universitarios. Si no naces en Bogotá, no tienes las mismas oportunidades.

¿Hay alguien determinante en su carrera profesional?

Sin duda, Pedro Rodríguez, que era el entrenador de la Selección en ese momento y el dueño del Club Besser, donde hice todo mi proceso de formación. Él ha sido la persona más influyente, porque me enseñó a creer en mí. Más allá de que me haya formado como deportista, como persona, tuvo un papel muy importante sobre todo con mis papás, porque les hablaba de las oportunidades que podía tener, de que había becas para jugar en Estados Unidos. Él era quien mantenía a mis papás con esa ilusión y fue él quien convenció a mi familia de mudarse a Bogotá. Lo conocí en Barranquilla en una convocatoria, cuando yo tenía 12 años. Todavía hablamos, sobre todo cuando hay cosas importantes que me pasan.

Ahora que está fuera de Colombia y tiene una perspectiva diferente, ¿cómo cree que la Liga Femenina puede crecer, evolucionar? ¿Cuáles son los pasos que se deben dar para que funcione mejor?

Hay tres pasos importantes y fundamentales: primero, que los dirigentes, los que mandan en el fútbol profesional colombiano, quieran que haya una Liga Femenina sólida, fuerte; segundo, que establezcan un plan y un proyecto a largo plazo, y por último, que ese proyecto lo conozcan las empresas y posibles patrocinadores, para ver si les interesa entrar. Si no se da lo primero, no puede ocurrir lo segundo ni lo tercero. Aunque digan que sí quieren, en las acciones no son coherentes con lo que dicen.

 "Pedro Rodríguez ha sido la persona más influyente, porque me enseñó a creer en mí".

    

¿Cómo ve la evolución de la Liga desde su creación en 2017?

Ha habido una involución. La primera Liga fue un éxito y la gente la acogió muy bien. Se jugaban partidos preliminares, la hinchada de los equipos masculinos empezó a ver al equipo femenino, a involucrarse, la gente iba a los estadios para vernos a nosotras, y desde entonces fue decayendo. La primera duró seis meses, la segunda cuatro meses, la tercera tres, y esta que quieren hacer dicen que durará mes y medio. Así no es posible avanzar.

Sabemos que todavía falta mucho para abolir el machismo en este deporte... ¿Cómo ha cambiado desde que empezó a dar los primeros pasos?

Ya no es igual que hace diez años. Las niñas pueden jugar con otras niñas y no como me pasó a mí, que era la única. Ya está culturalmente más aceptado que las mujeres juegan al fútbol, pero todavía nos falta trabajar para que ese tabú desaparezca y que empiecen a ver el fútbol femenino desde otra perspectiva.

Ha dicho que el fútbol es un estilo de vida y hay que disfrutarlo, hacerlo cada vez mejor pero nunca dejar de disfrutar. ¿Cuándo se dio cuenta de eso?

Fue hace poco. Antes me daba mucho látigo, y el fútbol es como un trabajo cualquiera: no puedes pretender que siempre vaya bien. El fútbol para mí es una forma de llevar la vida, hay altos y bajos como en la vida. Me empecé a dar cuenta de que si bien es lo que me gusta, lo que me apasiona, también hay otras cosas en la vida que pueden complementar mi estabilidad emocional. Ir a pasear, salir, ir al cine (que ahora no se puede). Es encontrar ese equilibrio... porque antes me cerraba tanto en jugar al fútbol que como estuviera en el fútbol así iba mi vida. Pero entendí que el fútbol es un juego: ganas, pierdes o empatas. Y no puedes pretender que tu vida vaya de esa misma forma. Ayer perdimos, pero hoy toca pensar en el partido del domingo. Tienes que cambiar tu mentalidad, porque todo es tan rápido que no da tiempo de procesar todo lo que pasa. Si no disfruto esto no estoy haciendo nada.

Parte del entrenamiento psicológico consiste en superar las derrotas, tener herramientas para seguir adelante. ¿Cómo trabajan eso?

Ahora es más normal y común que los deportistas tengan su psicólogo deportivo. Yo lo trabajo escribiendo. Suelo escribir mucho: es mi forma de escucharme y de entender muchas cosas que no están bien y no encuentro el por qué. Cuando estoy así escribo, cuando releo me doy cuenta del por qué de algunas cosas. Escribir me ayuda mucho a aclararme.

La cifra
En la temporada 2019-2020 jugó 25 partidos y anotó cinco goles más una asistencia.
    

Cree que Colombia tiene el potencial para ser una cantera de talentos como ocurre con el ciclismo. ¿Cómo ve esa generación de relevo y su futuro en los grandes equipos del mundo?

Es muy viable. Hay muchísimo talento y hay muchas niñas que vienen con una proyección impresionante. El problema es que no hay una estructura para formar a esas jugadoras. Y tampoco un plan para que esas jugadoras sean las futuras estrellas del mundo. Cuando Estados Unidos está entrenando a las niñas de cinco años, Colombia está trabajando con las que tienen 15 o 17 años. Entonces nos falta, hay potencial, hay muchísimo talento pero hay que trabajarlo. Y mejor desde temprano.

La fama a veces puede jugar en contra cuando se logra cierto prestigio... ¿Cómo hace para que la fama no se le suba a la cabeza? ¿Cuál es su polo a tierra?

