Guaviare, un espectáculo asombroso

La diversidad de especies y paisajes de este departamento es alucinante. De la mano de una agencia de viajes local, especializada en turismo de naturaleza, recorrimos una variedad de zonas que narran historias de más de 12.000 años de antigüedad.

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esde 2017, tras el acuerdo de paz entre el Gobierno y la guerrilla de las Farc, se empezó a incrementar el turismo en el Guaviare. “Dio una sensación de seguridad y comenzaron a llegar más turistas extranjeros de los que venían antes”, asegura César Arredondo, licenciado en Biología y Educación Ambiental de la Universidad del Quindío y guía turístico egresado del Sena. “La gente todavía tiene la creencia de que el departamento es peligroso, que hay secuestros y guerrilla en las calles. Sí, hemos estado inmersos en un conflicto, como otras zonas del país, pero el departamento es extenso y solo tiene cuatro municipios: San José del Guaviare, El Retorno, Calamar y Miraflores. La capital, San José, es muy tranquila, ha estado alejada de los problemas de orden público y las actividades turísticas son aledañas al casco urbano, al norte del departamento”, explica.

Guaviare, que fue comisaría del Vaupés hasta 1991, año en el que se constituyó como departamento, tiene una temperatura media de 28 grados centígrados. En esta superficie, de 53.460 kilómetros cuadrados, confluyen los grandes ecosistemas de llanura, la Amazonía y una parte del Escudo Guayanés, una de las formaciones rocosas más antiguas del planeta. Esta variedad de biomas favorece la diversidad de especies y paisajes. En cuanto a animales, se encuentran cinco de las seis especies de felinos que hay en el país, más de diez de primates y, según César, quien también es ornitólogo y lleva diez años haciendo la caracterización de la avifauna del departamento, hay más de 550 especies de aves registradas hasta el momento.
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Cerca de la laguna se pueden realizar caminatas en las que es fácil avistar aves, osos perezosos y micos.

La Lindosa, destino protagónico

En este departamento se encuentra el 25 % del Parque Nacional Natural Serranía de Chiribiquete, patrimonio natural y cultural de la humanidad, y la Reserva Nacional Natural Nukak (ambos sin vocación turística). Además, este departamento tiene la influencia del Parque Nacional Natural Sierra de La Macarena, ubicado en el Meta, por un corredor biológico que conduce a la Serranía La Lindosa. En esta zona se encuentran pinturas rupestres de más de 12.000 años de antigüedad. Los yacimientos arqueológicos El Raudal, Cerro Azul y Nuevo Tolima exhiben los murales más grandes, pero por los diferentes recorridos de la Serranía también hay imágenes que datan de la Edad de Hielo.

Dentro de La Lindosa, en los ríos Caño Sabana y Rincón de los Toros, entre mayo y noviembre, florecen plantas acuáticas endémicas en las rocas o en la superficie del agua. Inician la temporada con un color verde que se va transformando y pasa del fucsia al rosado. Estos son ríos de contemplación en los que eventualmente se puede sumergir la mano con mucho cuidado para sentir estas plantas, que son frágiles y sorprendentes. Para nadar están los pozos naturales de agua cristalina, con profundidades entre tres y cuatro metros.

A 20 minutos del casco urbano de San José, también en La Lindosa, está la Puerta de Orión, una roca de arena compactada de 15 metros de ancho por 12 de alto que ha sido moldeada por el viento y el agua durante miles de años. En la mitad tiene una grieta que se puede atravesar, y en la parte superior un orificio desde el cual, según afirman algunos visitantes y lugareños, se puede observar el cinturón de Orión.
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En esta superficie, de 53.460 kilómetros cuadrados, confluyen los grandes ecosistemas de llanura, la Amazonía y el Escudo Guayanés, una de las formaciones rocosas más antiguas del planeta.

Delfines rosados

A 78 kilómetros de San José del Guaviare, rumbo hacia el piedemonte amazónico, se encuentra la laguna Damas de Nare, donde los protagonistas son los delfines rosados. Se puede llegar de dos mane[1]ras: por una carretera que atraviesa sabanas y se abre paso entre la vegetación característica de los bosques húmedos tropicales, o por vía acuática. Desde el puerto de San José se toma una lancha que navega por el río Guaviare y se hace un transbordo por un arroyo. Cerca de la laguna se pueden realizar caminatas en las que es fácil avistar aves, osos perezosos y micos.

La asociación campesina Econare es la encargada de la conservación de este ecosistema en el que habitan delfines rosados de hasta dos metros y medio de longitud. Aquí, los turistas que deseen sumergirse en la laguna deben bañarse antes para quitarse los químicos que llevan en la piel (perfumes, cremas y protector solar). La laguna Damas de Nare tiene 80 hectáreas de espejo de agua y alberga cerca de diez delfines. Después de hacer el recorrido en canoa, se regresa a Econare, donde doña Nubia los espera con el almuerzo: un sancocho de gallina elaborado a partir de los alimentos que cosechan de una huerta propia.

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La cifra.
550 especies de aves, cinco de las seis especies de felinos y más de diez de primates se encuentran en esta zona.

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Aunque el ser humano ha hecho ciudades impresionantes con acertados proyectos de urbanismo, ha creado estructuras maravillosas y obras arquitectónicas admirables, el poder de la naturaleza es único e irremplazable. Visitar el departamento del Guaviare, al igual que otros destinos nacionales abiertos al ecoturismo, es una experiencia renovadora y fresca que invita a apreciar, valorar y querer hacer parte de los esfuerzos de protección de la biodiversidad colombiana, una tarea que nos convoca en la búsqueda de la convivencia y de la paz.

 

*Periodista independiente. Es colaboradora frecuente de Bienestar Colsanitas. 

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