Niños y tecnología: no todo está dicho

Por: / Junio 2020

Huir de la tecnología digital es imposible. Por eso es necesario pensar las formas en las que estamos educando a los niños en ella, con el fin de que se convierta en una herramienta para el aprendizaje, y no un obstáculo para el desarrollo.

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a tecnología va mucho más allá de las pantallas, sean de computador, tableta o teléfono celular. Y pensar en educar en tecnología no solo es educar en el uso moderado de pantallas. Es, más bien, buscar cómo potenciar las habilidades de los niños a través de las herramientas que pueden encontrarse en un mundo híper conectado, para que pasen de ser unos meros consumidores, a ser productores de contenidos. Por eso la educación de los niños respecto a la tecnología es un tema a tratar en casa desde múltiples perspectivas, y no solo en la famosa clase de sistemas o informática en el colegio.

Las habilidades del siglo XXI

La consultora mexicana para la Unesco en uso de implementación de la tecnología, Claudia Limon, plantea la necesidad de fomentar desde la primera infancia el desarrollo de habilidades del siglo XXI. En principio, plantea Limon, estas habilidades no difieren mucho de las que requería un niño de la segunda mitad del siglo XX: pensamiento crítico, comunicación, creatividad, autonomía, resolución de problemas, toma de decisiones o colaboración. El cambio sustancial frente a ellas es que ya no basta aplicarlas en un tiempo y lugar determinado, sino que su uso está atravesado por la inmediatez y omnipresencia de un mundo conectado. En otras palabras, los niños de hoy necesitan pensar críticamente, ser comunicativos, creativos, autónomos, etc, y necesitan hacerlo en línea.

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"La tarea es educarlos en el uso correcto de la tecnología".

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En últimas, lo que cambia en el proceso educativo no es mucho pero sí es determinante. Las habilidades mencionadas son la base sobre la que actuará esa otra variable que es la tecnología. Si el niño no tiene buenas habilidades colaborativas en el salón de clase, difícilmente podrá desarrollarlas en el mundo digital, donde ese estar en línea o conectado va más allá de las redes sociales: el conocimiento, el saber y la información hacen parte de un entramado global del que participamos todos. Eso es lo que conocemos como Tecnologías de la información y la Comunicación (TIC).

La pregunta es: ¿cómo lograr que el niño desarrolle esas habilidades del siglo XXI? La respuesta, según Limon, es la alfabetización digital.

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La tecnología en casa

Los niños hacen parte de un mundo conectado. Esto significa que negarles la tecnología puede ser vano. La tarea, en cambio, es educarlos en el uso correcto de ella en relación con las habilidades que van desarrollando en su proceso de crecimiento y aprendizaje.

El pediatra Jhon Camacho Cruz es profesor investigador de la Fundación Universitaria Sanitas, y recientemente ha estudiado el uso de la tecnología en la primera infancia. Apoyado en unas guías de la OMS, explica que el uso de la tecnología durante la primera infancia está mediado por la edad del niño, el proceso de aprendizaje que este desarrolla en esa edad, el tiempo de exposición a la pantalla y, finalmente, el uso que se le debe dar a la pantalla en ese tiempo.

0 a 2 años. Durante este tiempo, los niños aprenden a reconocerse a sí mismos y al entorno que los rodea a medida que estimulan sus sentidos. Tocar los alimentos, caminar sin medias o escuchar la voz de sus papás los lleva a tener un rol activo dentro de su proceso de aprendizaje. Por tanto, durante este lapso la recomendación es que el uso de pantallas esté restringido. En cambio, se recomienda el uso de reproductores de audio para estimular a través de la música.

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"La tecnología no es buena o mala. Es una herramienta neutra que hace falta aprender a manejar de manera crítica".

