Una constelación llamada feminismo

¿Qué es el feminismo? ¿Para qué sirve? Algunos conceptos centrales de una revolución que no tiene marcha atrás.

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ada día más personas están de acuerdo con que todos los seres humanos debemos tener los mismos derechos y oportunidades. Sin embargo, el feminismo, una filosofía, práctica y movimiento político que persigue precisamente ese objetivo, sigue siendo para muchos un concepto reprochable. Y existen muchas razones para que este sea el caso. El feminismo se les presenta a muchos como una suerte de machismo inverso, y sugieren que la palabra misma así lo expresa. Otros asocian la palabra con imágenes y comportamientos que juzgan como negativos. Y, además, la palabra feminismo suele aparecer en el centro de las más polarizantes controversias sobre las maneras en que queremos configurar nuestra sociedad.

Yo, como feminista y estudiosa de los asuntos de género, sostengo que esas opiniones son el producto de una visión limitada y sesgada. El feminismo es sencillo y a la vez complejo. Y es que, en este caso, sencillo y complejo no son opuestos, como no son opuestos machismo y feminismo. Es sencillo porque la necesidad de aplicar sus premisas principales, una vez se las comprende, resulta evidente. Pero es complejo porque se compone de muchos elementos que se relacionan de formas complicadas entre sí.

ColumnaCUERPOTEXTO

En esencia, el feminismo es el reconocimiento de que socialmente hemos construido unas supuestas diferencias diametrales entre lo femenino y lo masculino que, además, se han organizado en una jerarquía en la que lo masculino está por encima de lo femenino. Y esa jerarquía le ha hecho mucho daño a la humanidad: a los hombres, a las mujeres, a las personas con sexualidades diversas. Ese daño es, precisamente, el producto de una sociedad que asocia las conductas y características femeninas con aquello que tiene menos valor o menos importancia o menos capacidad.

Para superar esas diferencias y jerarquías debe haber una recuperación consciente y explícita del valor de lo femenino. No basta con despertarnos un día y decir que todas las personas son iguales solo porque decimos que lo son. Eso sería como darle unas gafas con la misma fórmula a dos personas que tienen distintos grados de miopía; las gafas serían iguales, sí, pero no la capacidad individual de cada una de estas personas para ver. Las desigualdades históricas y actuales entre lo femenino y lo masculino, entre los hombres y las mujeres, requieren que reconozcamos esa subordinación de lo femenino para poder superarlo de raíz; para que nos hagamos, como sociedad, una cirugía de corrección de visión que, ahí sí, nos deje a todos a la par y con visión 20/20.

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"El feminismo es, más bien, como una constelación, una organización de estrellas  que nos guía como navegantes en esta travesía hacia la verdadera igualdad".

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Por eso el feminismo no es lo opuesto del machismo. El machismo es todo aquello que contribuye a que exista y se mantenga una jerarquía en que lo masculino se impone sobre lo femenino. El feminismo es el reconocimiento y revalorización de lo femenino como igualmente valioso para alcanzar, al fin, una igualdad real entre los dos. En un mundo en que el machismo oscurece todo para todas y para todos, el feminismo es la estrella que nos guía hacia un mundo de verdaderos iguales.

Pero en su sencillez, el feminismo es también complejo. Son muchas las cosas por corregir para que el machismo desaparezca. Y son muchos los frentes y alternativas que se nos presentan para lograr ese objetivo, porque el machismo ha permeado en lo profundo todas nuestras instituciones, comunidades, culturas y sistemas. Así, aunque el feminismo tenga un objetivo fundamental, son muchas las formas de pensarlo, procesarlo y practicarlo, y muchos los asuntos y temas que le competen.

Entonces, el feminismo es, más bien, como una constelación, una organización de estrellas  que nos guía como navegantes en esta travesía hacia la verdadera igualdad. El feminismo se compone de muchos puntos de luz cuya configuración puede ser distinta y conectarse de modos distintos para trazar diferentes siluetas, según como lo comprendamos o el sentido en el que lo estemos mirando.

Constelación feminista 2

Visto así, el feminismo contiene una paradoja fundamental: el destino hacia el que nos guía es a un lugar y a un tiempo en los que el feminismo desaparece. En efecto, el objetivo final de un modo de pensar y de actuar que busca la igualdad real y material de todas las personas (igualdad no solo jurídica, conceptual o en la imaginación colectiva) es un mundo de igualdad real y material para todos. Y en ese mundo, el feminismo como movimiento político, como lucha y como consigna ya no haría falta.

Con frecuencia, cuando la luz de las estrellas alcanza la Tierra, la estrella que emitió ese fulgor inicial ha desaparecido. El feminismo, como las estrellas de esa constelación que lo componen, busca iluminar nuestro pensamiento, nuestras decisiones y formas de vida —individuales y colectivas— para apagarse cuando hayamos visto su luz y descubierto el camino por el que nos conduce.

Mi invitación es, entonces, a encontrarnos en este espacio una vez al mes a observar y analizar desde tantos ángulos como sea posible las estrellas de esa constelación llamada feminismo. Y así, trazar un mapa cósmico que nos permita navegar fuera del Triángulo de las Bermudas de las preconcepciones, los malentendidos y la estigmatización.

 

* María Carolina Sintura estudia el doctorado en Literatura en la Universidad de California en Santa Bárbara, donde también enseña e investiga la literatura contemporánea de inmigrantes y minorías étnicas y raciales en Estados Unidos. Escribe sobre feminismo y género en Siete Polas y en La Silla Vacía. Y, desde este mes, en Bienestar Colsanitas. En Twitter: @SinturaConEse.

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