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prótesis mamarias

Juan Diego Castillo: la historia de los tejidos que salvan vidas

Fotografía
:

La Fundación Oropéndola entrega prótesis tejidas por voluntarias a mujeres que han atravesado una mastectomía. Más allá de la ligereza y la comodidad física, estas piezas brindan consuelo y satisfacción tanto a quienes las elaboran como a quienes las reciben.

Puede decirse que Juan Diego Castillo empezó a tejer por dos motivos: el primero fue el frío bogotano y su deseo de tener un gorro, y el segundo, porque le pareció exorbitante lo que costaba comprarlo en una tienda de marca transnacional. Así que, decidido como es, pensó que la opción era tejerse uno él mismo. El único problema era que no sabía tejer. 

Fue en el 2019 y esas primeras puntadas las dio siguiendo tutoriales de YouTube. Pero no era tan fácil, no entendía lo que hacía, incluso se compró gafas y lupa, pensando que era la vista lo que fallaba. Con el tiempo, logró tejerse una bufanda y un gorro. 

Cuando iba a comprar materiales, observaba la enorme cantidad de habitantes de calle. Y pensó en darles un gorro a cambio de que se dejaran hacer una foto. Porque sí, él es un fotógrafo de larga trayectoria y tiene más de 13 años retratando los espectáculos del Teatro Julio Mario Santo Domingo. 

En una de esas compras de lana la vendedora le preguntó por qué compraba tanto material. Luego de contarle sobre los gorros para los habitantes de calle, la mujer sacó una prótesis de seno tejida y le dijo: “Cuando termine su misión, haga esto”. Le contó que había una fundación que se encargaba de donar esas prótesis y Juan Diego enseguida quiso formar parte de los tejedores voluntarios. 

La idea original fue de Barbara Demorest, la mujer detrás de Knitted Knockers Support Foundation, que se propuso entregar prótesis tejidas a mujeres con mastectomía. Ella misma pudo apreciar la diferencia entre una prótesis de silicona (calientes, pesadas y pegajosas), versus una tejida (ligera, ajustable, lavable). 

Además de la comodidad y practicidad del material, cada una está hecha a mano con cariño por una tejedora voluntaria, y eso le añade un valor imposible de tasar. Por eso no tendría sentido tejerlas en una máquina, pues se destruiría ese hilo invisible que se crea entre la tejedora y quien la usa. 

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Tejer esperanza

Sin embargo, no era tan fácil tejer prótesis para donar. Lo entiende ahora que dirige la fundación Oropéndola, llamada así en honor a esa especie de ave que teje sus nidos como bolsas colgantes. Se debe ser muy cuidadoso con las prótesis que recibe: “Es un tejido muy especial que solo pueden hacer personas que ya sepan tejer. No es para quienes están aprendiendo”, explica.

Antes de donar su primera prótesis, tomó clases durante un año. Eso le permitió perfeccionar la puntada. Y tiene todo el sentido: “Las prótesis de silicona se meten en un bolsillo dentro del brasier, pero las tejidas están en contacto directo con la piel. No puede tener ningún error, debe ser perfecta para que no lesione ni haga daño”.

Hay gente que cree que no vale la pena ser cuidadoso con una parte que ya está llena de cicatrices. Juan Diego defiende la solidaridad sin condiciones, no por obligación, no cree en la solidaridad que entrega lo que sobra o no necesitamos.

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El silencio de la mente

Juan Diego se dio cuenta de que tejer era una actividad que le brindaba una paz mental que no encontraba en otras prácticas. Siempre sufrió de estrés, y eso le había causado alopecia, espasmos del esófago y tinnitus.

El tejido, que empezó por la simple idea de tejerse un gorro, terminó convirtiéndose en una terapia. Al inicio lo calmaba mucho, aunque no sabía por qué. Después lo ha entendido. En el crochet, a diferencia del tejido con dos agujas, se cuentan las puntadas. “Si te mandan a meditar, sin darte cuenta empiezas a pensar; cuando lees la mente también puede irse y te toca devolverte. Cuando cuentas, no puedes pensar en nada más, la mente se silencia, no piensas en las deudas, en las enfermedades, en nada. Si piensas en otra cosa te equivocas y te toca deshacer el tejido”, reflexiona. 

Además, Juan Diego lo sabe ahora, se ha descubierto que los hombres también producen oxitocina, la llamada hormona del amor (la que secretan las mujeres al lactar). “Cuando tejes como voluntario estás entregando tu tiempo, eres feliz porque produces la hormona del amor. Si me calma tejer un saco para mí, imagínate cuando tejo para alguien más, soy feliz. Cuando dono mis puntadas estoy recibiendo mucho también”.

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Ventajas de las prótesis tejidas

Ligereza y comodidad: mientras que las prótesis de silicona pueden ser pesadas, las tejidas se caracterizan por su ligereza y suavidad al tacto. Esto permite que puedan usarse incluso sobre las cicatrices de la cirugía, sin necesidad de esperar hasta seis semanas, el tiempo que requiere la prótesis común.

Transpirables: las prótesis de silicona son de plástico, lo que puede provocar reacciones como sudoración y picazón. Lo que no ocurre en las versiones tejidas.

Ahorro: las prótesis especializadas y los sostenes ortopédicos necesarios para sujetarlas suelen ser muy costosos. Mientras que las tejidas se pueden usar en cualquier brasier. 

