Cómo identificar el consumo riesgoso de alcohol

Por: / Agosto 2022

Por lo general, quienes han conocido personas con problemas a causa del consumo de alcohol sienten que hubo un momento específico en el que el consumo se hizo excesivo o se convirtió en un problema. A veces intentan rastrear ese momento en su memoria para preguntarse si acaso hubieran podido hacer algo que impidiera lo que sea que haya venido después. 

No obstante, casi nunca hay un solo momento. El patrón de consumo de alcohol suele cambiar de manera distinta y progresiva para cada persona. De ahí que la búsqueda por ese momento en el que el consumo pasó de ser normal a excesivo sea inútil. Los términos en sí poco ayudan. 

Lo que es normal para una persona puede ser excesivo para otra. La doctora María Paula Villalba, Médica Psiquiatra y Directora del Centro de atención psicosocial Versania, asociado a Keralty, explica que es preferible usar el término “consumo de riesgo” sobre “consumo excesivo”, precisamente por la variabilidad que el exceso conlleva. El riesgo se puede calcular de formas más precisas. 

Una persona que presenta una conducta de consumo de riesgo puede ser aquella que bebe alcohol todos los días de la semana generando a la larga daños en sus órganos, también aquella que bebe una vez cada ocho días hasta gastar el dinero del arriendo, y lo mismo con aquella que bebe dos veces al mes pero vuelve a casa conduciendo. El riesgo para la persona y para quienes la rodean es un indicador certero de un patrón problemático con el alcohol.

Fases de consumo

En la búsqueda por los momentos de aparición de signos de alarma tiene sentido conocer alguno de los modelos de fases de consumo que atraviesa una persona hasta llegar a la etapa de riesgo. Investigadores como el español Elisardo Becoña Iglesias proponen que el consumo de sustancias atraviesa a grandes rasgos por las siguientes etapas:

 1. Etapa de predisposición: por factores biológicos o culturales, la mayoría nos vemos envueltos en ambientes de consumo de alcohol; no obstante, sobre todo debido a la edad, optamos por no consumir.

2. Etapa de conocimiento del riesgo: en algún momento de la infancia conocemos los riesgos del alcohol, sea porque los hemos visto o porque nos han hablado de ellos. En este momento, aún no nos decidimos por consumirlo.

3. Etapa de experimentación: por lo general en la adolescencia temprana nos decidimos a probar el alcohol bajo la premisa de conocer su sabor y sus efectos.

4. Etapa de consumo de riesgo: el consumo prolongado genera sus primeras consecuencias físicas o comportamentales en nosotros y en los que nos rodean.

5. Etapa de dependencia: el consumo afecta tantas dimensiones de nuestra vida que necesitamos ayuda profesional.

6. Etapa de mantenimiento o de abandono: finalmente, optamos por mantener el consumo a pesar de las consecuencias o por suspenderlo gracias a ellas.

Esto quiere decir que los signos de alarma por el consumo de alcohol pueden aparecer muy temprano o muy tarde en la vida de una persona y que no hay un instante único en el cual hagan presencia. Los signos aparecen con mayor o menor intensidad según cada caso, pero siempre aparecen y siempre estamos a tiempo para identificarlos. 

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Signos de un patrón de consumo riesgoso

El consumo de riesgo de alcohol presenta en un primer momento signos de alarma que no son evidentes a primera vista y, por ende, suelen pasar desapercibidos o suelen tomarse como parte de un patrón de consumo normal. La doctora Villalba señala que algunos de estos signos son: aumento en la frecuencia del consumo; afectación en las actividades académicas, laborales o familiares; abstinencia por consumo reflejada en ansiedad, malestar general o dolor de cabeza; beber alcohol en ayunas para contrarrestar la resaca o la abstinencia; aumento de la tolerancia al alcohol. 

Cuando el consumo de alcohol continúa, normalmente en aumento, aparecen otros signos mucho más evidentes: descuido de las responsabilidades u obligaciones familiares, académicas y laborales, pérdida del empleo; trastornos ansiosos y depresivos cuando el consumo de alcohol es alto o también cuando hay un cese abrupto; lesiones físicas causadas por caídas, peleas o accidentes; violencia física hacia terceros; problemas económicos causados por mal uso del dinero; ideación suicida; síntomas psicóticos o desconexión de la realidad. Esto sin mencionar que algunos exámenes clínicos demostrarán elevación en las enzimas hepáticas o pancreatitis alcohólica, entre otras afectaciones del organismo. 

