Profesionales en enfermería bien preparados

Por: / Mayo 2021

La recuperación de un paciente depende en gran medida del cuidado brindado por el profesional en enfermería. Sin embargo, aprender a cuidar no es fácil: implica pasión, compasión, análisis, creatividad y sacrificio.

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n profesional en enfermería tiene la responsabilidad de brindar cuidado y acompañamiento. Puede hacerlo con una sola persona, una familia o una comunidad completa. Esta es una de tantas profesiones en las que dar lo es todo. Pero para desempeñar una buena labor dentro de la enfermería, el camino es largo y exigente. No basta con tener ganas de ayudar a otros: hacen falta años de formación y una preparación constante. Un enfermero nunca puede dejar de aprender. Hay que estar más que seguro a la hora de tomar la decisión de entrar a la universidad a estudiar enfermería. Decir: “sí, esto me gusta” es insuficiente en esta profesión. El que quiera montarse en el bus debe estar convencido y sentir en el estómago la emoción suficiente como para renunciar a muchas horas de sueño.

“La persona debe sentir que lo que va a estudiar la apasiona y que se muere por entender cómo es todo este mundo”, dice la enfermera Magaly Rodríguez, docente de la carrera de Enfermería de la Fundación Universitaria Sanitas —FUS—. “No puede ser la persona que no tuvo el dinero suficiente para estudiar Medicina y le tocó meterse a la fuerza en Enfermería”.

Por supuesto, el siguiente paso es encontrar un lugar adecuado para estudiar la carrera. Aunque la expresión es muy amplia, una institución buena es aquella que ofrezca los recursos técnicos y humanos para responder a las inquietudes personales y académicas de sus estudiantes. Esto quiere decir que, por un lado, esté dotada de un cuerpo docente altamente calificado y, por el otro, tenga instalaciones con tecnología actualizada. Sumado a ello es necesario que el plan de estudios esté dispuesto para formar en los estudiantes las aptitudes generales y específicas que se requerirán durante el ejercicio de la profesión.

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Para desempeñar una buena labor dentro de la enfermería, no basta con tener ganas de ayudar a otros: hace falta años de formación y una preparación constante.

Capacidad de análisis y creatividad

En un día normal de trabajo, un profesional en enfermería va a encontrarse con más de una situación compleja. De tal manera que debe tener la capacidad de análisis suficiente para comprenderla y solucionarla. Esto lo aporta un programa académico enfocado en la investigación. Para Jorge Martínez, decano de la Facultad de Enfermería de la FUS, en el trabajo de campo —ya sea en clínica, en casa o en una institución— es fundamental desarrollar un pensamiento crítico, que permita ver necesidades, plantear preguntas y desarrollar protocolos para alcanzar respuestas.

Por esta razón es que la FUS hace tanto énfasis en la investigación desde el primer semestre. “Digamos que en un piso de hospitalización hay un alto número de infecciones. El profesional debe ser capaz de preguntarse: ‘Bueno qué podemos hacer para disminuir los riesgos de infección por herida quirúrgica en este piso’, y llevar a cabo una investigación para llegar a una respuesta que, a la final, mejore el servicio”, explica el decano.

A esto se suma la capacidad creativa que desarrolle el estudiante. No hay respuesta posible a cualquier pregunta sin una pizca de ingenio. Por eso es importante un programa académico enfocado en la solución de problemas. Las clases en que el profesor da todo masticado son menos útiles que aquellas en las que les presenta a los estudiantes una situación problemática para que ellos la resuelvan con las herramientas disponibles. De ahí la importancia de un profesor con la experiencia suficiente para dirigir todos los caminos posibles hacia las soluciones óptimas.

Un centro de simulación completo le da la oportunidad al estudiante de fallar sin ningún compromiso para la salud o la vida de una persona. En esta carrera los profesionales también se equivocan; sin embargo, como los errores suelen salir tan caros (no hablamos necesariamente de dinero), es indispensable poder practicar las maniobras una y otra vez hasta que salgan como deben salir.

El programa también debe ofrecer a los estudiantes un espacio donde prepararse con casos reales. Los estudiantes de Enfermería de la FUS cuentan con la Clínica Universitaria Colombia y la Reina Sofía, ambas de Colsanitas. Allí aprenden a desenvolverse frente a pacientes con dolor real y a trabajar en equipo.

Dice el decano Martínez: “Antes el doctor tenía sus problemas, la enfermera los suyos, las auxiliares los suyos y se le daba al paciente una atención fraccionada. Ahora la dinámica de trabajo real en las instituciones de salud obliga a que se haga un enfoque interdisciplinario”. Esto quiere decir que el mejor servicio posible llega cuando todo el equipo médico reconoce las dificultades de uno de sus miembros como propias. Si todos los profesionales de la salud están concentrados en un mismo propósito, el paciente va a sentirse mucho más a gusto y su recuperación será más rápida.

Las rotaciones en los servicios hospitalarios van puliendo las habilidades de los estudiantes en el trato interpersonal. La profesora Magaly Rodríguez enfatiza lo importante que es aprender a leer al paciente. “Pongamos el ejemplo de una mujer con dolor abdominal que llega y le piden que firme tal papel, que se aliste para ser canalizada, que se mueva de aquí para allá... Ella no sabe lo que está pasando”. Una persona enferma puede estar ansiosa porque no entiende qué le van a hacer, porque va a estar hospitalizada y no tendrá cómo llevar dinero a la casa, porque quién recoge a los niños del colegio. El profesional en enfermería debe poder ver al paciente más allá de su dolencia y tener la paciencia para explicarle todos los procedimientos con calma. La labor es acompañar.

“Cuando uno tiene un paciente, uno adopta una familia”, comenta la profesora Rodríguez. Un profesional en enfermería debe aprender a establecer redes de apoyo sólidas. Y la principal es la familia. Como la familia se adopta hay que ser tolerante con ella, saber entender sus necesidades y actuar en consecuencia.

No podemos dejar de mencionar que un programa académico ofrece herramientas, pero que depende del estudiante entregarse a servir bajo valores y actitudes fundamentales como el liderazgo, la responsabilidad, la generosidad, la gratitud, la empatía, la compasión e incluso el sacrificio. Y nunca olvidar el autocuidado: la enfermería es una profesión para dar, pero hacerlo implica un bienestar físico y emocional que no puede ponerse en juego.

 

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