Mitos y realidades de los bebés prematuros

Por: / Julio 2022

Cada año nacen en el mundo 15 millones de bebés prematuros, y muere cerca de un millón, según la OMS. En Colombia no hay una cifra unificada, pero se cree que entre 9 y 12 % de los partos ocurren antes de tiempo.

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La prematurez se puede prevenir

Solo en algunos casos. Un 30% de los bebés prematuros se debe a la condición de la mamá: si tiene trastorno hipertensivo asociado al embarazo y hace una preeclampsia, o si presenta diabetes o infecciones. Cerca de otro 30% de las causas están asociadas a las condiciones del bebé: si no está creciendo corre riesgo su vida, y es mejor adelantar su nacimiento. En esos casos es imposible prevenir la prematurez. De la otra tercera parte de los nacimientos prematuros se desconoce la causa. Si la prematurez está asociada a mala alimentación de la madre o a razones externas como estrés excesivo, esfuerzo físico o embarazo adolescente, sí podría prevenirse.

La madre de un bebé prematuro tiene mayor probabilidadde tener otro hijo prematuro

Verdadero. Si la causa del nacimiento prematuro fue por un trastorno hipertensivo de la madre, hay más posibilidades de que en otra gestación vaya a tener el mismo problema. Si una madre tuvo un hijo prematuro y está embarazada, los médicos lo tienen como antecedente y por eso es oportuno hacer un seguimiento más estricto de esta mamá.

Mejor que nazca sietemesino a que nazca ochomesino

Falso. Los bebés que nacen de siete y de ocho meses tienen riesgos, porque no han acabado de madurar en el útero de la madre. Pero cuando el bebé nace de ocho meses, esto es, 35 a 36 semanas de edad gestacional, se subvalora un poco el riesgo porque generalmente estos bebés presentan buen peso, y se tiende a minimizarlos otros problemas asociados a la prematurez. Por eso hay más mortalidad en los prematuros de ocho meses. El riesgo de muerte aumenta mientras más pequeño sea el bebé y menos semanas tenga.

Prematuros CUERPOTEXTO

Tienen más riesgo de padecer enfermedades respiratorias en los primeros dos años

Verdadero. Mientras mayor sea el grado de prematurez, más inmaduros van a ser sus pulmones y su sistema inmune. Solo por eso van a ser mucho más susceptibles de infecciones respiratorias, no tanto que les den con mayor frecuencia sino con mayor gravedad. En otras palabras, no es igual una gripa en un bebé nacido a término que en uno que tiene el antecedente de ser prematuro. Es muy probable que cuando un bebé prematuro tenga una infección respiratoria requiera hospitalización, o incluso unidad de cuidados intensivos, y durante la hospitalización es muy común que necesiten algún soporte para respirar. Por eso es preciso extremar los cuidados con ellos.

Se les dificulta la lactancia porque no han desarrollado el reflejo de succión

Falso. Hay evidencia de que los bebés succionan tempranamente en el vientre materno. La succión en los prematuros puede estar presente, pero no basta. Se necesita una coordinación entre succionar, deglutir y respirar. Lo que presentan normalmente los prematuros es una alteración en ese ciclo. Si nacen antes de las 34 semanas pueden necesitar ayuda para alimentarse. Muchas veces se pueden cansar más durante la alimentación.

Son más inteligentes

Falso. No hay evidencias de esto. Dependiendo de qué tantos problemas hayan tenido sobre todo en las primeras etapas, pueden tener alguna alteración en el desarrollo o en el coeficiente intelectual. Pueden tener algún problema de aprendizaje, de lenguaje o defectos más severos que varían en cada caso. Aquel prematuro que no ha tenido mayor complicación durante su hospitalización, el solo hecho de ser prematuro puede acarrear problemas de comportamiento y aprendizaje en el futuro. Tienen predisposición a ser hiperactivos y a presentar problemas de atención. Actualmente se estudia la incidencia del autismo con la prematurez.

Los prematuros tienen más reflujo que un bebé nacido a término

Falso. Todos los bebés, prematuros o no, durante los primeros tres meses, tienen un reflujo fisiológico que no produce síntomas y por eso no se deben medicar a menos de que se vuelva sintomático: que el bebé tenga dolor, vómitos y no gane peso. De resto, se pueden tomar medidas como no acostarlo inmediatamente después de comer, graduar la cuna para que tenga al menos una inclinación de 30 grados, entre otras.

 

*Periodista. Editora en Penguin Random House.

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