¿Los gatos y los perros pueden comer de todo? ¿La comida casera es más saludable que el concentrado? A continuación, compartimos las respuestas a estas y otras preguntas.
¿Dieta BARF? ¿Concentrado premium? ¿Qué tal una alimentación libre de cereales? Aunque actualmente internet se ha llenado de blogueros e influencers que predican sobre la mejor dieta para nuestras mascotas, muchas de estas prácticas o recetas carecen de evidencia científica y de respaldo de un especialista. Por esta razón, consultamos a Niyired Orozco, zootecnista y consultora de alimentación en animales de compañía, y a Andrés Felipe Rodríguez, médico veterinario especialista en nutrición y alimentación animal, con el fin de desmentir algunas afirmaciones que rondan en la web y en el imaginario popular.

¿Los gatos y los perros pueden comer de todo?
Falso.
Por un lado, los gatos no son omnívoros, sino carnívoros estrictos, lo que significa que dependen biológicamente de los nutrientes presentes en los tejidos animales para mantenerse sanos. Por supuesto, eso no quiere decir que no puedan comer otro tipo de alimentos. Y aunque todos hemos visto gatos que comen fruta y parece que la disfrutan, la verdad es que la prueban por simple curiosidad. “Que un gato no se intoxique con algo no quiere decir que le haga bien. Muchas veces esos alimentos les caen mal de a poco: les producen diarrea, gases o el estómago se les irrita, sobre todo si los comen seguido o en cantidad”, señala Rodríguez. Esto pasa porque el organismo del gato produce muy pocas enzimas que se necesitan para aprovechar bien los carbohidratos o la fibra.
Por su parte, los perros tienen una alimentación más flexible y pueden aceptar una mayor variedad de alimentos. Cabe recordar que, aunque existe comida que es saludable para los seres humanos, eso no significa que también sea buena para nuestras mascotas, y esto se ejemplifica en los alimentos prohibidos para ambas especies: chocolate, cacao, uvas, cebolla, ajo, entre otras plantas que producen anemia, insuficiencia renal, convulsiones, etc.
Para profundizar en la seguridad digestiva e identificar los ingredientes peligrosos para su perro o gato, consulte: Alimentos que no debe darle a su mascota.

¿La dieta casera es la opción más saludable?
Verdadero, parcialmente.
Aunque la comida casera tiene el beneficio de que es un alimento fresco que, a diferencia de la comida industrial, está libre de conservantes, la verdad es que este tipo de dieta puede ser bastante deficiente a menos que cumpla con unos requisitos bastante estrictos. “La calidad de una dieta en general no depende de si es casera o comercial, sino de que esté correctamente balanceada y cubra todos los requerimientos nutricionales del animal”, aclara Orozco. Esto significa que una dieta casera debe ser diseñada por un profesional para que responda adecuadamente a factores como la raza, el peso, la edad y las necesidades específicas de cada mascota, como si tiene enfermedades crónicas de base o no.
“En la mayoría de los casos, este tipo de dietas requieren algún suplemento de vitaminas y minerales esenciales”, añade la zootecnista. Además, advierte que de ninguna manera pueden cambiarse las dietas sin una transición adecuada. Otras desventajas de la dieta casera incluyen el tiempo de preparación, la variabilidad en el control de calidad y el mayor costo.

¿La dieta BARF reproduce la alimentación de los animales en su hábitat natural?
Falso.
Aunque en los últimos años dietas crudas caseras o comerciales que abarcan formatos como la BARF (carne cruda, huesos carnosos, vísceras, frutas y verduras) y otros menos conocidos como el Prey Model Raw (no incluye alimentos de origen vegetal) se hayan puesto de moda entre algunos tenedores de mascotas debido a sus beneficios en cuanto a la salud y la longevidad, en realidad “no existe evidencia científica de alta calidad que respalde estos beneficios”, dicta el manual MSD de veterinaria.
Además, es poco probable que estas dietas logren imitar la alimentación de los ancestros de perros y gatos, y aunque lo hicieran, podrían acarrear riesgos para personas y mascotas. “En la naturaleza los animales reciben nutrientes incluso de las heces de las presas que consumen, algo que es difícil de replicar”, dice Orozco.
Entre los mayores peligros de la dieta BARF está el riesgo biológico que implica la manipulación de productos de origen animal sin procesar, que incluye la exposición a bacterias como la Salmonella, Listeria y E.coli en el hogar. “El perro doméstico no es un lobo, por lo que es posible que los huesos fracturen un diente, se atoren en la garganta o perforen el intestino”, explica el veterinario.

¿La dieta BARF reproduce la ¿Hay mejores concentrados que otros?alimentación de los animales en su hábitat natural?
Verdadero.
Sin embargo, es importante destacar que la diferencia no depende únicamente del precio o de la categoría “premium” en los empaques, sino de la formulación y la calidad de los ingredientes. “Un buen alimento normalmente te va a decir de dónde sale la proteína (pollo, salmón, carne) y no lo va a dejar como algo genérico. Pero eso tampoco es la única señal: hay marcas que usan ingredientes muy vagos o poco claros en su origen, y ahí sí hay que poner atención”, afirma Rodríguez.
Adicionalmente, un alimento industrial debe tener grasa de buena calidad que aporte energía y ácidos grasos esenciales como la grasa de pollo y el aceite de pescado. Este último es casi imprescindible para gatos, junto con nutrientes como la taurina, el ácido araquidónico, la vitamina A preformada y la vitamina B3.
Otro criterio para elegir un concentrado, tanto para perros como para gatos, es verificar que el fabricante respalde la fórmula del producto por medio de controles de calidad y el cumplimiento de estándares reconocidos internacionalmente como los establecidos por la AAFCO (Association of American Feed Control Officials) de Estados Unidos o la FEDIAF (European Pet Food Industry Federation) de la Unión Europea.

Si tu mascota disfruta de un alimento, ¿le hace bien?
Falso.
“A diferencia de los seres humanos, que podemos elegir entre un postre y una ensalada, nuestras mascotas no tienen libre albedrío, lo que significa que debemos elegir por ellos para mantenerlos saludables y longevos”, dice la zootecnista. Esto significa que, como sus cuidadores, debemos evitar darles bocados debajo de la mesa por más que nos rueguen y atenernos a las indicaciones nutricionales que nos indique el veterinario, con el fin de evitar que el animal pierda o gane más peso del recomendado.
Actualmente, la obesidad se ha convertido en una de las enfermedades nutricionales más frecuentes en perros y gatos. Según una revisión publicada en Journal of Istanbul Veterınary Sciences (2024), “su incidencia ha aumentado en paralelo con la epidemia de obesidad en humanos”, mientras que estudios recientes estiman que cerca de seis de cada diez perros y gatos presentan sobrepeso.
En cuanto a las causas, son en buena medida las mismas que explican el aumento de la obesidad en las personas: una alimentación con más calorías de las que el organismo necesita y un estilo de vida sedentario. Por eso, la receta para prevenirla tampoco cambia: una dieta equilibrada, actividad física regular y un poco de disciplina.
Si planea viajar o cambiar la rutina de descanso junto a su compañero de cuatro patas, lea también: Mascotas en vacaciones: recomendaciones para viajar con su perro o gato.
Este artículo hace parte de la edición 207 de la revista impresa Bienestar Colsanitas.




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