Estos signos de alarma conviene verlos en contexto porque están asociados entre sí y porque se manifiestan diferente en cada persona. La doctora Villalba insiste en que estos signos se presentan en algunas personas al cabo de un consumo de corta duración tanto como se presentan en otras personas luego de un consumo prolongado.

¿Qué hacer cuando un conocido presenta alguno de estos signos?

Aunque esta no es una lista exhaustiva, sí recoge un par de recomendaciones para abordar la situación lo mejor posible en el caso de que uno de nuestros conocidos presente un patrón de consumo problemático. Nunca será fácil hacerle entender a una persona que tiene problemas, mucho menos con el alcohol, que suele ser una enfermedad cargada con un estigma social relevante. Y por eso muchas de las acciones emprendidas con la mejor voluntad terminan en nada o incluso agravando el problema.

1. Rodear a la persona. Hablar con ella para escuchar cuáles beneficios y cuáles perjuicios encuentra en el alcohol. La doctora Villalba apunta que el uso de alcohol tiene un significado distinto para cada persona y que, así mismo, una misma persona puede atribuirle un significado distinto en diferentes etapas de su vida. 

Si en la adolescencia el alcohol tenía el propósito de desinhibir a la persona para hacerla “más divertida”, en la adultez tardía podría ser un recurso de evasión de los problemas de la vida diaria. Entender estos significados es fundamental para frenar el consumo, especialmente cuando este no es la causa de los problemas sino la respuesta a ellos. 

2. Acompañarla en la búsqueda de ayuda profesional. Lo mejor que podemos hacer por un conocido con problemas con el alcohol es aconsejarle acudir a un especialista en la materia, sea un psicólogo, un psiquiatra u otro médico de confianza que dé inicio a un proceso completo. No olvidemos que el consumo de alcohol acarrea problemas físicos y comportamentales. 

3. Proponer actividades contrarias al consumo. En ocasiones, lo mejor que puede hacer una persona para no tomar es no tener la oportunidad de hacerlo. Por tanto, cualquier actividad que ocupe los tiempos en los que normalmente se consume alcohol es bienvenida. Por ejemplo, actividades familiares las noches de los fines de semana en donde el alcohol no esté presente o actividades deportivas los sábados y domingos en la mañana, que persuadan a la persona de salir la noche anterior, suelen tener efectos benéficos en la disminución del consumo.  

4. Invitar a grupos de autoayuda. Este problema lo ha vivido medio mundo antes que nosotros, de modo que hay personas con experiencia en situaciones relacionadas con el consumo de alcohol. Una opción es invitar a la persona a asistir a grupos como Alcohólicos Anónimos, en donde hay un acompañamiento grupal por parte de personas que están pasando por lo mismo. 

5. Asistir a grupos de autoayuda para familiares. Nada mejor para aprender a lidiar con las emociones y situaciones producto de un familiar con una enfermedad que alguien que ya las ha vivido. Como indica la doctora Villalba, a veces los familiares caen en conductas que perpetúan el consumo sin saberlo. Al-Anon es una de algunas de las comunidades más grandes en el mundo en el apoyo a familiares de alcohólicos. 

6. Las medidas coercitivas poco sirven. Imponer al familiar o al amigo medidas restrictivas no suelen tener un efecto duradero en la disminución del consumo. De hecho, algunas de esas medidas pueden ir en contravía de los derechos fundamentales de la persona, por ejemplo, internarla contra su voluntad en instituciones de desintoxicación. Sin embargo, es importante hacer la salvedad que medidas como abandonar a la pareja son la primera opción cuando está representa un riesgo para la vida.  

Tenga en cuenta

Las etapas del consumo varían de acuerdo al sistema de clasificación médico (CIE 11 o del DSM 5) y los criterios de diagnóstico varían por la misma razón. Esto es importante porque en el momento de determinar si una persona está teniendo problemas con la bebida las fronteras tambalean considerablemente.

 

*Brian Lara es periodista. Colabora con frecuencia en Bienestar Colsanitas y Bacánika.

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Etiquetados con: Salud / bebidas alcohólicas / conductas / Riesgos /

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