Tres horas por Medellín

Por: / Ilustración: Elizabeth Builes / Agosto 2021

Medellín, famosa por su Metro y su Metrocable, también es una ciudad ideal para caminar. El recorrido que aquí se propone permite conocer algunas de las joyas arquitectónicas del centro de la ciudad.

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l recorrido comienza en el Parque de los Pies Descalzos, en el corazón administrativo de la ciudad. Construido en 1999, es un lugar que ofrece varios espacios diseñados para el bienestar, la meditación y el goce del encuentro: una pileta con chorros de agua, el jardín zen y un bosque de guaduas son algunos de ellos. A partir de este lugar se puede caminar en distintas direcciones para conocer el Museo Interactivo de las Empresas Públicas de Medellín, el Edificio de las Empresas Públicas de Medellín (también conocido como Edificio Inteligente), el Palacio de Convenciones y Exposiciones, el Centro de Convenciones Plaza Mayor y el Teatro Metropolitano José Gutiérrez Gómez, edificaciones de gran valor arquitectónico que, al despuntar el siglo XXI, revitalizaron los alrededores del centro de la ciudad.

Por la calle 44 (San Juan) hacia el oriente encontrará la Estación Cisneros, que se comenzó a construir en 1907 y, tras dos sucesivas ampliaciones, se terminó en 1937. Hoy está destinada a comercio y oficinas luego de haber sido restaurada entre 1985 y 1992. Enfrente de la antigua estación se encuentra la Plaza de la Luz (o plaza Cisneros), diseñada por los arquitectos Juan Manuel y Luis Fernando Peláez. Más que una plaza, es una escultura compuesta por 300 columnas de 22 metros de altura, que cohabitan con árboles y guaduales. En el costado occidental está la Biblioteca de las Empresas Públicas de Medellín, de Felipe Uribe de Bedout, un edificio vanguardista muy bien desarrollado, pero que carga con la cruz de haber sido edificado sobre las ruinas del demolido Pasaje Sucre, que había sido declarado parte del patrimonio histórico y artístico de la nación. En el costado oriental de la plaza, el contraste lo generan los edificios Vásquez y Carré, que datan de 1894 y fueron restaurados en los primeros años de este siglo.

La caminata sigue ahora por la carrera 52, más conocida como Carabobo, en busca del Museo de Antioquia. Por esta muy agitada calle peatonal se pasa por el Palacio Nacional, una edificación muy llamativa que hoy sirve de centro comercial. Un par de cuadras más al norte está el Edificio Suramericano, de 1947, y en la esquina de la calle 51 se encuentra la iglesia de La Veracruz, construida a comienzos del siglo XIX.

Una cuadra más al norte está el antiguo Palacio Municipal, donde funciona desde 1999 el Museo de Antioquia. Este edificio lo diseñó el arquitecto Martín Rodríguez, y se construyó entre 1932 y 1937. Allí funcionó el Concejo Municipal hasta 1987, año en que se trasladó al sector de La Alpujarra. Para darle realce al nuevo museo se demolieron varios edificios de la manzana enfrentada a su fachada y así nació la Plaza Botero, muy conocida por las esculturas que el maestro Fernando Botero le donó a su ciudad natal. Dentro del edificio se conservan los murales del maestro Pedro Nel Gómez y siempre hay exposiciones.

En la esquina suroriental de la plaza se encuentra el único edificio de esa manzana que no se demolió. Se trata del Palacio de la Cultura Rafael Uribe Uribe, del que sólo se construyó una cuarta parte del diseño original, entre 1925 y 1938. Fue la sede de la Gobernación de Antioquia hasta 1987 y desde entonces es un centro cultural. Diagonal está el Hotel Nutibara, tal vez el más emblemático de la ciudad, construido entre 1941 y 1945. A una cuadra del hotel se encuentra el Parque de Berrío, cercenado tras la construcción de la estación de Metro que lleva su nombre. En el costado norte está el edificio de la Naviera Colombiana, que data de 1946, y que se adapta de manera notable a la forma triangular del lote que ocupa. En el costado oriental están la iglesia muy emblemática de La Candelaria, que se erigió en 1776 y se restauró entre 1993 y 1997. A su lado está el edificio de la Bolsa de Medellín, otro buen ejemplo de la gran arquitectura colombiana de mediados del siglo XX. Y el paseo termina aquí con una botella de agua fresca.

*Periodista y escritor. Miembro del consejo editorial de Bienestar Colsanitas.

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