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Bienestar Colsanitas

El cultivo de la paciencia

Merceano Melo es un portugués que trabaja como asistente de la biblioteca del Gimnasio La Montaña en Bogotá. Llegó a Colombia hace 17 años y lleva 15 dedicado a los bonsái.

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Tiene más de 250 bonsái, que raras veces vende: prefiere hacer talleres y exposiciones en escuelas y universidades, para que la gente aprenda el oficio y descubra el “corazón del bonsái” (bonsái no kokoro).

¿Qué son los bonsái?

Normalmente la gente asocia bonsái con árbol pequeño y a veces raquítico. Pero un bonsái no siempre es un árbol chiquito: la palabra quiere decir árbol en una matera pandita. Lo que se busca es una creación estética que, al mostrar un árbol a escala, evoque un paisaje real o imaginario. El bonsái es el recuerdo vivo de un paisaje. Y es una escultura viviente, que cambia y mejora con los años.

¿Cuántos años dura la creación de un bonsái?

Es un proceso largo, que nunca termina del todo: los progresos son lentos y ayudan a cultivar la paciencia. No se pueden saltar etapas, no se puede acosar a la planta. Además, en Japón y China se ha convertido en símbolo de la conexión entre generaciones, por el número de ellas que han trabajado en un bonsái, a veces más de diez. Hay bonsái de hasta 800 años.

 

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"Es un proceso largo, que nunca termina del todo: los progresos son lentos y ayudan a cultivar la paciencia. No se pueden saltar etapas, no se puede acosar a la planta. Además, en Japón y China se ha convertido en símbolo de la conexión entre generaciones, por el número de ellas que han trabajado en un bonsái, a veces más de diez."

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 ¿Cualquier mata se puede convertir en un bonsái?

Todas las plantas son susceptibles de cultivarse en matera. Hasta hay bonsái de hierbas (kusamono y shitakusa). Pero las más aptas son las de tronco leñoso, por ser más longevas y duraderas, y porque su tamaño contrasta con el árbol que evocan.

¿Cómo se interesó en ellos?

Siempre me ha gustado la ética comparada, el estudio de otras culturas y formas de vida. El bonsái me brinda una perspectiva, un puente entre múltiples miradas, sobre todo entre Oriente y Occidente. El bonsái es en cierto modo una filosofía de vida, que enlaza distintas dimensiones del ser humano: cultura y naturaleza, diferentes tradiciones, conocimientos disciplinarios varios, forma y vacío, ser y nada. El bonsái, además de un hermoso objeto, es también una experiencia profunda.

¿Cómo es eso de que el bonsái es un puente entre Oriente y Occidente?

En occidente la gente mira el bonsái como un objeto que está frente a los ojos, una cosa palpable, visible: es una conciencia del objeto, de tener las cosas. En Oriente es la conciencia de la vivencia interior, del disfrute al crearlo, la conciencia de fundirse con la naturaleza. Distancia y cercanía a la vez, un lenguaje común que encontramos en China o Alemania, Colombia o Japón.

¿En qué se inspira?

En cada bonsái hay un recuerdo de un paisaje real o soñado, algo que está dentro y que busca expresión. El bonsái lo transporta a uno a otros rincones del planeta y es un objeto que está representando algo diferente.

Paciencia Bonsais CUERPOTEXTO

¿Qué le han enseñado los bonsái?

Los bonsái son grandes maestros, que me enseñan algo del hombre y la naturaleza de las cosas, de lo eterno y lo efímero, la fortaleza y la debilidad, la paciencia, el disfrute de los pequeños logros, la muerte como parte del proceso de la vida. Y me enseñan a observar y a cuidar. Aprendo con ellos que el hombre y la naturaleza son una sola cosa, que compartimos la misma esencia, los mismos deseos, procesos, ritmos y ciclos. Estamos más cerca los unos y los otros de lo que pensamos.

¿Ha podido relacionar esta pasión con su trabajo?

Como trabajo en la biblioteca de un colegio, todos los años organizo exposiciones de bonsái y otras plantas. Los niños asocian la colección de bonsái con otras colecciones de la biblioteca, y así como los libros hablan del mundo, los niños ven en las plantas una versión mágica de la naturaleza. Los sábados y domingos hago talleres en mi casa, que cada vez más tiende a volverse una escuela, un lugar de turismo, de meditación.

¿Qué tanto cambió su vida esta pasión?

Lo que empezó como una afición se me volvió la vida. Por eso busqué una casa más cerca del mundo natural, y mis viajes se relacionan con exposiciones, demostraciones, visitas a maestros, sea que vaya a Fusa o China. Y a todas horas estoy aprendiendo del ritmo, de la esencia de la naturaleza. Esto llena todos los momentos de mi vida.

 

 

*Escritora colombiana. Su último libro se titula Los abrazos de AliciaSEPARADOR

 

Katherine Ríos

Escritora. Autora del libro Los abrazos de Alicia (Editorial Robot).