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Bienestar Colsanitas

Orgasmo: el pico del placer

Ilustración
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Para tener un orgasmo se necesita deseo y un buen estímulo sexual que se mantenga. Le explicamos todo lo que tiene que saber para llenar su vida de placer.

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Fisiológicamente, el orgasmo puede describirse como una liberación de la vasocongestión pélvica generada por la excitación. Durante esta etapa, el flujo sanguíneo aumenta y se dirige hacia los genitales. Cuando llega el punto de mayor excitación, esa presión sanguínea se libera a través del orgasmo. Y psicológicamente, se produce una percepción de máximo placer debido a las hormonas. 

Cada persona expresa su sensación del orgasmo de forma distinta, y no existe diferencia entre cómo lo experimentan hombres y mujeres. Todos, al menos una vez en la vida, habremos de experimentar la montaña rusa de emociones y sensaciones que nos conducen a ese pico de placer llamado orgasmo.

Prepararse

Para poder alcanzar un orgasmo se necesita un estímulo sexual, que puede darse por cualquiera de nuestros sentidos: la apariencia de alguien, el roce de un cuerpo, el olor de una fragancia, el sonido de una voz, el sabor de un beso o la fantasía de un encuentro. 

Si el estímulo es apropiado, el cuerpo responde con excitación sexual; la vagina se humedece, el pene se erecta y los pezones se endurecen. Al mismo tiempo, se liberan unas hormonas que invitan al cuerpo a producir los movimientos espasmódicos de las caderas, que buscan el roce de los genitales y el aumento del estímulo. 

Subir la montaña

Cuando los estímulos son correctos, empieza el juego de mantenerlos para que la excitación aumente. En el pene, la estimulación ideal requiere la fricción, que puede realizarse durante la penetración o con otras partes del cuerpo como las manos o los labios. 

En el caso de la vagina, el estímulo ideal está más allá de la penetración y se concentra en mayor medida en la parte exterior del clítoris. “Una de cada tres mujeres no llega nunca al orgasmo solo por penetración, porque el estímulo no es apropiado”, dice Pilar Aguirre Lobo-Guerrero, psicóloga, terapeuta sexual y de pareja adscrita a Colsanitas. 

La estimulación del clítoris se puede realizar con la mano, con la lengua, con juguetes o, en ciertas posiciones, con el roce del cuerpo de la pareja. En algunos casos es posible estimularlo en el primer tercio de la vagina, dado que internamente el clítoris la “abraza”.

Para tener una relación sexual placentera que se dirija hacia el orgasmo es necesario sentirse cómodo y a gusto con el espacio, la situación y la pareja. Si no se tienen esas condiciones, es difícil que se pueda tener un orgasmo, explica Aguirre.

Orgasmo CUERPOTEXTO 1

Llegar al pico

Si todas las condiciones están dadas, el estímulo ha sido adecuado y se ha llegado al punto máximo de excitación, en un periodo de entre tres y quince segundos en los hombres, y entre ocho y veinte en las mujeres, los músculos se tensionan, el dedo gordo del pie se empina, la cara se enrojece, la presión arterial sube, la frecuencia cardíaca aumenta, la respiración se acelera, se da una disociación de tiempo y espacio, y ocurre la liberación de toda la tensión sexual generada en el proceso previo: se llega al orgasmo.

Todo el cuerpo participa. “Para la respuesta sexual se necesitan el sistema sensorial y el motriz, porque los movimientos pélvicos tienen un papel en la estimulación sexual; el sistema circulatorio, para transportar la sangre que llega a los genitales; el sistema neuroendocrino, porque sin testosterona no hay deseo; y finalmente el cerebro, que realiza la interpretación de todas las sensaciones”, aclara Aguirre.

Hay ocasiones, y esto ocurre en mayor proporción en las mujeres, en que con un solo estímulo y en un corto periodo de tiempo se produce más de un orgasmo (el “multiorgasmo”). Pero no hay tal cosa como distintos tipos de orgasmo: clitorial, vaginal, anal o de pezón. Lo que varía es la zona que se estimula para generar el orgasmo, aclara la especialista Aguirre Lobo-Guerrero y otros consultados.

Aun así, no en todos los encuentros sexuales hay orgasmos, y ello no mide la calidad del encuentro. Incluso sin orgasmo es posible obtener una sensación de placer durante un encuentro sexual. Tampoco se requiere que haya eyaculación. En un encuentro sexual puede haber eyaculación (precoz) sin orgasmo y orgasmo sin eyaculación. Y puede suceder tanto en hombres como en mujeres, aunque solo el 4 % de las mujeres liberan un líquido cuando llegan al orgasmo, y entre un 15 y un 55 % hacen expulsión durante la excitación sexual.

Bajar de la montaña

Luego del orgasmo la respiración vuelve a su ritmo y el ritmo cardiaco disminuye. Se genera una sensación de relajación muscular y de sueño, debido a la hormona prolactina que se liberó durante el orgasmo. 

“Si después de una relación sexual una persona se duerme por unos minutos, es un buen indicador”, dice Mauricio Rojas, ginecólogo, sexólogo y presidente de la Asociación Colombiana de Salud Sexual. Ahí es cuando se da esa pequeña muerte y luego una sensación de completo bienestar. Y si el orgasmo fue con alguien más, un vínculo de intimidad con esa persona. 

En el cuerpo del hombre ocurre algo adicional y es el periodo refractario, es decir, pierde la erección y no puede volver a generarla mientras se recupera. Entre más jóvenes los hombres menos tiempo dura el proceso refractario, pero a medida que envejecen tarda cada vez más. 

Dicen los especialistas que si constantemente se genera tensión sexual sin resolución, en las mujeres puede producir malestar por la vasocongestión de la zona genital. “Si llegas muy alto en la excitación pero no hay una descarga, eso va a producir una molestia”, dice Aguirre. “Y con el transcurso de varios años estas dilataciones se pueden mantener y podrían generar várices pélvicas, que son una causa de dolor pélvico crónico”, complementa Rojas. 

Por esta razón, tener relaciones sexuales que terminen en orgasmos no solo es conveniente sino necesario para la salud. 

 

*Periodista de Bienestar Colsanitas.

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