Todo sobre los tics

Por: / Noviembre 2021

¿Qué son los tics? ¿Por qué aparecen? ¿Cómo desaparecen? ¿Qué tienen que ver los tics con el síndrome de Tourette? Las respuestas a estas y otras preguntas en este completo artículo.

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No todos los movimientos involuntarios son tics

Todos hemos sentido alguna vez que un párpado o un músculo en la pierna nos salta fuera de control. La mayoría de las veces lo ignoramos, y el movimiento involuntario termina por pasar sin que hagamos nada al respecto. Usualmente llamamos estas experiencias molestas tics, pero no son tics: se llaman fasciculaciones. No son más que las contracciones menores e involuntarias de grupos musculares fatigados, y no requieren más que reposo y alivio. 

Pero hay quien sí desarrolla uno o varios tics un buen día, y puede llegar a sorprenderse contando meses y algunas veces años desde la fecha en que ese movimiento involuntario se quedó en su rostro, en sus hombros, en su nariz. 

Los trastornos de tics son afecciones neurológicas y neuropsiquiátricas que pueden producir ruidos sin sentido o vistosos movimientos involuntarios en las personas que los padecen. Esto es importante para los padres: su incidencia puede ser muy alta en niños y adolescentes. Y todo esto sin que aquel que los sufre sepa muy bien de dónde viene la orden. En algunos casos pueden ser molestias menores, pero en otros pueden volverse incapacitantes. Los casos más intensos, complejos y crónicos se conocen como síndrome de Gilles de la Tourette, o simplemente síndrome de Tourette. Los menos severos se catalogan como síndrome de tic transitorio, y es un capítulo molesto y breve en las vidas de las personas. La pregunta del millón es entonces: ¿cuándo preocuparse? ¿Cómo reconocer si se tiene un síndrome de tic transitorio o un síndrome de Tourette? ¿Qué hacer al respecto, qué esperar en el mediano y largo plazo?

Aprender a identificar los tics y las situaciones que requieren tratamiento

Un buen punto de partida es conocer mejor el tema. Así lo indica, el doctor Christian Muñoz Farías, psiquiatra infantil y de adolescentes adscrito a Colsanitas: “Lo más importante es que las personas sepan qué son los tics y que estos desórdenes existen, porque hay muchos adultos, pero sobre todo jóvenes y niños, que por ese desconocimiento cargan con estigmas que lastiman mucho su autoestima. Y para actuar a tiempo y poder ayudar (o buscar ayuda cuando se necesita), lo primero es no juzgar, sino comprender.”

Vamos entonces a hacer algunas precisiones:

1. Los tics pueden ser motores o vocales

Cuando un párpado se mueve de manera involuntaria o un grupo muscular da la impresión de saltarnos bajo la piel, hablamos de espasmos. Son resultados del cansancio por lo general, y no requieren mayor atención o tratamiento. Los tics, en cambio, son movimientos o sonidos que se hacen involuntariamente, y existe un gran repertorio de tics que pueden presentarse solos o con otros. Los más frecuentes son apretar los párpados, mover la cara, contraer los hombros, mover las manos o los brazos y carraspear. Entre los menos frecuentes pueden aparecer movimientos bruscos del cuello o de los brazos, contracciones del rostro similares a hacer muecas, sacar la lengua, emitir chillidos, repetir involuntariamente el discurso del otro (ecolalia), decir obscenidades repetitivamente (coprolalia) o realizar comportamientos obscenos o groseros (copropraxia). Los que involucran discurso hablado, son los llamados tics orales. Los demás, son motores.

En muchos casos, estos comportamientos involuntarios pueden moderarse y desaparecer con el tiempo, sin llegar a ser incapacitantes en ningún momento para la persona que los padece. Pero en otros sí, y pueden requerir diagnóstico y tratamiento.

“Para que te hagas una idea de cómo cualquiera puede tener un tic y, en muchos casos, no ser nada grave”, me dice el doctor Muñoz, “las personas que sufren de rinitis tienden a desarrollar el tic de frotarse, cogerse, rascarse o molestarse la nariz a veces sin tener un solo síntoma de flujo nasal, estornudos, nada. Pero ahí están rascándose todo el tiempo. Y lo pueden desarrollar a cualquier edad. Puede ser ansiedad, puede ser reflejo, lo que sea. Y puede tratarse o simplemente dejar que un día pase. En cambio, hay otros que se pueden volver un verdadero problema para la persona”.

