No abandone a sus hijos por mirar el celular

Por: / Ilustración: Ana López / Junio 2021

La adicción a los teléfonos y a las redes sociales no es asunto exclusivo de jóvenes, los padres también caen en ella y por estar pegados a la pantalla dejan de prestar atención a los hijos. Los estudios prueban que los efectos en los niños son graves.

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i usted es uno de esos padres que no se despega del celular mientras come, habla con su hijo mientras chatea, le entrega una tablet para que se distraiga y así poder seguir conectado a las redes, es posible que esté priorizando la tecnología y esté dejando a sus hijos como huérfanos digitales.

Y aunque suene exagerado, la realidad demuestra que no es así. De acuerdo con un estudio realizado por la doctora Alina María Ali, psicóloga clínica, especialista en salud mental del niño y el adolescente, el fenómeno existe y cada vez hay más consultas por este tipo de situaciones: “Mi mamá/papá, no me presta atención porque a toda hora esta con su celular, no tiene tiempo para mí”, se quejan algunos niños.  

En su estudio también comprobó, como ya lo han hecho otras investigaciones, que el celular causa adicción y que los padres también caen en ella, con el agravante de que no son conscientes de que están enviando un mensaje a sus hijos: “no eres importante para mí”.

En esencia, explica la doctora, no es el celular, es el uso excesivo del mismo, en los momentos en que están “compartiendo” con sus hijos, justo en el instante en que se esperaría que estén completamente presentes para ellos. 

Para la psicóloga Viviana Zapateiro, de la Clínica Colsanitas en Cartagena, quien conoce el estudio, un huérfano digital es un niño que se siente desplazado por el uso que hacen sus padres de la tecnología. “Hoy la comunicación se ha visto interrumpida por la tecnología, antes la televisión reunía a las familias en torno a ella, pero ahora la desconexión es mayor, pues cada uno está con un celular, en un mismo sitio, pero sin interactuar”, explica.

Según su análisis, el uso del celular genera satisfacción a través de la interacción en redes y termina por convertirse en adicción. Y agrega que los padres también caen en ella, no solo los niños o jóvenes: “Luego no podemos exigir que nuestros hijos se despeguen del celular si nosotros como padres no damos ejemplo”.  

De acuerdo con la doctora Zapateiro, ellos entienden y saben cuándo sus padres están trabajando, pero también cuándo no les están prestando atención por estar viendo el celular. 

“Estamos haciendo del celular y nuestra interacción con la tecnología un objeto del deseo, idealizamos esas vidas que parecen perfectas en redes y esta situación está irrumpiendo la vida familiar, en la medida que desplazamos la atención de nuestros hijos a un segundo plano”, explica Zapateiro.

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El uso del celular genera satisfacción a través de la interacción en redes y termina por convertirse en adicción.

Niños deprimidos

“Siempre se habla de chicos adictos a la tecnología”, dice la doctora Ali, “pero desde hace cuatro años estoy viendo en consulta, cada vez más, niños y adolescentes ansiosos y deprimidos que expresan su sentimiento por falta de atención y porque sienten que hay un intruso en casa: el celular de sus padres”.

Incluso, ha encontrado expresiones como la de esta niña de siete años: “Yo hago pataletas para que me miren, pues me siento como una pared o como un bombillo, soy invisible en mi casa”.

“Es fácil señalar a los hijos de abuso de tecnología, pero los padres no se están mirando a sí mismos, pues siempre lo justifican por el trabajo o el estudio. Cuando los niños no reciben esa atención, tenemos un problema”, dice Ali. 

No más huérfanos digitales

El tema de los huérfanos digitales llamó la atención de la doctora Alina María Ali cuando conoció una campaña de un medio de televisión en Ecuador, denominada “No más huérfanos digitales”, en la que se mostraba  a través de videos reales cómo padres y madres descuidaban a sus hijos mientras caminaban por un centro comercial, porque permanecían mirando el celular.

Otro movimiento similar se hizo viral en 2016, con la carta de un niño que decía: “Mamá y papá, me gustaría ser tu teléfono celular”, que hizo reflexionar a muchos padres sobre el tema y dio pie a campañas en redes sociales.

Como dice Ali, “esos huérfanos digitales van a ser los hijos adoptivos de los youtubers, pues se sienten solos, incomprendidos, poco escuchados”. Fue uno de los casos que tuvo en su consultorio: un niño de 10 años que ya no quería interactuar con sus padres pues había encontrado en un influencer la atención que no tenía de sus padres, siemore inmersos en la tecnología. 

Prestarles atención

Según el estudio realizado por la doctora Ali, es claro que no se puede prescindir del celular, lo que debemos hacer es darle un buen uso, sobre todo cuando estamos con nuestros hijos.

Y como lo explica la doctora Zapateiro, un niño recibe atención y amor a través del acompañamiento, en la solución de sus problemas, en la satisfacción de sus necesidades básicas. En el libro Los 5 lenguajes del amor de los niños, sus autores Gary Chapman y Ross Campbell, muestran cuál es el lenguaje a través del cual un niño se siente amado por sus padres: contacto físico, dedicarle tiempo de calidad y atención, cuidado y atención, con palabras de afirmación (elogios y reconocimientos), y a través de los regalos que pueden ser físicos y emocionales. Para practicar cualquiera de estos lenguajes del amor hace falta dejar el celular.

Ambas especialistas recomiendan tener cuidado y revisar el comportamiento, tiempo y espacio donde se usa el celular, mientras estamos en familia. 

Cómo saber si la tecnología está relegando a mi hijo

  • Pregunte a su hijo si siente que pasa mucho tiempo en el celular.

  • Dígale que haga un dibujo suyo para saber cómo lo ve.

  • Haga un registro del tiempo que le dedica al celular a diario, sin contar las horas laborales.

  • Esté atento a los momentos en los que su hijo le habla, ¿usted lo mira a los ojos o ve su celular?

  • Usted no deja de mirar el celular cuando caminan, comen, juegan, conversan, en el parque. 

Revise estos aspectos, luego tome tiempos, esté atento a ciertas actitudes y, lo más importante, haga los cambios necesarios para que su hijo no sea un huérfano digital.
 

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