Ocho preguntas sobre las pesadillas en los niños

Por: / Marzo 2022

Es normal que los niños experimenten sueños desagradables después de cumplir los tres años. Aquí le explicamos cómo acompañarlos en esta etapa.

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Los niños se despiertan con frecuencia en las noches desde el nacimiento. Las razones más comunes durante los primeros dos años de vida están relacionadas con aspectos biológicos como hambre, frío o dolor. A partir de los tres años los niños pueden despertarse porque han tenido un mal sueño o una pesadilla, lo que representa un reto para la mamá y el papá que deben mostrar su lado más empático y amoroso para quedarse junto a su hijo y explicarle lo que sucedió.

Hablamos con la psiquiatra Catalina Ayala Corredor, especialista en niños y adolescentes de la EPS Sanitas, quien nos explica el origen de las pesadillas y cómo podemos ayudarlos a superarlas.

1. ¿Cómo acompañar a un niño que ha tenido pesadillas?

Lo principal es consolarlo y pedirle que nos cuente lo que soñó, si lo hace sentir más mejor. Luego explicarle de manera tranquila qué significa un mal sueño, recordarle que es algo de la imaginación como una película, y llenarlo de certezas: “estás en tu casa, estás a salvo, el sueño ya pasó y no se va a convertir en realidad”, además, acompañarlo hasta que se quede dormido nuevamente. 

Idealmente no se debería cambiar al niño de cuarto, ni de cama, ni prender la luz principal porque va a ser más difícil que vuelva a conciliar el sueño, pero se trata de encontrar lo que le genera más bienestar.

2. ¿Por qué se producen las pesadillas?

Mientras dormimos transitamos por diferentes fases. Hay una etapa más pasiva de sueño profundo y de descanso, denominada sueño no REM, en el que el cuerpo organiza los procesos biológicos y produce sustancias importantes como la hormona del crecimiento; por eso es tan importante dormir, sobre todo para los niños. 

Hay otra etapa más activa, conocida como REM (por sus siglas en inglés Rapid Eye Movements, donde ocurren las pesadillas). Si bien el niño está dormido, el cerebro procesa sucesos que pasaron en realidad y que, por algún motivo, lo impactaron, o eventos que sucedieron pero en los que no se detuvo: preocupaciones, ansiedades, temores o recuerdos con características emocionales que se convierten en el sustrato perfecto para que se generen las pesadillas.  En una misma noche los niños menores de cinco años, que deberían dormir entre 12 y 14 horas, pueden tener hasta seis ciclos de sueño, es decir, seis sueños diferentes aunque solo tienden a recordar el último.  

3. ¿Qué significan las pesadillas?

Las pesadillas son sueños desagradables o producciones que hace el cerebro en fase REM y que pueden generar un malestar que se manifiesta a través de los sueños. Al despertar de una pesadilla el niño está en la capacidad de hablar y de contar lo que recuerda, contrario a un terror nocturno en el que la persona no sabe qué fue lo que le pasó. 

Las pesadillas hacen parte de un proceso cerebral primario, un tipo de pensamiento que no es lógico. Puede ser atemporal, fantasioso, mezclar ficción con realidad y no hay una causalidad. Lo que sucede no tiene una razón. Sí se pueden manifestar ansiedades y preocupaciones del niño pero se mezclan con sucesos irreales. 

Pesadillas ninos CUERPOTEXTO

4. ¿Las pesadillas son señales de un problema emocional?

Un niño que tiene una pesadilla no necesariamente está teniendo problemas emocionales o de salud mental, todos podemos tener una pesadilla cada tanto. Los niños pueden padecer sueños donde se manifiesta el temor a la pérdida, a fallar en un examen, a perder el control de una situación y a ser desaprobado. 

Es común que cuando un niño tiene cambios recientes en su vida, en sus etapas de desarrollo o situaciones estresantes, tenga pesadillas. Hasta los cinco años los miedos más recurrentes son a los personajes fantásticos, a las brujas, los vampiros, a los monstruos de las redes sociales, entre otros.

