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Bienestar Colsanitas

¿Qué es el "codo de tenista"?

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La epicondilitis lateral produce un dolor profundo en el codo. Aunque la mayoría de las veces se trata de una dolencia pasajera,  en ocasiones puede requerir cirugía.

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ciencia cierta no se sabe por qué da ni qué causa la epicondilitis, conocida popularmente como “codo de tenista”. Una molestia intensa y profunda puede aparecer de repente en el codo, haciendo que cualquier movimiento que exija estirar y doblar el brazo sea muy doloroso. El malestar surge en una pequeña parte del codo y puede irradiarse desde el antebrazo hasta la muñeca, lo cual produce, en muchos casos, dolor insoportable.

Existen dos clases de epicondilitis: la que se da en el lado lateral del codo y la que se da debajo de la articulación. Según el ortopedista de Colsanitas Francisco Camacho, “la epicondilitis lateral, que es la más común, es un dolor que ocurre en el origen de la inserción de los músculos que extienden los dedos y la muñeca”.

A pesar de su nombre común, no la padecen únicamente los tenistas, ya que se asocia a cualquier movimiento repetitivo del antebrazo como lavar loza, escribir en computador, desatornillar objetos o tocar un instrumento.

Según estudios médicos, las personas mayores de 35 años son las más propensas a sufrir esta dolencia, así como aquellas que practican deportes con raqueta, pintores, ebanistas, carpinteros, carniceros, oficinistas, tatuadores y mecánicos.

No todo es inflamación

Durante muchos años se definió la epicondilitis como la inflamación de los tendones de los músculos que se insertan en el epicóndilo (una pequeña eminencia ósea que se encuentra en la parte lateral y externa del húmero). Sin embargo, el doctor Camacho sostiene que esta dolencia no está relacionada necesariamente con una inflamación. “Más que un proceso inflamatorio, lo que se ha encontrado en estas patologías, al realizar una biopsia, es una disminución de la irrigación en la zona del codo y falta de vascularidad, por lo que ahora hablamos de epicondilopatía”.

Alrededor de los 40 años la zona del codo se hace más sensible a los movimientos de repetición, la irrigación de la sangre puede disminuir y se pierde elasticidad, por lo que esta área puede volverse muy susceptible a movimientos tan sencillos como levantar una maleta, pintar una pared o jugar un deporte ocasionalmente. La única forma de prevenir la epicondilitis es realizando ejercicios y estiramientos diarios específicos que ayuden a mantener la elasticidad de los músculos con el paso del tiempo. Así mismo, el diagnóstico adecuado es clave en estas situaciones. “En algunos pacientes, la epicondilitis se puede confundir con una comprensión del nervio interóseo posterior, el cual produce síntomas muy parecidos”, dice Camacho.

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"Aunque el dolor en el codo puede desaparecer de repente, la mayoría de pacientes deben hacer tratamientos sencillos que ayudan a recuperar la movilidad del antebrazo y la muñecas".

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Caminos de sanación

Aunque el dolor en el codo puede desaparecer de repente, la mayoría de pacientes deben hacer tratamientos sencillos que ayudan con el dolor y recuperan la movilidad del antebrazo y la muñeca. El primer paso es disminuir actividades que provoquen molestia, para que la articulación repose y se recupere. También conviene tomar antiinflamatorios por vía oral o por vía tópica en forma de cremas y geles. También se pueden utilizar férulas, coderas con bolsa de aire que aprietan el área para que las fibras se relajen y se libere la fuerza del músculo, y un brace de muñeca, que se emplea para disminuir un poco la movilidad de los tendones extensores de la zona. El profesional consultado será quien determine el tratamiento detallado.

El segundo paso es la fisioterapia, la cual en diez o quince sesiones (dependiendo del caso) saca adelante a la mayoría de pacientes. Con ejercicios de estiramiento, fortalecimiento, ultrasonido y electroterapia los tendones van desinflamándose y se recobra la movilidad.

Sin embargo, en el 30 % de los pacientes el dolor puede prolongarse hasta uno o dos años. En esos casos es necesario realizar radiografías y resonancias magnéticas del codo para verificar el estado de los huesos. En algunos casos no hay lesión pero sí mucho dolor, en otros se encuentran lesiones leves o desgarros en la parte intramuscular.

Si no hay lesiones graves, se puede recurrir a las infiltraciones, las cuales consisten en inyecciones locales con corticoides que quitan el dolor durante semanas o meses. “Los corticoides son el mejor antiinflamatorio, pero en los tejidos blandos puede producir atrofia muscular, por lo que no es recomendable realizar más de tres infiltraciones”, afirma Camacho.

Codo de tenista

Otra alternativa es manejar el dolor con ondas de choque (también se realizan máximo tres sesiones), un tratamiento menos invasivo que estimula los nervios para liberar sustancias internas biológicamente activas, las cuales generan la formación

de nuevos vasos sanguíneos produciendo un mejoramiento de la vascularidad. Igualmente se está experimentado con factores de crecimiento y plasma rico en plaquetas, pero ningún tratamiento garantiza la recuperación absoluta en todos los pacientes.

Aunque después de realizarse alguno de estos tratamientos todo parece volver a la normalidad, es posible que luego de unos meses el dolor regrese igual o con más intensidad que antes. “Solo un 70 % de los pacientes sale adelante, el 30 % restante debe ir a cirugía, en la cual se limpia el músculo y se hacen pequeñas incisiones en el hueso buscando mejorar la vascularidad. Aunque debo decir que tampoco funciona en todos los casos”, dice el doctor Camacho.

Después de una cirugía, algunos pacientes continúan sintiendo una molestia aguda en el codo. Son casos en los que la única alternativa es empezar un protocolo para el manejo del dolor crónico. Lamentablemente, como dice el doctor Camacho, “a nivel mundial todavía no se ha logrado dar el siguiente paso para encontrar el camino más efectivo en el tratamiento de la epicondilitis”.

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