Una dieta para los trastornos de la tiroides

Por: / Mayo 2021

La tiroides es una glándula que está ubicada en la región frontal del cuello, debajo de la manzana de Adán, y es muy importante que funcione correctamente porque de ello dependen decenas de funciones vitales.

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a tiroides es una glándula fundamental para regular la frecuencia cardíaca, la concentración de colesterol en la sangre, la fuerza muscular, la temperatura corporal, entre muchas otras tareas. Por eso, cuando esta glándula falla, pueden desencadenarse múltiples síntomas y problemas de salud que, desatendidos y con el paso del tiempo, pueden desmejorar considerablemente la calidad de vida de los pacientes y, eventualmente, llegar a ser fatales. 

¿Para qué sirve la tiroides?

Su función principal es producir, liberar y almacenar hormonas tiroideas, más específicamente la T3 y la T4. Para lograr esos niveles óptimos de ambas hormonas, como explica la Asociación Española de Cáncer de Tiroides, la tiroides trabaja en equipo con otras glándulas ubicadas en el cerebro: la hipófisis y el hipotálamo. 

“El cuerpo es mágico. En la endocrinología podemos ver cómo hay una coherencia perfecta entre todos los sistemas”, explica la doctora Agaph Stella Acosta, endocrinóloga adscrita a Colsanitas. “Todas las células del cuerpo tienen receptores para las hormonas tiroideas. Esta glándula se relaciona con la energía del cuerpo; tiene acciones a nivel de la mitocondria, cambia el metabolismo del cuerpo en general, es fundamental en todas las etapas de la vida, incluso desde el vientre materno. De su funcionamiento dependen el desarrollo mental del feto, el crecimiento de los niños, el desarrollo neuronal y de los caracteres sexuales de los adolescentes. En la edad adulta, no hay ningún solo órgano que no se afecte por la función tiroidea, ni los riñones, ni la piel, ni el sistema nervioso central”, puntualiza Acosta. 

TIROIDES CUERPOTEXTOMantener una dieta balanceada es esencial para el correcto funcionamiento de la tiroides y para tener un buen estado de salud en general.

Los trastornos más comunes

El funcionamiento de la tiroides puede fallar porque la glándula está “perezosa” o porque produce más hormonas de las que debe. Sin duda, cuando hay disfunción tiroidea, a menudo, el médico hace referencia a alguno de estos dos términos: 

  • Hipotiroidismo o glándula hipoactiva: 

Esto ocurre cuando la tiroides no produce las hormonas suficientes para funcionar correctamente. Esto ralentiza el metabolismo y afecta múltiples procesos en el organismo. “Es como si el cuerpo fuera en cámara lenta”, explica Acosta. Puede originarse, entre otras razones, por una condición llamada tiroiditis de Hashimoto, una enfermedad autoinmune en la que anticuerpos producidos por el mismo paciente, destruyen su tiroides. “Algunos de los de los factores que también podrían desencadenar problemas en esta glándula son: el aumento del consumo de yodo, el género (las mujeres son más propensas a sufrir de la tiroides), la genética, la dieta, el estrés, el estilo de vida, algunas causas virales, e inclusive, emocionales”, concluye la doctora. 

  • Síntomas del hipotiroidismo: 

“Independientemente del tipo de disfunción tiroidea, es muy importante entender que estas son enfermedades multifactoriales, cuyos síntomas pueden ser inespecíficos, aislados y variar entre cada paciente”, dice Acosta. Teniendo esto en cuenta, algunas de las señales que podrían indicar que la tiroides está hipoactiva son:

  1. Cansancio excesivo.

  2. Sequedad en la piel.

  3. Aumento de peso.

  4. Hinchazón del rostro. 

  5. Aumento del crecimiento en la región anterior del cuello con o sin dolor. 

  6. Dificultad para concentrarse. 

  7. Dolores musculares o articulares. 

  8. Episodios depresivos (cuando la tiroides está perezosa disminuye la serotonina; esta glándula también participa en la respuesta del organismo frente al estrés). 

  9. Estreñimiento.

  10. Periodos menstruales irregulares, disminución de la libido y/o infertilidad.

  • Cambios en la dieta y el estilo de vida:

Mantener una dieta balanceada es esencial para el correcto funcionamiento de la tiroides y para tener un buen estado de salud en general. Específicamente, los pacientes con hipotiroidismo, deben tener en cuenta las siguientes recomendaciones:

  1. Procurar una dieta rica en alimentos naturales, haciendo énfasis en las verduras, las frutas, las legumbres, los carbohidratos complejos y las proteínas magras. 

