A partir de los 40 años, el cuerpo masculino comienza a evidenciar su declive de testosterona. Este proceso, denominado hipogonadismo, ha sido incorrectamente conocido como “andropausia”. Juan Manuel Páez, urólogo adscrito a Colsanitas, explica el tema.
La testosterona es la hormona encargada de regular el funcionamiento integral del organismo masculino. Más allá de lo reproductivo, actúa como un motor metabólico que fortalece la densidad ósea y estimula el desarrollo de la masa muscular. También, cumple un rol crucial en el bienestar mental, estabilizando el estado de ánimo, mejorando la concentración y aportando la vitalidad necesaria para prevenir la fatiga y el deterioro cognitivo.
Mientras que la menopausia (en la mujer) es un proceso abrupto en el que los ovarios cesan su función hormonal, el declive de la testosterona en hombres es gradual y altamente variable. "En el hombre es muy variable", afirma Juan Manuel Páez, urólogo adscrito a Colsanitas, en cuanto a la diferencia del hipogonadismo y la menopausia. Cada hombre puede experimentar este proceso en edades diferentes. La razón fundamental de esta diferencia radica en que el testículo masculino puede producir testosterona durante toda la vida, a diferencia de los ovarios femeninos.

Algunos hombres mantienen buenos niveles de testosterona hasta los 80 años, mientras que otros pueden experimentar una disfunción significativa desde los 40 años. El término más adecuado para describir este estado es "hipogonadismo de inicio tardío" o "hipogonadismo de la edad", un estado de baja testosterona caracterizado por un declive lento y paulatino. Sin embargo, patologías previas como problemas testiculares en la infancia, traumas o daños testiculares pueden acelerar este declive.
“He llegado a tener diálogos con amigos contemporáneos conmigo, pero ellos no se atreven a tocar estos temas y uno a veces lo disimula o lo disfraza con humor para poder hablarlo, pero realmente es algo muy difícil para uno”, explica José Pineda, un hombre de 56 años quien ha experimentado en las últimas décadas cómo su cuerpo ha presentado declives físicos como problemas de memoria, sofocos intensos, una libido decaída e, incluso, la pérdida de estatura.
Además del historial clínico, el desarrollo temprano del hipogonadismo también está directamente relacionado con el estilo de vida. Según el artículo “Hipogonadismo masculino: Disfunción sexual y envejecimiento” de la revista Urología Colombiana, en la etiología del envejecimiento, es decir, las causas de su progreso, hay dos factores evidentes: “la senescencia, es decir un mecanismo controlado genéticamente y relacionado con el progreso de la edad, y la segunda, el estilo de vida. Por tanto, las alteraciones que se presentan con el pasar de los años dependen de los marcadores genéticos y de los regímenes dietéticos, tóxicos y ambientales en que cada persona ha vivido”.
Antes de alarmarse con el hipogonadismo, hay una distinción crucial: esta caída no siempre tiene un impacto clínico. "El problema no es medir la testosterona para ver si la tengo baja, porque entonces la convierto en una enfermedad, en una preocupación", advierte Páez. La preocupación no debe centrarse únicamente en el nivel numérico de testosterona, sino en cómo este declive afecta la calidad de vida. La decisión de medir los niveles de testosterona debe estar impulsada por la sintomatología que afecta la calidad de vida de la persona, no por la edad. Es posible tener testosterona baja sin experimentar síntomas.

Sintomatología del hipogonadismo
“Desde hace unos años he sentido un exceso de calor corporal, un sofoco. Es algo que en la rutina diaria uno podría ver como normal porque pensaba que era producto de alguna situación climática como el calentamiento global, pero podría ser una respuesta a algo que creíamos que era solo de las mujeres y la menopausia”, comenta José Pineda sobre los síntomas que ha presentado.
Para un diagnóstico preciso de hipogonadismo de inicio tardío, debe existir una combinación de síntomas y niveles bajos de testosterona. Sin esta correlación, no es posible establecer un tratamiento adecuado. Este enfoque se aplica a cualquier edad en la que se sospeche clínicamente la condición. Aunque el deseo sexual está comúnmente asociado al declive de la testosterona, no es el principal síntoma ni el primero en aparecer. Otros síntomas importantes que impactan el estado general de la persona incluyen:
- Aterosclerosis o endurecimiento de las arterias.
- Aumento en la grasa visceral.
- Dificultad para conciliar el sueño o mantenerlo.
- Estado de ánimo depresivo e irritabilidad.
- Cambios de temperatura, sudoraciones y "olas de calor".
- Disminución de la libido.
- Disfunción eréctil.
Además de estos síntomas, en una fase avanzada, la Asociación Europea de Urología caracteriza el hipogonadismo por:
- Cambios en el estado de ánimo con un decremento en la actividad intelectual y funciones cognitivas.
- Disminución de la masa corporal asociada a una menor fuerza y volumen muscular.
- Alteraciones cutáneas y pérdida del vello corporal.
- Menor densidad mineral ósea que resulta en osteopenia u osteoporosis, así como un mayor riesgo de fracturas óseas.

¿Cómo sobrellevar el hipogonadismo?
Más allá del proceso biológico y humano que representa el hipogonadismo, existen diferentes alternativas para tratar los síntomas y mejorar la calidad de vida. En cuanto a los potenciadores de testosterona disponibles en el mercado, existen opciones naturales y tratamientos hormonales. La elección comprende, además del criterio de la persona, la evaluación médica especializada.
Entre las opciones homeopáticas existen plantas como la ashwagandha, que ha mostrado en estudios de bajo nivel experimental y en humanos efectos positivos en la función sexual y un posible aumento de la testosterona. Sin embargo, aún no hay estudios suficientemente grandes para un alto nivel de evidencia, por lo que es fundamental revisar con lupa la procedencia y estandarización de la dosis, así como la duración del tratamiento y el conocimiento de los efectos secundarios.
Por otro lado, están los tratamientos hormonales desarrollados por la industria farmacéutica y aplicados por urólogos, andrólogos y endocrinólogos. A diferencia de los tratamientos homeopáticos, esta opción tiene un respaldo científico. Estas hormonas son similares a las que el cuerpo produce y se utilizan para reemplazar la testosterona en casos de insuficiencia demostrada.

Un kit de supervivencia para el hipogonadismo
Juan Manuel Páez nos sugirió las siguientes recomendaciones para aquellos hombres que experimentan un descenso marcado de testosterona y sus síntomas, enfatizando un enfoque integral:
- Primero y más importante es consultar a un médico con conocimiento en el tema. Evitar la automedicación y la compra de productos sin registro o de dudosa procedencia, ya que pueden ser peligrosos y contener sustancias no declaradas.
- Segundo es un tratamiento integral que no se limite a una inyección o píldora. Recomienda, entonces, un programa completo que incluya una alimentación balanceada rica en nutrientes como el magnesio o el zinc. También, incorporar la actividad física para fortalecer el hueso y el músculo, así como una buena higiene del sueño para una vida sana.
- Tercero, una vez establecidos estos pilares, es dialogar con el paciente sobre opciones naturales o, en casos de deficiencia profunda, el reemplazo hormonal. La clave es buscar la orientación de un profesional de la salud capacitado en el tema para un manejo seguro y efectivo del declive de la testosterona.




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