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amígdalas

¿Cuándo es necesario quitar las amígdalas? Claves para saberlo

 ¿Cuántas veces al año es "normal" tener amigdalitis, y desde cuándo hay que pensar en cirugía? Ya explicamos qué son las amígdalas y por qué cumplen un papel clave en las defensas. Ahora resolvemos la pregunta que más se repite en consulta: ¿cuándo es realmente necesario quitarlas?

La amigdalitis, viral o bacteriana, suele tratarse con reposo, hidratación y, en los casos bacterianos, antibióticos. Pero cuando los episodios se repiten una y otra vez, la pregunta por la cirugía empieza a rondar en el consultorio. Los otorrinolaringólogos no deciden esto al azar: existen criterios documentados y ampliamente citados en la literatura médica conocidos como criterios de Paradise, que ayudan a establecer cuándo los beneficios de operar superan los riesgos.

¿Cuántos episodios justifican la cirugía?

Según estos criterios, se considera indicación quirúrgica cuando se producen:

  • 7 o más episodios de amigdalitis en el último año.
  • 5 o más episodios al año durante los últimos 2 años consecutivos.
  • 3 o más episodios al año durante los últimos 3 años consecutivos.

Para que cuenten, cada episodio debe estar documentado por un médico y cumplir al menos uno de estos signos: fiebre superior a 38,3 °C, ganglios inflamados en el cuello de más de dos centímetros, placas visibles en las amígdalas o un cultivo positivo para estreptococo. Además, cada cuadro debe haber recibido el tratamiento antibiótico adecuado antes de considerar la cirugía.

Siete infecciones en un año, o tres por año durante tres años seguidos, son el umbral clínico estándar para considerar la amigdalectomía.

Más allá de las infecciones: el ronquido y la apnea

Las infecciones a repetición no son la única razón para operar. Según la Guía de Práctica Clínica: La Amigdalectomía en Niños, los trastornos respiratorios del sueño son, junto con las infecciones recurrentes de garganta, una de las principales razones para considerar esta cirugía.

Estos trastornos pueden ir desde los ronquidos hasta la apnea obstructiva del sueño y afectar la calidad del sueño, el comportamiento, el rendimiento escolar e incluso el crecimiento del niño. En esos casos, la amigdalectomía —muchas veces junto con la extracción de las adenoides— suele mejorar la calidad del sueño y el desarrollo del menor. 

Conozca más sobre este tema en "Cinco preguntas sobre el ronquido"

Cuando la infección se complica

También se opera cuando la amigdalitis deja de ser un episodio aislado y se convierte en un riesgo mayor. Como explica la doctora Andrea Mora, otorrinolaringóloga adscrita a Colsanitas, en el artículo "Las amígdalas que nos defienden de virus y bacterias", “las complicaciones supurativas, como los abscesos periamigdalinos o retrofaríngeos -una acumulación de pus detrás de la amígdala, usualmente por una amigdalitis no curada-, son poco frecuentes, pero cuando se repiten, inclinan la balanza hacia la cirugía”.

La amigdalectomía es un procedimiento ambulatorio que se realiza bajo anestesia general y toma, en promedio, entre 30 y 90 minutos según la técnica. La recuperación suele tomar entre una y dos semanas, con cuidados en la alimentación y vigilancia médica para evitar sangrados. Ninguno de estos criterios reemplaza la valoración de un otorrinolaringólogo: la decisión final depende siempre de una evaluación individual.

¿Y qué pasa con las defensas?

Aunque las amígdalas participan en la respuesta inmunitaria, la evidencia disponible no ha demostrado que retirarlas produzca un impacto clínicamente significativo en el sistema inmunitario. El manual  La Guía de Práctica Clínica: La Amigdalectomía en Niños, señala que después de la amigdalectomía pueden presentarse pequeñas variaciones en algunas inmunoglobulinas, pero no se ha demostrado que estas se traduzcan en un deterioro significativo de las defensas del organismo.

Aprende más sobre el funcionamiento de las vías respiratorias y técnicas para mejorar su salud cotidiana, consulte nuestro artículo  Respirar para vivir mejor.