Ciclismo de montaña para toda la familia

Por: / Octubre 2022

Compartimos senderos, recomendaciones y dos escuelas especializadas para que salga de la ciclovía y se interne en el bosque con su bici de montaña

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El ciclismo se cuenta entre los deportes más populares de Colombia. Sin embargo, el ciclomontañismo, en sus distintas modalidades, no es todavía un hábito masivo entre los habitantes de una capital como Bogotá, que se ha ido amoldando poco a poco y con el paso de los años al uso de la bicicleta como medio de transporte diario y como parte del entretenimiento del fin de semana.

Para aquellos que poseen una bicicleta de montaña y aún desconocen las mejores rutas para disfrutar cerca de la ciudad, está la Bike School B-Riders, que desde hace tres años ofrece el servicio de guía y enseñanza en la Hacienda San Hilario, al norte de la ciudad: dos kilómetros y medio de fango y verdes prados entre senderos y laderas para aprender las técnicas de ascenso, descenso, curvas y frenado, y salpicarse con un poco de esa alegre adrenalina.

Hay trazados para niños, principiantes y expertos, una actividad familiar para quienes desean gozar –y padecer en el esfuerzo– dentro de un circuito creado especialmente para potenciar habilidades con la guía de dos instructores especializados durante las tres horas y largo que alcanzan las sesiones, cada domingo a partir de las 9 de la mañana.

A la Hacienda San Hilario se puede llegar en bicicleta, pero también cuenta con parqueadero. Hay también seguridad interna y un paramédico para aquellos casos en los que se requiera atención pre hospitalaria. Cada clase cuesta 40 mil pesos y ofrecen descuentos por pagos de mensualidades.

—La finalidad de nosotros es que cualquiera vaya a disfrutar, que esa persona que compró su bicicleta por primera vez tenga un espacio donde pueda pedalear y aprender. Si quiere competir, dependerá después de sus condiciones. El curso de cada sesión es hasta las 12 del día, pero si la persona tiene experiencia y quiere estar solamente una hora, se le brinda la opción de entrar a la pista después de cancelar una cuota de 15 mil pesos —aclara Andrés Felipe Gómez, uno de los tres fundadores de B-Riders junto a Juliana Ramírez y Freddy Colorado.

Gómez, excampeón nacional de ciclismo de montaña en varias categorías, ha representado a Colombia en el Mundial de Enduro Chile 2015, junto a Freddy Colorado, en la difícil Ruta de los Conquistadores de Costa Rica y en el Campeonato Panamericano de Ciclomontañismo en México. Más que practicantes, ellos se definen como amantes de la disciplina, y le aseguran a los novatos que una vez que se entra a la montaña, difícilmente se quiere volver a las calles.

—Con dos meses u ocho clases, las personas se sueltan demasiado, aunque eso va de acuerdo al nivel de atrevimiento. Hay gente que es muy arriesgada para ser su primera vez, y otros son muy tímidos después de seis meses, depende de la técnica y de la confianza de cada quien. Es algo muy sabroso —dice Gómez.

Normalmente trabajan con grupos que oscilan entre las 40 y las 50 personas, aunque afirman que están en plena capacidad para atender el doble. Para motivar a sus participantes, la Bike School B-Riders suele invitar a ciclistas de prestigio para que guíen algunas clases y cuenten sus experiencias, como Alejandro Torres, campeón nacional de ciclomontañismo en la modalidad de cross country y representante de Colombia en mundiales, o a Andrés Jaramillo, uno de los ciclistas más reconocidos nacionalmente en la especialidad de downhill, o descenso.

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Especialmente para mujeres

Hay otras escuelas en Bogotá, como la Capital School, que cuenta con su variable Capital Girls y está dirigida en particular a las mujeres, y clubes que pertenecen a la Comisión Bogotana de Ciclomontañismo. La diferencia entre las escuelas y los clubes es que por lo general los segundos se centran en la formación de niños y jóvenes para competencias profesionales.

Capital Girls surgió en 2013 a partir de un curso que dictó la campeona panamericana y latinoamericana de downhill, Janys Estrada, quien con 20 años de experiencia se puso una nueva meta, la enseñanza: que cualquier mujer que supiera manejar una bicicleta, sin importar su edad, se atreviera a internarse en los parajes aledaños a Bogotá, donde ofrece las clases, y a divertirse con la adrenalina que genera este deporte extremo. Estrada es además una destacada competidora de enduro MTB y el año pasado fue bicampeona nacional de downhill.

El primer curso terminó superando sus expectativas, y cuando se dieron cuenta de la acogida, la élite de los integrantes del equipo de ciclistas profesionales Capital Riders decidió ofrecer clases, aunque de forma esporádica debido a los calendarios de sus competencias. También organizan ciclopaseos corporativos y travesías para amantes y aventureros que poseen una mayor condición técnica en los pedales y buscan conocer bellos parajes en distintas zonas del país, como Antioquia, el Eje Cafetero o el Cañón del Chicamocha. A partir del año pasado, junto a los editores de la revista Bikers crearon la Primera Copa Nacional de Enduro en Colombia, una competencia para ciclistas que combina en su trazado las modalidades de downhill y cross country, y cuenta con el aval de la Federación Colombiana de Ciclismo y de la Comisión Colombiana de Ciclomontañismo. El evento fue un éxito y actualmente afinan la segunda edición.

