Adicción al internet, ¿estamos a tiempo de evitarla?

Por: / Octubre 2021

La ciberadicción es el uso excesivo o compulsivo de un dispositivo tecnológico conectado a internet. Los niños y los jóvenes son los más vulnerables. Aquí le contamos cómo frenar esa compulsión.   

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espués de ocho meses de rehabilitación y desintoxicación, un joven español de 15 años se dio a conocer por ser un caso clínico de adicción a uno de los videojuegos en internet más famosos: Fortnite. El muchacho pasaba más de 20 horas jugando frente al computador y poco a poco se había ido alejando de sus amigos y de su colegio; incluso, necesidades básicas como ducharse o comer también habían ido desapareciendo conforme era más fuerte su adicción. Esa fue la razón por la que lo hospitalizaron. 

En su caso, el juego había empezado a interferir de manera significativa en otras actividades educativas, laborales, sociales y familiares. Sin duda se trataba de una adicción. 

El concepto de tecnoadicción existía antes del concepto de internet. Por ejemplo, para la década de los 90 ya se registraban casos de tecnoadictos después de que se popularizaron los videojuegos durante las décadas del 60 y 70. El gran cambio se dio con la aparición de internet en los noventas, pues fue entonces cuando el concepto de tecnoadicción empezó a acompañarse de un segundo concepto mucho más importante hoy en día: la ciberadicción.

Según Leonardo Palacios, neurólogo adscrito a Colsanitas y profesor de neurología de la Universidad del Rosario, “la ciberadicción es una parte de las tecnoadicciones porque tiene de por medio el internet. La adicción al internet es una palabra que apareció en el léxico médico en 1996 y es un ejemplo típico de cómo una herramienta puede ser tremendamente buena y tremendamente mala al mismo tiempo”, señala. 

Jugar fútbol puede ser una actividad saludable para el organismo, pero hacerlo durante diez horas al día puede provocar daños en los pies, los tobillos y las rodillas; además, la exposición al sol, lluvia o frío durante tanto tiempo también traería otras complicaciones. Esto para explicar que también se puede tener adicciones a cosas buenas, pero al extralimitarse pueden ser peligrosas.

¿Por qué el uso de internet puede generar adicción?

“Toda conducta que produce placer en un ser humano es susceptible de generar adicción”, señala el doctor Palacios. Las tecnoadicciones y las ciberadicciones son “adicciones sin sustancias”. Con sustancias la adicción puede llegar a ser brutal, pero en ambos casos se activa un circuito cerebral que se llama “el circuito de gratificación dopaminérgica”: algo así como las rutas de neuronas que transmiten dopamina de una región del cerebro a otra.

La dopamina es un neurotransmisor relacionado que cumple diferentes funciones en el cerebro, así lo explica el  National Institute on Drug Abuse: “Cada vez que el circuito de recompensa se activa a raíz de una experiencia sana y placentera, una ráfaga de dopamina envía la señal de que está sucediendo algo importante y es necesario recordarlo. Esta señal de la dopamina crea cambios en la conectividad de las neuronas que hacen más fácil repetir la actividad una y otra vez sin pensar en ello, lo que lleva a la formación de hábitos”.

Otra adicción sin sustancias que es curiosa y llama la atención es la adicción a las compras, porque comprar y estrenar produce lo mismo: una sensación de gratificación, de sentirse bien consigo mismo y de recibir comentarios positivos de los demás. Al cerebro le gusta el placer y esto hace que uno no pueda parar. Otro ejemplo son los productos azucarados: logran con alta efectividad que el cerebro se vuelva adicto al azúcar. 

En ese sentido, los niños y los jóvenes son más vulnerables: “Cada vez las adicciones ocurren en personas más jóvenes; entonces puede llegar a ser muy grave. Los efectos neuronales son básicamente muy parecidos en las adicciones químicas y en las no químicas”. Según señala Palacios, los estudios de resonancia magnética funcional “han mostrado cómo áreas del circuito de gratificación quedan como permanentemente hiperactivas en ambos casos”.

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Toda conducta que produce placer en un ser humano es susceptible de generar adicción.

¿Por qué los adolescentes son más vulnerables a la adicción?

Porque durante la adolescencia hay cambios hormonales muy fuertes: aparece la menstruación en las mujeres y los testículos se desarrollan más en los hombres, viene el cambio de voz y aparece una intensa atracción sexual y empiezan a presentarse las primeras relaciones de amor pasional muy intenso. Pero además, es una etapa donde se busca la autonomía y definir la identidad, pero todavía falta madurez cerebral.