  2. Disminuir el consumo de alimentos procesados que contengan exceso de sal, yodo, flúor y azúcar. 

  3. Incorporar alimentos ricos en selenio, tales como los pescados y mariscos, la nuez del Brasil, los huevos y las carnes rojas, por ejemplo. 

  4. Evitar consumir alimentos ricos en calcio, hierro, soya y fibra junto con los medicamentos recetados porque podrían interferir con su efectividad. Esto debe ser consultado con el médico tratante. 

  5. Hidratarse muy bien, dormir ocho horas diarias y tomar el sol. “Descansar es absolutamente esencial; cuando una persona duerme menos de lo necesario, va a enfermar y su tiroides puede fallar”, dice Acosta. 

  • Hipertiroidismo o tiroides hiperactiva:

Se presenta cuando la glándula produce más hormonas de las necesarias. Esto acelera el metabolismo del cuerpo y, frecuentemente, hace que las personas que lo padecen pierdan peso, aún cuando su dieta sigue siendo la misma de antes. También puede presentarse por genética y/o por otras enfermedades tales como: nódulos, inflamación de la glándula, enfermedad de Graves, o exceso de yodo. Las mujeres de todas las edades, las personas por encima de los 60 años, aquellos pacientes con antecedentes familiares o cirugías previas en la tiroides son más propensos a presentar esta condición. 

  • Síntomas del hipertiroidismo:

Como ya se explicó anteriormente, los síntomas pueden variar entre cada paciente y también hay otras enfermedades en las que se pueden presentar signos similares. Lo mejor es consultar a un especialista si presenta una o varias de estas señales de alarma: 

  1. Taquicardia y/o palpitaciones, además de irritabilidad.

  2. Cambios térmicos y sudoración profusa.

  3. Tendencia a una disminución de peso.

  4. Aumento de la motilidad intestinal.

  5. Caída del pelo y de las uñas.

  6. Insomnio, ansiedad. También puede provocar episodios depresivos.

  7. Temblores en las manos y reflejos exaltados. 

  8. Piel húmeda y tersa. 

  9. En ocasiones, hipertensión.

  10. Déficit de atención. 

  • Cambios en la dieta y el estilo de vida:

En el caso de las personas que presentan una tiroides muy activa, es recomendable que:

  1. Ante todo, se mantengan muy bien hidratados para evitar cualquier descompensación del organismo.

  2. Debido al exceso de actividad y de producción de hormonas tiroideas, los pacientes con esta condición tienen su metabolismo trabajando a toda velocidad, e inclusive están perdiendo masa muscular. Por eso es fundamental que los pacientes tengan una dieta muy rica en vitaminas y minerales, abundante en vegetales, frutas, carbohidratos y proteínas.

  3. Evitar a toda costa las bebidas estimulantes (café, soda, energizantes) porque deshidratan y también pueden desencadenar arritmia. También deben eludir los medicamentos para la gripa, pues a menudo estos pueden hacer que aparezcan palpitaciones.

  4. Eliminar por completo el cigarrillo. De los órganos que más afecta el hipertiroidismo son los ojos; el síntoma de los ‘ojos saltones’, frecuente en el hipertiroidismo, puede empeorar en el caso de los fumadores.

  5. Al igual que en el caso de los hipotiroideos, hay que vigilar el consumo de sal y de yodo.

Tres mitos sobre los trastornos de la tiroides

  • El sobrepeso o la obesidad son típicos de los pacientes con hipotiroidismo.
    Falso. “La mayoría de los obesos no son hipotiroideos y la mayoría de los pacientes que tienen hipotiroidismo, no son obesos. A veces, se presenta una hinchazón del rostro o de algunas partes del cuerpo en los pacientes con tiroides poco activa pero es por una condición que se llama mixedema, no porque aumente la grasa corporal”, dice la especialista. 

  • Las enfermedades de la tiroides son muy difíciles de diagnosticar. 
    Falso. De hecho, hoy en día, es sencillo: basta con hacer chequeos en sangre de los niveles de T3, T4 y TSH, al menos una vez al año, para identificar si algo anda mal con la glándula. Consulte a su médico

  • El kale, las verduras crucíferas (brócoli, coles de Bruselas, repollo) y la soya, afectan el funcionamiento de la tiroides. 
    Depende. Como explica la doctora Acosta: “El problema no son esas verduras en sí mismas, sino que los pacientes se acostumbren a seguir dietas en las que consumen exclusivamente cantidades desproporcionadas de un solo alimento”. En conclusión: en la variedad está el placer y la salud.

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