¿Cómo afrontar la infertilidad?

Por: / Febrero 2022

Recibir un diagnóstico de infertilidad significa asumir una pérdida y requiere apoyo emocional para superarlo y considerar otros caminos.

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Desde la adolescencia nos enseñan a evitar el embarazo, pero nunca nos mencionan que podemos sufrir de infertilidad. Sandra Zorro, especialista en psicología de la salud de Colsanitas, dedicada a acompañar a parejas que han tenido que asumir un diagnóstico de infertilidad, explica que “quien llega a un diagnóstico de infertilidad, sea un hombre o una mujer, necesita transitar por un duelo como cualquier otro, porque esta es una situación en la que la persona no puede realizar algo que ha idealizado y que pensaba que podría darse de manera natural”.

La rabia, el desconsuelo, el complejo de culpa por decisiones que se tomaron en el pasado o por aplazar la decisión ante logros profesionales, son algunos de los factores que inciden para que un diagnóstico de infertilidad genere más dolor.

“El diagnóstico fue devastador. Después de un año y medio intentando quedar embarazada, los análisis de mi ginecólogo determinaron que tenía endometriosis, así que de forma espontánea no lo lograríamos. Alberto y yo salimos del consultorio desconsolados. El sueño de tener un bebé se veía lejano, casi imposible”, cuenta Margarita, una mujer de 37 años, quien había aplazado la maternidad para darle paso a su carrera profesional. 

“Era una tarde lluviosa de viernes en Bogotá, lo recuerdo bien. Sentí rabia conmigo misma, odié mi profesión y me reproché durante varios días haber postergado la maternidad. De acuerdo con la explicación de mi doctor, la edad no ayudaba; había opciones y tratamientos que podrían funcionar, pero mi reserva de óvulos no era la de una mujer joven. El porcentaje de éxito de un tratamiento se reducía notablemente. 

La negación y la rabia, dice la psicóloga Sandra Zorro, como en cualquier duelo, son los primeros pasos de un proceso. “Muchas personas se resisten a creerlo, deciden consultar más opiniones para comprobarlo y sienten rabia con ellos mismos, con la pareja, con los doctores o el personal médico, porque de alguna manera se tiene la sensación de que están siendo castigados”. 

Adriana Chaves, psicóloga experta en procesos de adopción de FANA, en Colombia, y consultora de Madison Adoption Associates, en Estados Unidos, explica que “enfrentarse a la infertilidad pone a prueba a la pareja y, en especial a quien presenta la enfermedad. Con frecuencia, quien presenta la dificultad le plantea a su pareja que se separen para que pueda tener hijos con otra persona que sea fértil, pues siente culpa de estar privando al otro de hacer realidad ese sueño”.

Es entonces cuando las parejas necesitan recibir apoyo profesional, con asesoría médica especializada en infertilidad y psicólogos con experiencia en el tema. Y como todo proceso, es necesario transitar por todos los estados hasta llegar al momento de aceptarlo: no podemos tener un hijo de forma natural. Ahora, ¿cuáles son las opciones? 

Causas de la infertilidad

El primer paso, según las psicólogas consultadas, es entender cuál es la causa de la infertilidad, un resultado al que solo se llega con diagnóstico médico. 

En Colombia, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Demografía en Salud (ENDS) 2015, el 12,1 % de las mujeres de 15 a 49 años que desean uno o más hijos han tenido problemas de fertilidad. Pero la infertilidad se concentra en el grupo de mujeres de 40 a 44 años, con el 25,4 %.

Tal como lo explica la ginecóloga Ivonne Díaz, directora científica de la unidad de fertiilidad Procreación Medicamente Asistida y coordinadora del posgrado de salud reproductiva de Unisanitas, “la definición de infertilidad se da cuando una pareja tiene relaciones sexuales con frecuencia y no logra el embarazo al cabo de un año”. Y agrega que “en aproximadamente el 45 % de las parejas, la causa de infertilidad es femenina, y entre un 40 a 45 % masculina, es decir, hay un porcentaje similar; sin embargo, hay un margen de casos llamados infertilidad inexplicable”. 

En las mujeres, las causas comprobadas van desde problemas de ovulación, obstrucción en las trompas de falopio, endometriosis, o miomas que ocupan la cavidad uterina. En los hombres se presentan problemas de fertilidad cuando existen antecedentes de traumas a nivel testicular u obstrucción en la eyaculación, en los casos de vasectomías previas o porque la producción de sus espermatozoides es anormal.

“Aunque en la mayoría de los casos de infertilidad, entre el 65 y 70 %, las causas tienen tratamientos sencillos, existe un porcentaje considerado de alta complejidad que requiere fertilización in vitro”, explica la doctora Díaz. 

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Caminos y alternativas

Luego del diagnóstico, el equipo médico y de apoyo psicológico plantea las alternativas a la pareja: tratamientos de baja y alta complejidad, la adopción o, definitivamente, asumir la vida sin hijos. 

