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domesticación de los perros

¿Cómo el lobo feroz terminó sentado y dando la pata?

Ilustración
:

Un recorrido para entender la evolución de los perros en medio de la vida humana. Escenas de una amistad que ha cambiado con los años y que hoy se sigue escribiendo.

Hace más de 30.000 años, los seres humanos cazábamos y preparábamos nuestro alimento bajo las estrellas. Allí, desde la penumbra, los lobos olfateaban y observaban los restos de nuestras presas con curiosidad y cautela. La ciencia sugiere que algunos lobos, debido a una alteración genética aleatoria, presentaban niveles de oxitocina más altos que el promedio; esta hormona reducía su miedo y ansiedad hacia las personas, lo que, poco a poco, les permitió acercarse a las fogatas en las que nosotros cocinábamos. Así comenzó a formarse un lazo entre el humano y el canino que se aproximaba en busca de comida. En una tregua tácita entre ambas especies, el lobo permanecía tranquilo, alimentándose de las sobras, mientras que el humano no le hacía daño ni lo ahuyentaba.

La ciencia sugiere que algunos lobos presentaban niveles de oxitocina más altos que el promedio, lo que reducía su miedo y les permitió acercarse a las fogatas humanas.

Aquel lazo se estrechó con el paso del tiempo: el lobo ayudaba a rastrear presas, a vigilar y a proteger a las personas de otros depredadores; a cambio, el humano lo alimentaba y protegía. Con los años, los humanos comenzaron a criarlos, cruzando entre sí a los ejemplares más sociables y obedientes para asegurar que las nuevas generaciones heredaran esas mismas características. Así, con el paso de cada generación, el lobo se fue alejando de su aspecto temible para dar paso a su descendiente domesticado: el perro.

Aunque el perro ya estaba domesticado, en un principio no existía un vínculo emocional como el de hoy. Al contrario, este cumplía funciones puramente utilitarias, como arrastrar trineos, cuidar el ganado o servir de guardián. En el Imperio Romano, por ejemplo, se usaban perros para la guerra y eran llevados al frente junto con los soldados. En ese sentido, el perro era parte del sistema de defensa del ser humano y su crianza selectiva respondía a las necesidades específicas de cada civilización.

Sin embargo, hay registros que indican que, en la antigüedad, el perro y el humano crearon un vínculo más allá del utilitario. Por ejemplo, en 1935, el arqueólogo George Andrew Reisner descubrió que durante la VI dinastía de Egipto (aproximadamente entre el 2345 y el 2171 a. C.), un perro llamado Abuwtiyuw recibió honores funerarios dignos de la nobleza e inscritos en una lápida de piedra, debido al gran afecto que el faraón le profesaba como compañero. Asimismo, en la antigua Grecia, el filósofo Diógenes de Sinope (323 a. C.), se refería a los perros como un símbolo de virtud, fidelidad y protección. Así también, alrededor de 1781, la reina Carlota de Gran Bretaña e Irlanda fue retratada por Thomas Gainsborough junto a un spaniel; era bien sabido que la reina era amante de los perros, y que llegó a tener muchos ejemplares de la raza pomerania.

Estos y muchos otros registros a lo largo de la historia demuestran que el perro ha sido, desde hace mucho, parte de nuestra vida cotidiana y la relación entre los humanos y los perros todavía se está escribiendo.

Algunos ancestros del perro

Leptocyon: el género más antiguo de cánidos. Aparecieron en Norteamérica hace unos 34 millones de años, durante el Oligoceno. Eran mamíferos pequeños muy parecidos a un zorro y se alimentaban de roedores, lagartos, aves pequeñas y huevos.

  • Longitud: 55 a 90 cm.
  • Altura: 40 cm.
  • Peso: 3 kg.
    (Valores aproximados)

Eucyon davisi: un tipo extinto de cánidos omnívoros. Se encontraban en el oeste de Estados Unidos durante el Mioceno, hace 10 millones de años. Eran similares a un coyote, y se desplazaron por Eurasia hace más de 6 millones de años.

