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Uso del celular en niños y adolescentes

El 61% de los niños entre 3 y 17 años tiene celular. ¿A qué los estamos exponiendo?

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 El acceso a dispositivos electrónicos y plataformas en línea se ha convertido en una constante en la vida de los menores de edad. Aunque esta integración digital puede traer beneficios, representa grandes riesgos emocionales, psicológicos y físicos.

Desde edades muy tempranas las niñas y los niños interactúan con redes sociales, chatbots y videojuegos, configurando nuevas formas de relacionarse, aprender y expresarse. Bien manejadas estas herramientas tecnológicas pueden significar beneficios en su aprendizaje, pero lastimosamente en la mayoría de los casos el uso de celulares, pantallas y computadores no transcurre con conciencia o supervisión de adultos responsables y esto puede poner en peligro a la infancia.

Expertos en ciberseguridad y psicología infantil coinciden en que la clave está en comprender cómo se consume la tecnología, identificar los peligros asociados y promover un uso responsable y saludable a través de estrategias de mediación y educación. Les presentamos los principales hallazgos para entender mejor esta problemática.

El auge del consumo digital en la infancia y adolescencia

De acuerdo con el informe Infancia y medios audiovisuales. Consumo, mediación parental y apropiación (2025) de la Comisión de Regulación de Comunicaciones, en Colombia, los niños y adolescentes entre 3 y 17 años pasan en promedio 8,9 horas entre semana y 7,2 horas los fines de semana frente a dispositivos móviles y plataformas digitales.

  • El celular es el dispositivo más utilizado. El 61% de los menores cuenta con uno propio, y un 81% de los adolescentes entre 14 y 17 años lo maneja de manera autónoma. 
  • TikTok se ha consolidado como la red social favorita, con una presencia del 77% en esta población, seguida por WhatsApp con un 62%.
  • Chatbots como ChatGPT, Gemini o Character.AI y aplicaciones de mensajería como WhatsApp y Snapchat son cada vez más populares para compartir enlaces, memes y videos de manera rápida y constante.

“Así como se enseña a un niño a cruzar la calle mirando a ambos lados, también se debe enseñar a cruzar el mundo digital con atención”.

Recomendaciones para fomentar un uso saludable de las pantallas

Sonia Alejandra Morello, experta en ciberseguridad, afirma que “así como se enseña a un niño a cruzar la calle mirando a ambos lados, también se debe enseñar a cruzar el mundo digital con atención”. Esto implica:

  • Limitar el tiempo de pantalla; establecer horarios claros y momentos sin dispositivos, especialmente antes de dormir.
  • Promover el uso de plataformas con controles parentales y perfiles adaptados por edad.
  • Fomentar actividades offline, como juegos, deportes y lectura.
  • Supervisar el contenido consumido y dialogar con los menores sobre sus intereses digitales.

Vulnerabilidades y riesgos asociados al uso de tecnología

El aumento en la exposición digital trae consigo vulnerabilidades que pueden afectar la seguridad y salud emocional de las niñas, niños y adolescentes. Los principales riesgos identificados son:

  • Exposición a contenido no apropiado: algoritmos que recomiendan videos o publicaciones pueden derivar en contenidos violentos, sexuales o desinformativos, especialmente en plataformas como TikTok y YouTube.
  • Grooming y suplantación de identidad: delincuentes o adultos malintencionados aprovechan la confianza de los menores en chats y redes sociales para manipular, extorsionar o acosar.
  • Compartir información personal y ubicación en tiempo real: funciones como Snap Map o la publicación de datos en perfiles públicos facilitan que desconocidos conozcan rutinas y lugares de los menores.
  • Interacciones emocionales peligrosas con chatbots y memes virales: plataformas de inteligencia artificial pueden generar relaciones emocionales que, sin regulación, afectan la salud mental.
  • Síndrome FOMO (miedo a perderse de algo), ansiedad y depresión. La comparación constante, la presión social y la exposición a vidas “perfectas” en redes generan malestar emocional, especialmente en adolescentes, con mayores índices de ansiedad y depresión en las mujeres.

Expertos de Pensando Ciberseguridad advierten que el FOMO no solo es un tema psicológico, sino que también puede llevar a conductas riesgosas, como aceptar solicitudes de desconocidos, participar en retos peligrosos, compartir información personal impulsivamente y permanecer conectados más allá de lo recomendable, incluso ante señales de incomodidad o peligro.

 La importancia de la supervisión, educación y regulación

Proteger eficazmente a los menores en el entorno digital requiere un enfoque multisectorial que involucre a la familia, las instituciones educativas, los profesionales de la salud, el sector tecnológico y las políticas públicas. Tatiana Sánchez, CEO de Bulwark Cibersecurity Consulting, explica que “desde la ciberseguridad existe una asimetría clara: las plataformas están diseñadas para maximizar la interacción y la recopilación de datos, no para priorizar el bienestar de los menores”. Por eso es fundamental que tanto niños como adultos comprendan conceptos clave como privacidad, consentimiento digital, huella digital, manipulación y engaño en línea.

Los niños y jóvenes que pasan mucho tiempo conectados a redes sociales se exponen a delincuentes o adultos malintencionados que suplantan identidades y aprovechan la confianza de los menores en chats y redes sociales para manipular, extorsionar o acosar.

Por su parte, la psicóloga Catalina Palacio resalta que “la evidencia demuestra que el acompañamiento adulto y una educación digital y emocional adecuada son esenciales para un desarrollo psicológico saludable, pues la reducción del contacto cara a cara y la búsqueda de validación en redes sociales influyen en la regulación emocional, la atención y la construcción de la identidad, aumentando la comparación social y la vulnerabilidad emocional en esta etapa del desarrollo”.

Recomendaciones para fortalecer esta protección según Pensando CIberseguridad:

  • Activar cuentas privadas. 
  • Limitar comentarios, mensajes y recomendaciones.
  • Ajustar filtros de contenido según la edad.
  • Mantener un diálogo abierto sobre riesgos, límites y emociones relacionadas con el uso digital.
  • Restringir funciones como la ubicación en tiempo real y la publicación de información personal.
  • Integrar alfabetización digital y ciberseguridad en colegios y capacitar a docentes y cuidadores.

Este artículo hace parte de la edición 204 de nuestra revista impresa. Encuéntrela completa aquí.