—Todos competimos y no podemos dedicarnos 100% a la escuela, pero programamos cursos personales, grupales o institucionales —cuenta Estrada, quien se ubica al frente de la iniciativa junto a los mejores del team: Jhonny Betancourt, Javier León, Camilo Vivero y Mauricio Estrada.

Durante los últimos dos años han coordinado diversos talleres, especialmente en el Castillo Marroquín, porque hay mejor seguridad y las pistas permiten ajustar las clases para el nivel de cada persona. También han utilizado las rutas del Parque Nacional y organizan ciclopaseos cercanos a la ciudad, por zonas como Chía o Cajicá.

Los grupos de mujeres se organizan según las capacidades de cada una, después de una evaluación previa, y la única exigencia para tomar las clases, aparte del uso del casco y la ropa apropiada, es no estar embarazada.

—Las mujeres pedían más cursos porque se sentían muy a gusto por la enseñanza que le brindaba a su vez otra chica. Y esto pasa porque la exigencia es más acorde con sus capacidades. Además, al ver que hay otra mujer se impulsan a lograrlo. Ya sabes, uno dice que si ellas lo pueden hacer, ¿por qué yo no? —señala Estrada.

Los lugares varían. Para estar al tanto de la programación lo recomendable es seguirlas en su fan page de Facebook. Las clases se dictan los sábados o domingos entre 8:30 am y 12:30 pm y tienen un costo de 40 mil pesos. Capital School atiende a niños, hombres y mujeres. Cuando no tienen competencias profesionales organizan cursos de cuatro fines de semana seguidos.

—Lo que hacemos está enfocado a esa gente que es urbana o está comenzando y ve que tiene falencias en el manejo de la bicicleta, para que lo hagan con mayor seguridad —apunta la campeona, antes de hacer una invitación más emocional y menos técnica sobre la razón de ser de esta afición—. Para mí es algo gratificante, porque estar en contacto directo con la naturaleza junto a la gente que se llega a conocer en este medio, al final, créeme, se vuelve un estilo de vida.

Requerimientos mínimos para principiantes. 

1. Una bicicleta de montaña, con cambios y en buenas condiciones técnicas. Es importante que funcionen bien los frenos.

2. Casco reglamentario.

3. Ropa adecuada: zapatos, pantalones y camiseta deportivos.

4. Se recomienda el uso de protectores como coderas o rodilleras para los niños, en especial durante las primeras clases.

5. Fuera de las clases, es fundamental nunca ir solo a cualquier ruta, por más que sea conocida, para evitar robos o accidentes. Si es la primera vez, el grupo debe buscar a un guía que conozca el trazado.

Algunas rutas en Cundinamarca

Represa de Sisga: Muy buena para quienes se inician en el ciclismo de montaña porque exige menos técnica. Son 30 kilómetros alrededor de una laguna, un paisaje hermoso con subidas y bajadas sin obstáculos. A todas las giras y travesías se recomienda ir siempre en grupos y con personas expertas. Carretera destapada para que empiecen a rodar.

Ubaté: Existe una decena de caminos o senderos muy bonitos a modo de pistas para diversos tipos de exigencias técnicas. Hay rutas moderadas de unos 28 kilómetros hacia el oeste del parque principal, con veredas más aplanadas, topes de tres mil metros cerca de El Juncal y luego un descenso por más de la mitad del trayecto; hasta otras más difíciles y montañosas, de unos 45 kilómetros hasta el punto final, cerca de Ráquira, que exigen más condiciones para un ascenso continuo.

Suesca: Entre Suesca y Santa Rita hay otro circuito ideal para iniciarse en el campo de las rutas, son 18 kilómetros que comienzan cerca del parqueadero de Las Rocas, por la vía que va hacia Bogotá. En toda la zona hay diversas rutas aptas para el senderismo, que van desde los siete hasta los 40 kilómetros. La condición del terreno es variable y hay travesías para todas las habilidades.

Parque Nacional: Los más acostumbrados le llaman “El entrenadero”. Es un parque mítico, ubicado arriba de la Carrera Séptima, muy cerca del centro de Bogotá, común entre los amantes del ciclismo de montaña. Allí está el punto de partida de variados recorridos hacia el oriente —hay downhill y cross country—, siempre que se vaya en grupo. Cuenta con rutas poco agresivas.

Alto de Patios-La Calera: Una ruta, como dicen sus practicantes, “full carreteable”, aunque con muchas pendientes y piedras sueltas cerca de la carretera. Los últimos kilómetros suelen ser más empinados.

 

 

*Periodista y escritor venezolano. Autor de dos libros de relatos: Sexo en mi pueblo y El famoso caso de las cartas de Lucas Meneses.

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