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3 a 5 años. Durante este tiempo, los niños desarrollan la motricidad y aprenden a usar el lenguaje y reconocer sus emociones. Esto siempre en relación con otros, de ahí que el juego sea fundamental. Por tanto, el uso de pantallas no debe exceder los 60 minutos, ni alterar el patrón de alimentación, de sueño o el reconocimiento de las emociones (al servir como premio para calmar una pataleta, por ejemplo). En cambio, deben ser usadas en juegos de memoria y aprendizaje de colores, palabras, idiomas o países.

6 a 9 años. Durante este tiempo, los niños desarrollan su creatividad y capacidad colaborativa para la resolución de problemas simples. El uso de pantalla está sujeto a consideración de los padres, la única recomendación es que esté balanceado con actividad física y no se cruce con las actividades biológicas como comer o dormir. Dicho uso debe ser supervisado y orientado a fomentar la imaginación.

El propósito de una alfabetización básica en casa es que los niños puedan tomar mejores decisiones de manera autónoma para el momento en que se encuentren con las posibilidades de conexión que ofrece internet. Los dispositivos electrónicos son herramientas, como las tijeras, por ejemplo, y los esfuerzos deben estar encaminados a enseñarles a los niños para qué son las tijeras y no se corten, no a prohibirles su uso.

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La tecnología en la escuela

La Unesco reconoce que “la tecnología puede facilitar acceso universal a la educación, reducir las diferencias en el aprendizaje, apoyar el desarrollo de los docentes, mejorar la calidad y la pertinencia del aprendizaje, reforzar la integración y perfeccionar la gestión y administración de la educación”.

Sin embargo, esa relación tecnología-educación no puede ser vista solo en una dirección, según la cual la tecnología sirve únicamente como instrumento para educar a los niños. También debe mirarse en el otro sentido, en donde la tecnología sirve para educar a los niños para que después los niños la usen como motor de desarrollo de su entorno inmediato. Tal como lo ve la Unicef: “la tecnología digital puede cambiar la situación de los niños que han quedado atrás —ya sea debido a la pobreza, la raza, el origen étnico, el género, la discapacidad, el desplazamiento o el aislamiento geográfico— al conectarlos a numerosas oportunidades y dotarlos de las aptitudes que necesitan para tener éxito en un mundo digital”.

Eso, en últimas, es la alfabetización digital: dotar a los niños de habilidades que les permitan desenvolverse con suficiencia, autonomía y responsabilidad en un mundo que está conectado. Ahora bien, ¿cómo lograr que la tecnología sirva efectivamente como un motor de desarrollo? El profesor Carlos Merchán, asesor y coordinador de proyectos sobre tecnología y educación entre la Universidad Pedagógica Nacional y el Ministerio de Educación, lo pone en los siguientes términos: ¿cómo pasar de la cultura del copiar y pegar contenido a la de producir contenido?

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"La tecnología puede facilitar acceso a la educación, apoyar a los docentes, mejorar la calidad y la pertinencia del aprendizaje".

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Según explica, “hasta el momento, en Colombia lo que hemos hecho es aprender a utilizar programas que nos permiten almacenar y procesar información”. Esto es ser conscientes de que hacemos parte de un entramado digital de información global. Pero aún no hemos aprendido a producir contenidos.

La Unesco identifica tres etapas sucesivas en relación a la tecnología y la pedagogía: 1) Aprendizaje tecnológico, 2) Profundización del conocimiento y 3) Creación de conocimiento. En Colombia estaríamos entre la primera y la segunda etapa. Para dar el salto a la tercera, hace falta promover en la academia la creación de contenidos sobre los temas estudiados: que el celular no sirva solamente para buscar información en internet, sino también para producir información o videos o aplicaciones o juegos sobre esa información encontrada en internet. Solo entonces la tecnología será un motor de desarrollo.

Bajo este panorama es posible afirmar entonces que la tecnología en sí misma no es buena o mala. Es una herramienta neutra que hace falta aprender a manejar de manera crítica para encontrar respuestas a los problemas de nuestro entorno inmediato. En palabras de Anthony Lake, director ejecutivo de la Unicef: “Nuestra labor consiste en mitigar los daños y ampliar las oportunidades que la tecnología digital hace posible”.

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