Pero hay otra razón fundamental: Los seres humanos tenemos una parte del cerebro que ha sido denominado el cerebro primitivo subcortical, también conocido como sistema límbico o como la matriz de las emociones que está controlada por la corteza cerebral en la región frontal. Esta parte del cerebro es la que hace que, en medio de una situación arriesgada o de peligro, tomemos la decisión que protegerá nuestra integridad. Como el adolescente está en pleno desarrollo de la corteza frontal, toma decisiones más arriesgadas. “Porque su freno cortical no está funcionando del todo, entonces con el internet es igual que con otras actividades. Así es como descubren el trago, el tabaco, las drogas que activan brutalmente el circuito de gratificación dopaminérgica y corren el riesgo de volverse adictos a algunas de éstas”, comenta Palacios.  

¿Por qué la adicción al internet puede compararse con adicciones químicas? 

Porque el internet es tremendamente gratificante y lo son mucho más los juegos en línea y las redes sociales donde tenemos “amigos”, “seguidores” y “ likes”, y cada vez que aparece una de estas notificaciones se prende un bombillito de gratificación en el cerebro que te dice que tienes reconocimiento.  Sin embargo, es importante tener en cuenta que la comparación no significa que ambos tipos de adicciones (químicas y no químicas) producen las mismas complicaciones a nivel físico y social, sino que suceden en la misma parte del cerebro.

A nivel psicológico, sí hay quienes las comparan por su nivel de afectación. “Estamos viendo consecuencias en el rendimiento académico de los jóvenes, accidentes de tráfico que pueden llegar a lo peor, ansiedad, estrés, frustración, trastornos alimentarios desencadenados por Instagram y el tipo de imágenes que se cuelga”, cuenta en una entrevista del medic BBC el psicólogo español Marc Masip, quien trabaja con jóvenes para educarlos sobre un buen uso de la tecnología y evitar desarrollar adicciones.

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El internet es tremendamente gratificante y lo son mucho más los juegos en línea y las redes sociales donde tenemos “amigos”, “seguidores” y “ likes”.

¿Cómo podemos evitar esta adicción?

Si estamos hablando de menores de edad y núcleos familiares, lo que se debe hacer es establecer reglas en casa. Palacios recomienda que los computadores estén en un espacio donde los padres puedan supervisar las actividades de sus hijos sin necesidad de invadir su privacidad. También cree prudente instalar filtros y controles en los computadores para que los adolescentes no naveguen en determinadas páginas.  

La Academia Americana de Pediatría recomienda que los bebés hasta los 24 meses no pasen tiempo frente a ninguna pantalla, excepto durante alguna videollamada con familiares; y los niños de 2 a 5 años no deben pasar más de una hora frente a la pantalla por día, con acompañamiento de un adulto. Hasta los 12 años, los niños no deben tener acceso ilimitado a internet ni a pantallas, se debe controlar el tiempo de contenido al que pueden acceder y establecer límites de uso, preferiblemente que no superen las dos horas diarias y que no afecten horarios importantes como el de la comida y el sueño. 

Por su parte, el psicólogo Marc Masip recomienda aplicar el sentido común. “Es importante que usemos la tecnología cuando nos dé un servicio. Para eso pagamos por ella. Ahora, por ejemplo, tengo que ir a una reunión. Así que uso la tecnología para que me lleve al lugar de la reunión. Puedes también aprovechar el móvil para mandar un correo sin tener que coger la computadora. Pero no la utilices en una comida o cuando estés con otras personas. Tampoco cuando trabajas, pasas tiempo con tus amigos, con tu pareja o antes de irte a dormir. No dejes que pase por encima de ti. WhatsApp puede ser una herramienta muy útil, pero si se cae el servidor, tampoco es imprescindible”, puntualizó en la entrevista de la BBC.

Nuevos términos relacionados con la adicción al internet

  • Phubbing o ningufoneo: ignorar a una persona por prestar atención al celular.

  • Nomofobia: miedo irracional a no tener el celular cerca o no tener acceso a internet.

  • Fomo: miedo a perderse de algo.

  • Insomnio tecnológico: producido por la luz azul del celular al usarlo cuando es hora de dormir.  

 

 

* Periodista de Bienestar Colsanitas.

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