2. No todos los tics son síndrome de Tourette: hay un espectro

Los tics pueden aparecer solos o en grupo, estos últimos conforman los llamados tics complejos. La persistencia del tic a lo largo del tiempo, los antecedentes familiares y genéticos, el número de ellos así como su tipo son los principales elementos con los cuales un profesional emite un diagnóstico. 

Si la persona presenta un tic por menos de un año, se trata de un trastorno de tic transitorio; por encima de un año, se habla de trastorno crónico. Cuando la persona lleva más de un año presentando al menos dos tics motores (que aparecen juntos o claramente diferenciados) y al menos uno vocal, se puede diagnosticar síndrome de Gilles de la Tourette. 

En caso de tener síndrome de Tourette, puede que la persona lo vea desaparecer o persistir a lo largo del tiempo, incluso con tratamiento. Para estos pacientes, sus trastornos pueden convertirse en una carga, un motivo de señalamiento o juicio, al punto de afectar su autoestima e incluso su salud mental. Por eso es muy importante entender que estos trastornos no tienen ninguna relación con la locura, y que tampoco son enfermedades degenerativas, aunque se pueden exacerbar durante la adolescencia o la adultez en algunos casos.

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Si la persona presenta un tic por menos de un año, se trata de un trastorno de tic transitorio; por encima de un año, se habla de trastorno crónico.

3. Se desconoce su causa, aunque se conoce su funcionamiento

“El cerebro es quien controla la parte motora y vocal del cuerpo, de modo que este tipo de síntomas pueden sugerir que hay circuitos cerebrales que no están funcionando adecuadamente”, señala el doctor Muñoz. “Además, hoy entendemos que hay una línea de antecedentes genéticos y familiares que aumentan la vulnerabilidad de una persona a desarrollar un trastorno de tics o síndrome de Tourette. Y sin embargo, hay que anotar que también hay medicamentos que pueden detonar este tipo de comportamiento involuntario. Pero lo importante es entender que el cerebro es quien se encarga: así que hay distintos asuntos que pueden estar sucediendo. Puede ser algo a nivel del equilibrio de los neurotransmisores o alguna afección en los circuitos cerebrales que está impidiendo su correcto funcionamiento, aunque también, y no es para nada menor, puede estar ligado con ansiedades o grandes cambios de ánimo. Por eso lo más relevante es saber que se debe acudir a un especialista, porque un tic persistente puede ser la punta de un iceberg, puede indicar algo mayor que puede impactar bastante la vida del paciente”.

4. Los síndromes de tics tienen una enorme incidencia en la infancia

Muchos padres notan que sus hijos entre cinco y doce años pueden desarrollar uno o varios tics. Estadísticamente, cerca de uno de cada cinco chicos en edad escolar puede desarrollarlos –en algunos casos en la adolescencia también aumentan o se exacerban–, aunque lo más probable es que desaparezcan con la edad, señala el doctor Muñoz. Si se tienen antecedentes en la familia, como un hermano, abuelo, tío o padre que haya padecido tics similares, es importante acudir al especialista. 

Una notable cantidad de personas con síndrome de Tourette tienen cierta predisposición genética, a la que son vulnerables tanto niños como niñas, aunque con mayor prevalencia en los primeros. Basta con una sola copia del gen, por parte de madre o padre, para que aparezca. Solo en algunos pocos casos, los tics aparecen en la adultez.

“En niños, al primero que se deben acercar es a un pediatra”, señala Muñoz. “Dependiendo de la historia clínica, él puede mandar al chico a un psiquiatra, un psicólogo o un neuropediatra, según evalúe por antecedentes y factores que puedan estar exacerbando los tics. En el caso de un adulto, si ha identificado que la ansiedad los exacerba, debería acudir a un psiquiatra. Por el contrario, si esos tics no tienen ningún tipo de fundamentación o vinculación emocional y son persistentes, debería consultar a un neurólogo, para proceder a exámenes que le ayuden a comprender qué está sucediendo y, si es necesario, remitirse después a un psiquiatra o psicólogo según considere.”