Es necesario, explica la doctora Zorro, “que las parejas elaboren el duelo juntos, se pongan de acuerdo en el camino que van a optar y reciban ayuda para normalizar la condición y a entender cuál es la alternativa disponible”. 

Costos emocionales y económicos

La doctora Zorro también explica que las parejas deben tener claro otros aspectos como: con quién van a compartir la información de sus decisiones, cuántos tratamientos podrían hacer y el presupuesto que pueden invertir en el proceso, pues los tratamientos de fertilidad suelen ser costosos.

En el año 2020, el Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia, a través de la Resolución 0228 de 2020, adoptó la Política Pública de Prevención y Tratamiento de la Infertilidad, que establece los lineamientos para la prevención y tratamiento de la infertilidad en el marco de la política de sexualidad, derechos sexuales y derechos reproductivos. Sin embargo dicha ley no ha sido reglamentada aún.

De hecho, explica el doctor Jimy Castañeda, Jefe del departamento de ginecología y obstetricia de la Clínica Marly y adscrito a Colsanitas, que “existe un limbo jurídico de la ley de fertilidad, pues como no se ha reglamentado no hay claridad aún sobre lo que el plan obligatorio de salud (POS) cubre o no, y en muchos casos las parejas deben recurrir a tutelas”. Adicionalmente, es importante saber que los tratamientos no son cien por ciento seguros y hay factores de éxito o fracaso. Esto hace necesario no solo el acompañamiento médico especializado, sino también el psicológico.  

Considerar la adopción

Cuando los tratamientos no dan los resultados esperados y la evidencia muestra que, definitivamente, por esa vía no van a ser padres, surge la alternativa de la adopción. 

Por lo general, explica la psicóloga Chaves, “las familias que llegan a la adopción han hecho un recorrido que empieza por intentar tener hijos de forma natural, consultar al médico al no poder hacerlo, acudir al especialista en fertilidad, hacer tratamientos sin éxito o con éxito y una posterior pérdida. Allí es cuando comienzan a pensar en la adopción, pues las otras alternativas se agotan”. Para lograrlo, deben cumplir un proceso jurídico que conlleva varias etapas, pero que puede tener más posibilidades de éxito.

Margarita y Alberto lo asumieron. Luego de tres tratamientos complejos, dolorosos y costosos sin lograr el embarazo, decidieron adoptar. Hoy viven felices y tranquilos con Laura, una chica que llegó a través de un proceso en Fana, y conformaron la familia que habían soñado. Hoy tiene 15 años, pero llegó a sus vidas cuando solo tenía dos meses de nacida. 

Sin embargo, es importante tener en cuenta que la alternativa de vivir en pareja y sin hijos también es una opción. “Respetable y sana, cuando se tiene la conciencia de esa decisión”, agrega Chaves.

Ante la alternativa de adoptar mascotas, una opción que se han planteado las parejas de hoy, la doctora Zorro es enfática, “creo que no se puede equiparar un hijo con una mascota. Para los seres humanos, las mascotas no logran satisfacer los sueños que se tienen cuando se anhela un hijo, que es, por lo general, la idea de prolongar la familia y complementar la vida de pareja”. 

Tratamientos de baja y alta complejidad

Como lo explica el doctor Jimy Castañeda, “el tratamiento para un problema de fertilidad se determina de acuerdo con las causas que lo generan. Por ello no se pueden generalizar las opciones”. Los tratamientos de baja complejidad se manejan con inseminación artificial o producción de folículos. Los de alta complejidad, en cambio, requieren procesos de reproducción asistida en laboratorio (in vitro); pues son casos en donde la mujer, por su edad, ya no tiene una buena reserva de óvulos. 

Por su parte, la doctora Ivonne Díaz, explica que el éxito depende de las causas, pero también, de la edad de la mujer y de su reserva ovárica, “porque no es igual para una persona de 30 años que para una de 40, porque sabemos que las posibilidades del embarazo van ligadas a la calidad del óvulo y la calidad de los embriones que se obtengan” comenta Díaz. En este tipo de casos se puede recurrir a la donación de óvulos, lo mismo si la causa es masculina y el hombre no produce esperma, se puede pensar en donación. 

Igualmente, existe la alternativa de la subrogación de útero, “alguien que lleve sus embriones”, explica el doctor Castañeda. Con óvulos o semen de donante, las opciones se van trabajando con la pareja, desde el punto de vista clínico y emocional. “El equipo médico no decide nada que el paciente no acepte, nosotros orientamos en cada caso y la pareja da la última palabra”, concluye el doctor Castañeda. Esta última opción “no cuenta con un marco legal expreso en donde se establezcan las reglas claras en cuanto al alcance y contenido de la figura en los temas de filiación civil y derecho penal”, según la Universidad del Rosario.

 

*Periodista especializada en maternidad y crianza.

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