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Bienestar Colsanitas

Manual para la sana alimentación infantil

¿Qué hacer con la falta de apetito? ¿Cómo hacer que los niños coman verduras? Son algunas preguntas que responde la autora del libro "Cómo alimentar a mi hijo".

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Cómo alimentar a mi hijo?”. Esta es, quizás, la pregunta más frecuente de los padres en los consultorios de pediatras y nutricionistas. Es también una de las búsquedas que más hacen en Internet, páginas especializadas y redes de madres, entre otras plataformas digitales.

También fue la duda más constante en las redes de ABC del Bebé, la revista y el portal que dirigí durante siete años, y en donde aprendí que la sana y buena nutrición de los niños es, desde antes de nacer, la base de su desarrollo físico y mental.

Con esa certeza me propuse indagar entre padres, abuelos y cuidadores sus principales dudas, y entre los pediatras y nutricionistas (fuentes de información especializada para mi trabajo) cuáles eran las preguntas y cuáles serían las respuestas más sencillas para hacer de la alimentación de los hijos una tarea sencilla, saludable y divertida.

La conclusión fue clara: era el momento de producir un manual práctico, ágil, lleno de respuestas a esas inquietudes, con recetas, menús y, sobre todo, con información científica y avalada por especialistas, material que podría recopilar de los cientos de artículos, infografías, material fotográfico e investigaciones que el ABC del Bebé había producido durante 12 años.

Y la aventura comenzó al plantear a los editores una mirada distinta, no médica ni científica, sino a través de la visión de un editor que busca transformar esa información en un lenguaje sencillo y comprensible para los padres.

Cómo alimentar a mi bebé

En la tarea de investigar, recopilar, editar y dar un tono sencillo a los textos, descubrí, por ejemplo, que la mirada de la nutrición infantil ha cambiado vertiginosamente durante los últimos diez años. Lo que antes se daba por sentado, como las recetas de las abuelas para producir más leche en la época de la lactancia, eran ya mitos que las investigaciones habían desmentido. Una de ellas, la ingesta de más comida o líquidos como la tradicional agua de panela. De acuerdo con las más recientes investigaciones, la panela incrementa el consumo calórico de la mujer, cuando lo que necesita es bajar de peso. A cambio, dicen los especialistas, la mejor fórmula para la producción de leche está en una comida balanceada, con un buen aporte de nutrientes y calorías en su justa medida, pero con abundante agua.

Otro de los hallazgos en medio de la revisión de cientos de artículos publicados en la revista y el portal fue la conclusión de la investigación del National Institutes of Child Health and Human Development, en Canadá, que indica que el aprendizaje fetal ocurre, y que la habilidad para detectar estímulos sensoriales como los sabores, olores y aromas, al parecer, también se desarrollan antes del nacimiento. La investigación sugiere que, a través del líquido amniótico, esas experiencias pueden influir en el comportamiento alimenticio del bebé y sus futuras preferencias.

Igualmente, las más recientes investigaciones sobre la composición de la leche materna, un tema que ha sido fuente de inagotables estudios, ha demostrado que la lactancia también prepara al bebé para su alimentación complementaria, pues permite que se familiarice con los sabores de lo que su mamá come. No quiere decir, explican los especialistas, que si la mamá come lechuga el bebé perciba el sabor del vegetal, pero sí que lo prepara para que, más adelante, esa sensación sea familiar, lo que haría más fácil la introducción de verduras cuando llegue el momento de la alimentación complementaria.

Pero más allá de tales conclusiones y descubrimientos en medio de todo el material revisado, la inapetencia es, de lejos, el mayor tema de consulta, preocupación y queja de padres y cuidadores a la hora de alimentar a un niño. Por esa razón decidí incluir un capítulo especial al tema, con el ánimo de transmitir las recomendaciones más efectivas a la hora de abordar el problema.

Alimentación infantil

Con base en la información revisada, se planteó, tanto en el capítulo específico como en el transcurso de todo el libro, cómo prevenir la falta de apetito de un niño; en la medida que la madre se nutra bien, de forma variada y saludable, antes y durante su embarazo, su hijo tendrá menos riesgo de sufrir inapetencia.

En el sexto capítulo, dedicado exclusivamente al tema, las conclusiones son claras. Un niño no deja de comer porque quiere, sino porque no se le han creado hábitos, rutinas o no se le ha enseñado a comer bien, pues, por ejemplo, cuando comenzó su alimentación complementaria todo se le dio licuado y no se le permitió masticar, una actividad vital desde los seis meses de edad, pues prepara sus músculos para hacerlo.

También plantea que la inapetencia es un asunto de paciencia y creatividad, pues tal como lo demostró el estudio del laboratorio de Alimentos y Marcas de la Universidad de Cornell, en Estados Unidos, que se dio a la tarea de identificar cómo mejorar la actitud de los niños al comer, encontró que una fórmula que funciona muy bien es decorar el plato, pues es una motivación para que coman. Como lo definió el estudio, los niños no solo están pendientes de cómo están servidos los alimentos, sino de su forma. Otro estudio del mismo centro pudo establecer que relacionar los alimentos con sus súper héroes los incentiva a alimentarse mejor. El viejo truco de Popeye y las espinacas, o los más recientes de Capitán América o Batman funcionan a la hora de comer.

Así, Cómo alimentar a mi hijo, que está en librerías y almacenes de cadena, es una apuesta para convertir ese tema tabú de la buena nutrición en una tarea sencilla y divertida, sobre la base de información científica, pero en un lenguaje claro para padres, abuelos y cuidadores. Esa es su apuesta.

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