Siempre pienso que todavía me falta mucho. Mi polo a tierra siempre va a ser mi familia, mi casa, mi pueblo, esa niña que soñó, que quiso ser futbolista. Recordar de dónde soy, de dónde vengo; y saber que todavía no he conseguido lo que quiero y me falta mucho por dar. Esas dos cosas me dicen que todavía me falta trabajar mucho más para alcanzar lo que tengo en la cabeza.

¿Cómo es la relación con sus compañeras de equipo?

Es muy buena, a mí por fortuna se me hace fácil encajar y adaptarme rápido, y desde el comienzo me fue muy bien con las españolas. Luego llegó Deyna Castellanos, que es mi mejor amiga. Pero con todas hay un vínculo muy fuerte porque las ves todos los días, pasas muchas horas con ellas. En el equipo hay gente de varios países, compartimos nuestras culturas, y aunque hablamos el mismo idioma, a veces no nos entendemos. El equipo tiene muy buen ambiente, y eso ayudó a que mi proceso de adaptación haya sido muy rápido. Estoy a gusto aquí y me quiero quedar un tiempo.

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Mi polo a tierra siempre va a ser mi familia, mi casa, mi pueblo, esa niña que soñó, que quiso ser futbolista".

¿Cómo es su rutina diaria?

Entreno a cinco minutos de mi casa, así que despierto a las 8:00, más o menos. Hago estiramientos, desayuno y me tomo media hora o cuarenta minutos para leer, eso me ayuda a estar tranquila antes de entrenar. Salgo casi a las 2:00 p.m., voy a la casa, me preparo el almuerzo, tengo toda la tarde para hacer vueltas, estudiar inglés y trabajar en mi emprendimiento: Cacahuates.

¿Qué le gusta leer?

Leo mucho sobre nutrición y cómo alimentarse. La alimentación cumple un papel muy importante y me gusta tener conocimiento de lo que estoy comiendo. En general, las personas tenemos un nivel de consciencia muy bajo sobre lo que comemos, así que me gusta aprender sobre ese tema. En el equipo tenemos un nutricionista, y además consulto a una nutricionista personal. Ella es la que me pauta lo que debo comer y las porciones, según las necesidades. Hace poco dejé de comer carne porque soy muy afín a cuidar y respetar el medio ambiente. No soy vegetariana por mi deporte, pero ya no como pollo ni carne desde hace seis meses.

¿Siente algunos cambios desde entonces?

He visto mucha mejoría en la digestión y el descanso. No me he vuelto vegetariana porque mi cuerpo está acostumbrado a la proteína animal, creo que el cambio sería muy fuerte. Por mi nivel de exigencia, lo que más como ahora es pescado. Pero sí es posible para una atleta dejar de comer algunas carnes.

¿Cómo se ve en el futuro, dentro de 15 o 20 años?

Trato de no pensar mucho en eso, porque me va a dar muy duro el día que tenga que retirarme. Yo me veo muy ligada al deporte porque me fascina, ojalá pueda ser un ejemplo para las niñas que sueñan con ser futbolistas. Quiero ser un ejemplo de superación: si lo sueñas y trabajas, lo puedes lograr. Me veo ligada al deporte y a mi empresa, y me veo trabajando mucho para que en nuestro país el fútbol femenino tenga el valor y el reconocimiento que se merece y debería tener. En agosto quiero seguir mis estudios en gestión deportiva, me va tocar retomarlo aquí, porque al menos los próximos tres años estaré en España.

¿Le gusta ver fútbol?

Soy una loca por el fútbol. Y mis amigas a veces me dicen que no me soportan. Ahora solo veo fútbol porque el tiempo que tengo es poco, antes veía tenis con mi hermano. He manejado por dos o tres horas para ir a ver un partido de fútbol. Llego de entrenar o de un partido y lo primero que hago es prender la tele para ver fútbol. Cuando veo fútbol no pasa nada más a mi alrededor.

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Leicy cree que en Colombia hay muchísimo talento pero hay que trabajarlo y crear un plan para que esas niñas sean las estrellas del futuro.

Una lesión, muchas lecciones

A finales de enero, la mediocampista sufrió una lesión en el muslo, exactamente en el recto anterior de la pierna derecha. “Es una lesión complicada, todavía no termino de estar al 100 % y me sigue molestando. Es una lesión que debo cuidar porque todavía no está recuperada y puede empeorar”. Sin embargo, le enseñó mucho, dice, y complementa: “Me enseñó que tengo que escuchar mi cuerpo.

Antes de la lesión mi cuerpo tenía semanas mandando señales de que algo no estaba bien y no le presté atención. Estar de reposo por la lesión me enseñó a valorar mucho esa oportunidad que tienes de competir, la preparación del partido, estar en el campo. Las lesiones suelen ayudarte a encontrar esa motivación. Y la paciencia, porque toca no hacer nada y esperar a que se recupere. Las lesiones te enseñan la paciencia”.

Sus palmarés

2012 Campeonato Sudamericano Siete partidos, tres goles. Medalla de bronce.

2014 Copa América Tres partidos, un gol. Subcampeona.

2019 Juegos Paname- ricanos Cinco partidos, tres goles. Medalla de oro.

 

 *Periodista. Editora de Bienestar Colsanitas.

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