Claves para entender las infecciones intrahospitalarias

Por: / Ilustración: María José Porras / Mayo 2022

Los exigentes protocolos de limpieza y desinfección en las instituciones de salud han permitido reducir significativamente la incidencia de infecciones en estos espacios.

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Las infecciones intrahospitalarias o adquiridas dentro de las instituciones de salud son un riesgo y a la vez un reto vigente, a pesar de los avances en cuanto al conocimiento de gérmenes patógenos como bacterias, hongos y virus capaces de infectar a un paciente, y con el desarrollo cada vez más preciso de prácticas de higienización y control de infecciones dentro de los centros sanitarios.

Estos avances han permitido disminuir la incidencia de las infecciones intrahospitalarias, aunque aún estamos lejos de su control definitivo. Así lo explica el doctor José Antonio Rojas Gambasica, médico anestesiólogo, especializado en medicina crítica y cuidado intensivo y en epidemiología. En la actualidad, el doctor Rojas es el director médico científico de la Clínica Universitaria Colombia. Con él intentamos contestar las preguntas más inmediatas alrededor de este asunto.

¿Qué son las infecciones intrahospitalarias?

Se considera infección intrahospitalaria toda enfermedad producida por una bacteria, hongo o virus contraído durante la estancia en una institución que preste servicios de salud en cualquier parte del mundo. Puede adquirirse y afectar cualquier órgano o sistema del cuerpo (pulmón, sistema urinario, etc.) o pueden ser sistémicas, como las bacteremias. También son llamadas infecciones nosocomiales, de “nosocomio”, que también significa hospital.

Como señala el doctor Rojas, el perfil epidemiológico de infecciones de cada institución es particular, pues en buena medida depende tanto de las prácticas de higiene, bioseguridad, seguimiento y control que aplique cada una, como de la persistencia o prevalencia de gérmenes en cada lugar. 

Por ejemplo, sobre esta problemática en España y Europa, el artículo “Epidemiología general de las infecciones nosocomiales”, de los médicos catalanes Miquel Pujol y Enric Limón, publicado en la revista científica Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica, anota a este respecto que: “La erradicación como reducción permanente a cero de las infecciones nosocomiales es una utopía. Es inevitable un riesgo inherente a cualquier procedimiento invasivo realizado durante la hospitalización en pacientes frágiles.

Sin embargo, sí es posible su ‘eliminación’, entendida como la reducción máxima del número de infecciones mediante un esfuerzo continuado de prevención. Se ha estimado que la aplicación de programas de prevención de las infecciones nosocomiales puede evitar alrededor del 65 % de las bacteriemias e infecciones del tracto urinario, y el 55 % de las neumonías y de las infecciones quirúrgicas, ahorrando miles devidas y millones de euros”.

Y para el caso colombiano no es diferente: las políticas y prácticas adecuadas pueden salvar miles de vidas, anota el doctor Rojas.

¿Quién puede contraer una infección nosocomial? ¿Quién podría sufrir complicaciones? ¿Cuáles son algunas de las más frecuentes?

“Cualquier persona puede contraer una infección nosocomial, pero hay factores de riesgo que aumentan esta posibilidad. Algunas de ellas tienen que ver con el estado de salud de quien ingresa a una institución sanitaria; y entre ellas, es especialmente delicada la inmunosupresión, todos los pacientes inmunosuprimidos tienen una mayor vulnerabilidad a una infección de este tipo”, explica el especialista. “A este respecto es importante tener en cuenta algunos conceptos básicos: no es lo mismo una infección en un paciente bien nutrido y sin enfermedad crónica de base, que en un paciente en condiciones alteradas de nutrición y con comorbilidades que lo debiliten, como la diabetes o la cirrosis, por dar un par entre muchos ejemplos. Esas enfermedades los hacen más susceptibles a sufrir infecciones más graves y complicadas”.

Intrahospitalario CUERPO DE TEXTO

Sin embargo, en cuanto a complicaciones otro factor entra en juego: el germen. “Es usual que las condiciones del patógeno determinen la gravedad de la infección. Si uno contrae la infección de un germen sensible a antibióticos, las posibilidades de manejarlo fácilmente son mayores. En cambio, con uno resistente a varios antibióticos el tratamiento es más complicado. Hay un último aspecto a considerar aquí y que es muy importante: lo oportuno del momento en que se hace el diagnóstico y se detecta la infección. Hay infecciones que se pueden tratar, pero que si pasan inadvertidas por un tiempo seguramente serán mucho más difíciles de curar por el deterioro que puede alcanzar un paciente, y claro, también depende del órgano afectado: si es una infección de hueso, pulmones, sistema nervioso central, tejidos blandos, etc. Cada una tiene su propio manejo”.

Ahora bien, varias de las infecciones más frecuentes, explica el doctor Rojas, vienen asociadas a ciertos procedimientos. “Todo lo que rompa la piel (nuestra primera barrera de inmunidad) como una herida quirúrgica o un catéter, es un factor que puede predisponer el cuerpo a una infección. Eso sí, no deje de anotar que hay protocolos de asepsia y antisepsia rigurosos en todas las instituciones para hacer todos estos procedimientos y hacerles seguimiento, y así evitar que esto suceda”.