5. El síndrome de Tourette está frecuentemente asociado a otros trastornos

En muchos casos, el síndrome de Tourette aparece en conjunto con otros desórdenes neuropsiquiátricos. Entre los más frecuentes se encuentran el trastorno de déficit de atención (TDA), dificultades de aprendizaje, trastorno obsesivo compulsivo (TOC), trastornos del sueño y ansiedad, entre otros. 

Los tics motores y vocales en personas con otras condiciones aumentan la sensación de aislamiento, incomprensión y angustia; también pueden exacerbar síntomas asociados a los desórdenes como el insomnio o los mismos tics. Por esto es muy importante que una persona que presente o comience a presentar cualquiera de estas afecciones, busque ayuda profesional para actuar sobre las causas y síntomas de estos fenómenos. Los tratamientos suelen tener excelentes pronósticos.

6. Hay múltiples tratamientos, y funcionan muy bien

“Para determinar el tratamiento, la decisión va a depender de la duración, frecuencia, intensidad y compromiso que el síndrome de tics tiene en la normalidad de la vida de la persona”, aclara el doctor Christian Muñoz. “Cuando tenemos situaciones leves, desórdenes de tics transitorios, la mayoría de la gente no necesita tratamiento. Pero cuando la cosa va con meses y meses, y el niño o el adulto va notando que es incapacitante en algún área de su vida, relacionarse, estudiar, comer, jugar, dormir, etc., es buena idea intervenir con terapia cognitivo-conductual”. 

Continúa el doctor Muñoz: “Un profesional de la psiquiatría o la psicología puede encargarse de esto: el tratamiento predilecto es el de reversión de hábitos. Se comienza por trabajar con la persona en identificar cuáles son sus tics y qué circunstancias los rodean o los empeoran, y después trabajar en que aprendan a hacer algo que impida la aparición. Mira que solo tomar consciencia del tic hace que se reduzca su frecuencia: es una de las principales estrategias, y lo llamamos fatigar el síntoma. En general, toda esta terapia es un trabajo sobre la conducta desde la toma de conciencia y acción, que suele tener excelentes resultados”. 

Para el manejo de trastornos de tics, y entre ellos del síndrome de Tourette, el tratamiento farmacológico es muy restringido. Por lo general se centra en tratar, si lo hay y lo requiere, un trastorno concomitante como el TOC, la depresión o el déficit de atención. “En niños realmente no se utiliza medicación si no es un caso muy grave o resistente al tratamiento conductual”, aclara el especialista de Colsanitas. Hay distintos medicamentos que se pueden usar, pero es delicado, porque a veces los efectos secundarios pueden ser fuertes y no justifican ese riesgo por el beneficio que se puede obtener. Por otra parte, también los nombres con que comúnmente nos referimos a esos medicamentos pueden crear malestar. Imagínate: antipsicóticos, antidepresivos… Hay que mirar siempre caso por caso y desde una muy buena relación con el paciente, para que entienda por qué se le propone un tratamiento o no, y que entienda cómo se espera que funcione”.

7. Como en todas las condiciones poco comunes, hay mitos que deben aclararse

En julio de 2014, durante el Campeonato Mundial de Fútbol en Brasil, la BBC señalaba que el portero de la selección estadounidense, Tim Howard, había logrado un desempeño excepcional durante el encuentro con Bélgica a pesar de tener una enfermedad curiosa: síndrome de Tourette. Howard atajó 16 tiros al arco, una proeza. Según Howard mismo, su afección lo hace mejor, más consciente y rápido. Y aunque no existe evidencia médica concluyente al respecto, distintos estudios arrojan que el deporte y la interpretación musical, entre otras actividades que inducen a la concentración y a la acción precisa, pueden tener enormes beneficios para quienes padecen síndrome de tics o de Tourette: pueden reducirlos y hasta ayudar a hacerlos desaparecer durante algún tiempo. Como recoge la nota de la BBC, Howard insiste en que una vez en el campo de fútbol, sus tics desaparecen, “mis músculos me obedecen”. Como su caso hay muchos, aunque el de él sea especialmente llamativo por tratarse de alguien que aún padece la afección en edad adulta, pero muestra que el tratamiento y la perseverancia pueden dar frutos. 

 

* Historiador de formación, se desempeña como periodista y escritor.

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Etiquetados con: Neurología / Enfermedades / Psiquiatría / tics /

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