5. ¿Qué factores producen ansiedad en los niños?

Entre los seis y los siete años los motivos más frecuentes de ansiedad se relacionan con curiosidad por el entorno, pues como aprendieron a leer recientemente, se interesan por su contexto. Así que les genera temor alguna noticia que escuchan en la radio, en televisión o que oyen de voz de sus familiares; por eso es importante filtrar la información que se le da a los niños sin necesidad de mentirles, simplemente darles aquella que no los culpabilice, angustie, confunda y que sean capaces de manejar.

En la primaria pueden empezar a sentir temor por los desastres naturales, por desaprobar en el colegio o en otros ámbitos. En la adolescencia los protagonistas serán la ansiedad social, las burlas, el matoneo o las preocupaciones por su apariencia. De forma transversal encontramos el temor que genera perder a los padres. Todos estos temores pueden reflejarse en los sueños generando pesadillas, y es un proceso normal.

6. ¿Qué signos de alarma debo tener en cuenta? 

Cuando las pesadillas afectan la funcionalidad del niño, es decir, que no puede realizar sus acciones cotidianas, (como estudiar, practicar deportes, jugar) entonces es hora de acudir a un experto. En primera instancia, se recomienda la valoración de un pediatra, después la de un psicólogo y finalmente la de un psiquiatra infantil. Si además de las pesadillas hay otras alteraciones, por ejemplo en el apetito, en las demostraciones de afecto o en su comportamiento, o si previamente el niño ha sufrido un evento traumático, hay que descartar un trastorno de estrés postraumático. 

7. ¿Qué son los terrores nocturnos?

Se diferencian de las pesadillas porque el niño no es capaz de recordar lo que estaba soñando, se despierta súbitamente y la alteración del sueño se da en fase no REM. No hay un sueño con algún contenido sino que hay un sobresalto en el que el niño se despierta de forma repentina, llorando, en ocasiones gritando, desorientado y a veces sigue incluso dormido pero con los ojos abiertos. Esta condición hace parte de otros problemas del sueño y si es frecuente puede ser también  manifestación de ansiedad. Si es reiterativo, es necesario consultar a un especialista.

8. ¿Cuáles hábitos generan bienestar antes de dormir?

El momento en el que un niño va a descansar debe ser placentero, tranquilo, amoroso. Nada más desalentador que un niño que se va a la cama llorando, regañado o exasperado. Aquí algunos consejos para finalizar el día tranquilamente.

-Comer al menos una hora antes de acostarse para facilitar tanto el descanso de la mente como del cuerpo. Si el niño se acuesta con sensación de llenura, el cuerpo debe invertir energía en los procesos de digestión y esto puede causar malestar y dificultad para conciliar el sueño.

-Evitar el acceso a pantallas antes de dormir. Cuando un niño está muy estimulado por lo que ha visto en televisión puede llegar a soñar con ese recuerdo, pues el cerebro almacena lo último que vio.

-Evitar los dulces, los alimentos muy salados, todo lo que pueda ser muy estimulante. Hay niños más propensos que otros a estar estimulados por algunos alimentos, por eso es importante ir reconociendo cómo se comporta el niño en las noches y si las pesadillas son frecuentes, anotar que ha comido previamente.

-Practicar algún deporte o ejercicio pero terminarlos tres horas antes de dormir para que no se estimule en exceso.

-Establecer una rutina del sueño. Preparar su cuerpo y su cerebro para descansar. Si es un niño ansioso o muy activo, practicar algo de meditación antes de dormir y evitar los líquidos una hora antes para que no deba levantarse a orinar. 


*Periodista colombiana, frecuente colaboradora de Bienestar Sanitas.

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Etiquetados con: Maternidad / Crianza / Niños / Sueño / Pesadillas / Abece /

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