Entre las infecciones nosocomiales asociadas a procedimientos más frecuentes están la bacteriemia asociada a dispositivos intravasculares como un catéter intravenoso; las infecciones urinarias asociadas a sondas o catéteres vesicales, y las neumonías asociadas a dispositivos de ventilación mecánica como los que se utilizan en las Unidades de Cuidado Intensivo. “Las tres son infecciones que aparecen constantemente en las UCI, y de hecho son un indicador de la calidad de la Unidad, en tanto hay estándares internacionales para comparar qué tan bien controladas están”, agrega Rojas.

¿Cuáles son los patógenos más comunes?

El doctor Rojas insiste en que aquí es clave comprender que cada institución tiene su propio perfil bacteriano. “Dos hospitales no van a tener las mismas bacterias en los mismos porcentajes. Pero hay algunas familias de gérmenes que se distribuyen casi universalmente, entre muchas instituciones, incluso a nivel internacional: por ejemplo, gérmenes Gram positivos como los estreptococos y los estafilococos que son frecuentes en las bacteremias por dispositivos intravasculares. Entre estos estafilococos hay varios que son resistentes a los antibióticos como el Staphylococcus aureus resistente a las penicilinas (metilinoresistentes). Son un problema mundial, debido a lo limitante y difícil que es su tratamiento. También hay enterobacterias, que están en el tubo digestivo normalmente, y que pueden colonizar e infectar otros lugares del cuerpo: la más estudiada es la E. coli, que también es frecuente, especialmente en las infecciones del tracto urinario”.

¿Qué ha fomentado el desarrollo de bacterias más resistentes como las que a veces se pueden contraer intrahospitalariamente?

Este es uno de los temas más importantes en nuestros días. Como anota el doctor que entrevistamos, el uso indiscriminado de antibióticos, tantas veces formulados en la calle y farmacias para el manejo de condiciones que a veces ni son bacterianas, ha fomentado el desarrollo de bacterias cada vez más resistentes a familias enteras de estos fármacos, que siguen siendo nuestra herramienta principal para luchar contra las infecciones bacterianas. “El primer llamado aquí es al uso racional de antibióticos por parte de la población en general. Esa es una de las razones por las que se sacó hace unos años la norma que prohíbe vender antibióticos sin fórmula. Pero también hay que llamar la atención al personal sanitario sobre el uso y formulación indiscriminada de antibióticos”.

De hecho, el especialista señala que este manejo racional cuenta con ejemplos claros: dentro de instituciones como la Clínica Colombia, por ejemplo, a la hora de enfrentar una infección en un paciente hospitalizado, un equipo de infectología, junto con los médicos tratantes —internistas, intensivistas o la especialidad que corresponda, según el caso— se encarga de evaluar a profundidad la infección, su estado y riesgos antes de decidir el tipo de antibiótico a prescribir, su duración y posología, una vez ha sido detectada una infección intrahospitalaria.

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 La cifra

Los programas de prevención evitan alrededor del 65 % de las bacteriemias e infecciones del tracto urinario.

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¿Cómo se previenen?

En las instituciones de salud hoy existe todo un paquete de medidas que se deben seguir, me explica el doctor Rojas. “La más importante es el lavado de manos, según la OMS. Hay cinco momentos del lavado de manos antes de tocar un paciente o interactuar en cualquier momento con él o con un dispositivo que se ha insertado en su cuerpo, para evitar la contaminación cruzada. Otra es el buen y oportuno manejo del aislamiento, que no solo tiene que ver con aislar al paciente, sino con todo un conjunto de medidas para acercarse y tratar a la persona enferma, evitando la dispersión de gérmenes.

Actualmente hay una medida de estas que, por cuenta de la pandemia, se ha generalizado: el uso tapabocas. También se implementa el uso de batas, caretas, guantes y el uso sistemático de procesos de esterilización o desecho de equipos de un solo uso que han permitido reducir enormemente las infecciones asociadas a la manipulación e implante de dispositivos como los que comentábamos antes: catéteres, sondas, dispositivos de ventilación mecánica, entre muchos otros. Todo esto está en el día a día del trabajo en hospitales y clínicas y resulta muy efectivo para disminuir ampliamente la aparición de estas infecciones”

Para tener en cuenta

La medicina ha avanzado lo suficiente para entender cabalmente el problema y adoptar medidas que reducen a un mínimo los riesgos. “La ciencia y el conocimiento en las medidas de bioseguridad está muy bien instaurado hoy en día: las políticas para prevenir estas infecciones están bien instauradas, porque se conocen muy bien los riesgos, los patógenos y la relación con otros factores de riesgo. Como todo en la vida, incluso con algo tan sencillo como subir a un carro, siempre hay un riesgo de accidente, y entrar a una institución de salud conlleva el suyo. Pero vale la pena confiar en el personal asistencial, en tanto estamos todos capacitados y sujetos al cumplimiento de protocolos de prevención que existen para cuidarnos todos”.

 

*Historiador y escritor. Su último libro se titula Música para aves artificiales

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