¿Cómo y por qué cuidar la flora intestinal?

Por: / Ilustración: Jorge Tukan / Marzo 2022

Además de afectar las defensas y la digestión, una flora intestinal dañada puede ser la causa de enfermedades como obesidad y diabetes.

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Desde que nacemos hasta mucho después de morirnos, miles de millones de microorganismos viven y se reproducen en nuestro interior sin que nos demos cuenta. Estamos hablando de la microbiota o flora humana, un conjunto de bacterias y hongos que crecen en los intestinos y que a cambio de alimento y un lugar seguro para vivir, colaboran en el mantenimiento del sistema inmunológico, previenen enfermedades inflamatorias y facilitan la absorción de nutrientes.  

“Durante el proceso de metabolización, familias de bacterias como los bacteroides y los firmicutes producen metabolitos, que son sustancias derivadas de dicho proceso y que el cuerpo necesita, pero que no puede producir por sí mismo”. Señala Alba Trespalacios, microbióloga clínica y profesora universitaria. Un ejemplo de estas sustancias son la vitamina K y B12, que ayudan a la formación de glóbulos rojos e intervienen en la coagulación de la sangre. De acuerdo con el doctor Fabian Valle, gastroenterólogo adscrito a Colsanitas, “se ha estudiado que la microbiota también interviene en la regulación de algunas hormonas como los estrógenos que controlan las funciones del cuerpo humano”.  

Otro de los beneficios de la flora intestinal es que mantiene el equilibrio de su ecosistema atacando a otros microorganismos que pueden ser dañinos. Esta defensa la realizan a través de bacteriocinas, sustancias tóxicas que secretan algunas bacterias y que inhiben el crecimiento de otras.  Además, como explica la dietista y nutricionista Luisa Becerra, “las bacterias presentes en la flora intestinal descomponen la fibra que entra al colon y liberan ácidos grasos que son de vital importancia para el desarrollo del sistema inmunológico”.

Un órgano de cuidado

“Debido a la complejidad de la microbiota y a la cantidad de funciones que cumple en nuestro organismo, se considera un órgano adicional”, afirma la profesora Trespalacios. En general, existen diversos factores que afectan la flora intestinal, los más comunes son los siguientes:

Antibióticos: estos medicamentos encargados de eliminar bacterias pueden causar un desequilibrio en la flora intestinal. Por esta razón, “es importante seguir las instrucciones del especialista en el uso de medicamentos y evitar automedicarse”, recomienda Trespalacios.

Estrés y ansiedad: aunque estas son respuestas del organismo ante el peligro, a largo plazo pueden afectar la flora intestinal a causa de los cambios hormonales que producen. “Hay una relación entre sistema digestivo y cerebro que está mediada por el sistema nervioso, entonces cuando algo pasa en la mente, sus consecuencias se ven en los demás órganos, incluido el intestino”, comenta la doctora Becerra.

Alimentación inadecuada: una alimentación baja en fibra o con exceso de grasas, carnes y azúcar puede obstaculizar el crecimiento de bacterias beneficiosas para el organismo. Adicionalmente, los alimentos ultraprocesados contienen conservantes que inhiben la reproducción de bacterias, por lo cual se recomienda moderar su consumo.

Genética: aunque la microbiota humana está compuesta generalmente de las mismas bacterias en todos los seres humanos, no existen dos microbiotas idénticas, y en ese sentido, la genética es muy importante. “Hay personas que, por ejemplo, tienen poca mucosidad estomacal y eso hace difícil la adhesión de bacterias, otras personas pueden tener un metabolismo deficiente lo que hace que su flora intestinal cambie”. aclara Trespalacios.

Malos hábitos: “fumar, beber alcohol en exceso y el sedentarismo también pueden interferir en la colonización de la flora intestinal en el organismo”, señala el doctor Valle. De la misma manera, algunas cirugías y otros procedimientos médicos como radioterapias pueden tener el mismo efecto.

FloraIntestinal CUERPOTEXTO

Actualmente, se sabe que una grave afectación en la microbiota puede ser un factor de riesgo para enfermedades del sistema digestivo. Según un estudio de la universidad de Copenhague publicado en 2012, un desequilibrio en la flora intestinal puede ser causal de resistencia a la hormona insulina, uno de los principales factores que desencadenan la diabetes”. Por su parte, Trespalacios agrega que “existe una predisposición a la obesidad en personas que poseen un número elevado de bacterias de la familia firmicutes en su flora intestinal”. Dichas bacterias están relacionadas con un rendimiento calórico mayor, es decir, que sacan más energía de los alimentos que se consumen. Cuando esta energía no es gastada, se almacena en el cuerpo como grasa y ahí se encuentra su conexión con la obesidad.

Otras patologías comunes relacionadas con una flora intestinal desequilibrada son el síndrome de colon irritable y enfermedades inflamatorias intestinales como la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerativa, que se producen cuando el mismo sistema inmunológico daña las paredes del intestino, el colon y el recto. También es posible que las personas con una microflora debilitada sean proclives a las infecciones bacterianas.  

Una microbiota saludable

Como la microbiota nos acompaña desde el momento que nacemos, es posible cultivar una microbiota saludable desde que empieza el proceso de parto. En ese instante, millones de bacterias que viven en el canal vaginal se impregnan al bebé y comienzan a colonizar sus intestinos. Luego, cuando está expuesto al ambiente, otros organismos entran a su sistema a través de la piel de la madre, la leche materna y el aire. Esa combinación de condiciones es lo que forma la microbiota. 

De acuerdo con Becerra, “las personas que nacen prematuras, por cesárea, o que fueron alimentadas únicamente con leche de fórmula tienden a poseer una flora intestinal más frágil”. Sin embargo, estas circunstancias no son determinantes si desde la infancia y aun en la adultez se tienen hábitos saludables. Cuando se trata de la microbiota, lo más importante es la alimentación. Por ello, se recomienda el consumo de prebióticos y probióticos.

Los prebióticos son aquellos alimentos ricos en fibra de los que se alimentan las bacterias beneficiosas. Los prebióticos están presentes en frutas y verduras como la cebolla, el ajo, la remolacha y el banano, cuando se come verde. Otros alimentos ricos en fibra son los cereales de grano entero. Por otro lado, los probióticos son alimentos o suplementos alimenticios que contienen las mismas bacterias beneficiosas de las cuales estaría compuesta una microflora sana. Estas bacterias permanecen inactivas hasta que entran en contacto con el intestino y lo colonizan. El yogurt, el kumis y algunos encurtidos son alimentos ricos en probióticos. 

Aunque hoy en día es posible recuperar la flora intestinal a través de un trasplante de microbiota fecal (las heces de un donante sano son procesadas e implantadas en el paciente receptor a través de cápsulas orales o una sonda), sigue siendo un procedimiento con resultados limitados. Por eso, la mejor forma de restablecer este valioso órgano siempre serán los hábitos diarios. “De la misma manera, el ejercicio y una adecuada hidratación son claves para mantener la diversidad microbiana”, dice el doctor Valle.

 

*Periodista. Colaborador frecuente de Bienestar Colsanitas.

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