  • Longitud: 1,2 m.
  • Altura: 50 cm.
  • Peso: 15 kg.
    (Valores aproximados)

Canis etruscus: el cánido extinto más parecido a un lobo. Apareció en la Europa mediterránea y la península de Crimea durante el Pleistoceno temprano, hace unos 2 millones de años. Fue el ancestro más directo del lobo gris.

  • Longitud: 1,2 m.
  • Altura: 65 cm.
  • Peso: 25 a 30 kg.
    (Valores aproximados)

Canis lupus: el lobo gris es originario de Eurasia y Norteamérica. De él se generó la subespecie del perro doméstico (Canis lupus familiaris). Es sociable, lo que le permite crear su manada para la caza cooperativa, y se comunica por medio del aullido y expresiones corporales.

  • Longitud: 1,3 a 2 m.
  • Altura: entre 60 y 90 cm.
  • Peso: 30 a 80 kg.
    (Valores aproximados)

Las razas de perros

Cuando los perros se criaban según su utilidad práctica, normalmente era para labores domésticas o de entretenimiento, como los combates en fosos y los espectáculos públicos, en los que, lamentablemente, los perros eran entrenados para pelear contra osos o toros (que dieron origen a razas como el bulldog, el bull terrier o el pitbull). Más adelante, a partir de los siglos XVIII y XIX, tras la prohibición de estos espectáculos, la crianza de perros dio un giro radical bajo criterios puramente estéticos. Por eso, ya no bastaba con que un perro desempeñara una tarea, sino que debía encajar en un estándar visual, que incluía moldear su tamaño, pelaje y forma. Esto convirtió a los perros en productos de diseño que concursaban en clubes caninos como el Royal Kennel Club de Inglaterra.

Para mantener esta “pureza”, se cruzaron ejemplares emparentados durante generaciones, lo que generó una drástica pérdida de diversidad genética, causando un daño biológico. Esta selección artificial moldeó anatomías disfuncionales: hoy en día, los bulldogs ingleses tienen cráneos tan alterados y pelvis tan estrechas que no pueden parir de forma natural, mientras que los perros salchicha sufren graves hernias discales y parálisis debido a su columna alargada. Es muy probable que para la época, los humanos desconocieran las consecuencias de estas prácticas.

Los perros criollos

A diferencia de las razas de diseño, el perro criollo o mestizo no pertenece a ningún estándar definido por los clubes de criadores. El perro criollo es el resultado de una crianza completamente libre de control humano. Estos perros son el reflejo de la naturaleza misma en su estado más espontáneo, libres de moldes estéticos y nacidos de la mezcla de múltiples razas a lo largo de los años. A causa de su diversidad genética, los perros criollos son más resistentes a enfermedades, se adaptan fácilmente a cualquier entorno y son totalmente exclusivos, por lo que no hay dos perros mestizos iguales.

El perro criollo es el resultado de una crianza completamente libre de control humano: son más resistentes a enfermedades, se adaptan fácilmente y no hay dos iguales.

En abril del 2026, el perro criollo caramelo fue reconocido como raza latinoamericana y símbolo de protección animal por la Procuraduría de Protección al Ambiente del Estado de México (PROPAEM). Esta iniciativa cambia la percepción sobre los perros criollos y fomenta su adopción. 

Aunque nació de cruces tradicionales, el sabueso fino colombiano es el único perro considerado la primera raza pura y autóctona de Colombia por la Federación Cinológica Internacional. Tiene más de 200 años de cruces entre perros de caza, fue criado tradicionalmente por campesinos para rastrear y cazar, y destaca por su gran olfato.

Los perros en la actualidad

  • Se estima que hay 900 millones de perros en el mundo.
  • Según cálculos del World Population Review, el país con más perros en el mundo es Estados Unidos con 89,7 millones de perros, seguido por Brasil con 67,8 millones.
  • De acuerdo con el American Kennel Club, la raza más popular del mundo es el bulldog francés.
  • Según la Alcaldía de Bogotá, hay más de 66.000 perros sin hogar en la ciudad, el 92 % de ellos son criollos.
  • Cifras del DANE demuestran que aproximadamente el 67 % de los hogares colombianos tienen mascotas, es decir, más de 4 millones de familias.

Basta mirar la historia para notar que ellos también nos han transformado por completo, siendo nuestros maestros de compasión y fidelidad.