Aspecto estético y emocional: las prótesis ayudan a las mujeres que han pasado por una mastectomía a sentirse “normales” nuevamente. 

Conexión humana: a diferencia de las prótesis industriales, la tejida es un regalo hecho a mano. Las pacientes saben que alguien dedicó tiempo y esfuerzo, lo que aporta un valor emocional incalculable. Por eso, en los envíos de la fundación Oropéndola siempre es importante que esté el nombre de la tejedora: “Esta prótesis fue tejida por xxxxx, con mucho amor para ti”.

Tejer en público

No es común ver mujeres tejiendo en público, y más raro aún hombres tejiendo. Juan Diego se propuso romper ese tabú y decidió tejer en plazas, buses y parques. La intención era, justamente, llamar la atención. 

“Generalmente se me acercan mujeres para preguntar qué estoy tejiendo. Así, cuando les digo que son prótesis, es el momento de hablarles del autoexamen y del autocuidado”, cuenta. 

Al volverse un abanderado de la enfermedad, de la prevención, su mamá se revisó y descubrió a tiempo un cáncer de seno. “Gracias a que había hablado de eso mi mamá se hizo el autoexamen”. Y esa es la idea de mostrarse tejiendo, pues con prevención nadie tendrá que tejer prótesis.

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El perfil de las tejedoras

Cualquiera puede tejer las prótesis, aunque la mayoría son mujeres. 

Los tejedores solidarios deben tomar un taller que dicta Juan Diego, gratis, con la idea de corregir la puntada, es decir, es para personas que ya sepan tejer. 

Solo se pueden usar hilos de algodón 100 %, o de bambú. Él es quien aprueba la calidad. De hecho, lleva un registro meticuloso que incluye una muestra tejida, la aguja y el punto que usó, una prueba de durabilidad (que no se degrade ni se deforme), los datos de la tienda donde lo compró, la marca, la apreciación y un puntaje según su evaluación. 

Las prótesis son rellenadas por Juan Diego con algodón siliconado y antialérgico. Los tejedores solidarios las envían sin rellenar.

Ambos (las prótesis y Paco) siguen un patrón que es proporcionado por la fundación. En el caso de las prótesis se rige por las medidas universales de la copa (A, B y C) y Paco puede ser de máximo 15 centímetros.

El perfil de las tejedoras

Cualquiera puede tejer las prótesis, aunque la mayoría son mujeres. 

Los tejedores solidarios deben tomar un taller que dicta Juan Diego, gratis, con la idea de corregir la puntada, es decir, es para personas que ya sepan tejer. 

Solo se pueden usar hilos de algodón 100 %, o de bambú. Él es quien aprueba la calidad. De hecho, lleva un registro meticuloso que incluye una muestra tejida, la aguja y el punto que usó, una prueba de durabilidad (que no se degrade ni se deforme), los datos de la tienda donde lo compró, la marca, la apreciación y un puntaje según su evaluación. 

Las prótesis son rellenadas por Juan Diego con algodón siliconado y antialérgico. Los tejedores solidarios las envían sin rellenar.

Ambos (las prótesis y Paco) siguen un patrón que es proporcionado por la fundación. En el caso de las prótesis se rige por las medidas universales de la copa (A, B y C) y Paco puede ser de máximo 15 centímetros. 

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Paco, un amigurumi de compañía

En el 2023 surgió la petición de crear un “peluche” para los niños con cáncer. Luego de días dándole vueltas al asunto, Juan Diego recordó el pulpo tejido que usan los bebés prematuros para no arrancarse la cánula del oxígeno. Pensó que este muñeco también debía tener una función terapéutica.  

Así se le ocurrió Paco, un personaje hecho con la técnica amigurumi que está inspirado en un capibara. “¿Por qué un chigüiro? Porque es una especie que siempre está en comunidad y eso es lo que necesita una persona con cáncer”.

Lo llamó Paco, porque la idea es que sea un muñeco “pacompartir”, “pacompañar”, “pacomprender” a los niños en esos momentos tan duros de la enfermedad. Y también es tejido por voluntarias de todo el país que siguen un patrón específico y un tamaño determinado (no más de 15 centímetros, para que sea fácil de portar en la mano o en un bolsillo).

Paco se entrega en un empaque tipo “cajita feliz” que contiene a Paco y un libro para colorear que cuenta la historia de Paco y les ayuda a entender lo que están pasando: por qué se les cae el pelo, por qué no quieren comer o bañarse, el bullying. El cuento no tiene final y la idea es que cada uno escriba en las páginas finales. También incluye una caja de colores, ecológicos y no tóxicos, “pacolorear”. Todo está pensado para que sea un muñeco de compañía y proporcione bienestar a quienes más lo necesitan.

Aunque cualquiera puede convertirse en tejedor voluntario, siempre que cumpla con los requisitos, el único que no puede faltar es este: “Téjelo como si se lo fueras a regalar a la persona más querida”, reflexiona Juan Diego.

¿Cómo solicitar una prótesis tejida?

Son gratuitas, la persona interesada solo debe pagar el costo del envío y solicitarlas por medio de un correo a [email protected] con los siguientes datos:

  • Nombre
  • Edad
  • Fecha de la cirugía
  • Clínica donde fue realizada la operación
  • Talla de la copa (A, B o C)
  • Teléfono
  • Dirección de envío
  • Si es alérgica a algún material
María Gabriela Méndez

Periodista. Editora de Bienestar Colsanitas.