Ponemos el ojo en las cirugías oculares

Por: / Julio 2021

Tres expertos explican cuáles son los riesgos y las posibilidades de éxito de las operaciones oftalmológicas más frecuentes. Contrario a lo que se cree, en la mayoría de los casos no hay reincidencia.

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ún cuando hay unos procedimientos más complejos que otros, son altísimas las posibilidades de corregir patologías oculares comunes como pterigios, cataratas, vicios de refracción, algunos daños en la retina y el vítreo, o la alteración de los tejidos anexos al ojo, reduciendo al mínimo el riesgo de afectar la funcionalidad del órgano de la visión. Tres oftalmólogos de Colsanitas con supra-especialidades explican en qué consisten estas intervenciones y qué esperar como resultado.

Empecemos por referirnos a lo que comúnmente se conoce como carnosidad, y es denominado en el argot médico como pterigio. Se trata de una alteración del tejido de la conjuntiva, que es la delgada membrana que recubre el ojo en la parte anterior, y es en la mayoría de las veces de carácter benigno. Con frecuencia es un tejido que está ligeramente elevado, en la parte interna del ojo y con vasos sanguíneos visibles. Estéticamente es muy molesto, pero además produce sensación de cuerpo extraño en el ojo, irritación, enrojecimiento de la zona afectada y cuando se expande puede llegar a cubrir una parte de la córnea y comprometer la visión.

Esteban Vélez, oftalmólogo con especialización en retina y vítreo, adscrito a Colsanitas, explica que esta cirugía es bastante común y está relacionada con alta exposición a los rayos ultravioleta y a la contaminación. No hay tratamiento médico para resolver los pterigios, aunque sí puede retrasarse su aparición o evolución con lubricación y medidas físicas de protección. En casos avanzados, la opción es realizar una cirugía que consiste en extirpar la lesión e injertar una parte de la propia membrana conjuntival del paciente, que se quita de la conjuntiva superior del ojo. Luego se colocan suturas absorbibles o pegamento biológico y el paciente se va a casa el mismo día.

“Puede presentarse en un solo ojo o ser bilateral, la recuperación tras la intervención es muy rápida, el riesgo quirúrgico es muy bajo y las posibilidades de que vuelva a aparecer el pterigio están relacionadas con el sometimiento a las mismas condiciones que lo produjeron. Pero si se toman las debidas precauciones, como usar lentes con filtro UV y antirreflejo, no debería volver. Otro dato importante es que hay que hacer seguimiento al tejido que se retira, para descartar malignidad”, advierte Vélez, quien se desempeña como jefe del Departamento de Oftalmología de la Clínica del Caribe en Barranquilla.

Otra de las cirugías oculares que realizan con frecuencia los oftalmólogos es la eliminación de las cataratas, referidas éstas a la opacidad del lente natural (o cristalino) del ojo, que se encuentra detrás de la pupila y es el encargado de enfocar las imágenes. Gran parte de los daños del cristalino se producen lentamente al pasar el tiempo, y la manifestación más evidente de la enfermedad es que el paciente ve borroso y presenta alteración de la visión de colores. Para corregirlo, el especialista sustituye el cristalino por un lente intraocular artificial que permite la visión nítida.

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No se acostumbra operar los dos ojos de catarata en el mismo día, sino que generalmente se separan cuatro o cinco días. 

“Es una intervención quirúrgica que no duele, en manos expertas es muy segura, rápida y con resultados inmediatos. No se acostumbra a operar los dos ojos de catarata en el mismo día, sino que generalmente se separan cuatro o cinco días. Una vez que se coloca el lente artificial se queda ahí toda la vida y, si acaso, será necesario con el tiempo hacer, una única vez, una limpieza con láser. Por supuesto que un procedimiento mal hecho puede comprometer la visión y generar complicaciones serias, pero si tiene buenas referencias de su médico, no hay nada que temer”, advierte el oftalmólogo Vélez quien tiene más de 20 años de experiencia.

Importantes avances tecnológicos también han dado paso a las cirugías para resolver los vicios de refracción que afectan la calidad de la visión, y eliminar así la dependencia de las gafas o los lentes de contacto. Para corregir la miopía, la hipermetropía y el astigmatismo, se recurre a diversas técnicas que incluyen la cirugía refractiva con láser para moldear la córnea o el implante de un lente dentro del ojo. La decisión sobre el método más pertinente se toma entre el paciente y el oftalmólogo, teniendo en cuenta la valoración optométrica y otros factores igual de importantes al defecto de refracción que el paciente presenta.

“Si la mejor opción es colocar un lente intraocular, entonces hay que definir el que mejor se adapta a las necesidades y estilo de vida del paciente, porque el éxito en el resultado dependerá, en la mayor parte, de un buen diagnóstico y una buena indicación. Las cirugías refractivas se hacen en los dos ojos el mismo día, no se colocan parches, la recuperación total es más o menos de una semana; los pacientes no deben alzar peso, pero les recomendamos llevar una vida normal, que vean televisión y usen su computador”, comenta Vélez.

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El dato
Para cada caso hay un método de intervención quirúrgica específico para el que se requiere precisión y equipamiento de alta tecnología.

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Cirugía plástica ocular funcional

La oculoplastia se encarga de corregir daños en la órbita del ojo, los párpados, la vía lagrimal y algunas veces en el globo ocular. Las cirugías en esta supra-especialidad incluyen la eliminación de la piel redundante en el párpado superior (blefaroplastia), la corrección del músculo del párpado cuando está caído y el reposicionamiento de la ceja, siendo estos tres procedimientos los más frecuentes. En los tres casos la afección puede generar un compromiso de la visión que va más allá de lo estético, de ahí que también se consideren cirugías funcionales.

Martha Lucía Medina es oftalmóloga especializada en cirugía plástica ocular y detalla que estas tres patologías pueden darse al tiempo y corregirse en una misma cirugía, con riesgos mínimos y recuperación absoluta de entre ocho y diez días. Apunta que es muy raro que se presente un retroceso en los resultados, pero la edad juega un papel determinante. Otras patologías de malposición del párpado inferior también son comunes y se pueden resolver con intervenciones quirúrgicas de bajo riesgo.

“Es también frecuente la consulta por obstrucción de las vías lagrimales que se manifiesta, en muchos casos, por la presencia de lagrimeo. Antes era una cirugía muy invasiva que implicaba una incisión en la piel, realizar osteotomías (romper el hueso de la nariz desde afuera y desobstruir y canalizar la vía lagrimal). Hoy en día se hace por vía endoscópica sin incisiones externas, desde dentro de la nariz y es muy efectiva”, apunta la especialista Medina.

Menos comunes y más complejas son las enfermedades tumorales en los órganos anexos del ojo y la reconstrucción de la cavidad anoftálmica cuando se ha perdido el globo ocular.

*Periodista, investigadora y profesora universitaria.

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Etiquetados con: Ojos / Salud Visual / Cirugía / Enfermedades / Oftalmología /

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