Cuatro glorias del deporte cuentan sus historias

Por: / Agosto 2020

Willington Ortiz, Santiago Botero, María Isabel Urrutia y “La Chechi” Baena relatan cómo es la vida después del retiro: lejos de los entrenamientos y las competencias. En sus respectivas disciplinas, estos atletas dejaron una huella en el deporte, pero éste también los marcó a ellos.

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l deporte de alto rendimiento supone una preparación de tiempo completo y, en la mayoría de los casos, se trata de carreras deportivas que inician en la infancia. Fue el caso de Cecilia “La Chechi” Baena que tuvo su primera competencia oficial en patinaje a los siete años. Pero además de entrenamiento y disciplina hay otros factores que influyen en la práctica. María Isabel Urrutia trabajó toda su infancia y adolescencia en el atletismo, y por sugerencia de un entrenador se cambió a la halterofilia porque tenía la contextura física de una campeona de pesas. Y era cierto: fue la primera medallista olímpica colombiana en su categoría. Algunos, como Santiago Botero, no empezaron tan temprano su carrera pero igual tuvieron que sacrificarse para darle forma a su condición física excepcional. Botero llegó a las más grandes competencias ciclísticas y puso a prueba sus dotes de velocista y escalador. Otros, como Willington Ortiz, dejaron su carrera deportiva por una lesión. Aunque en su caso, gracias a su talento en la cancha, todavía es recordado como uno de los mejores delanteros del fútbol colombiano.

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Ortiz, Botero, Baena y Urrutia serán recordados como grandes deportistas.

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La capacidad pulmonar de los deportistas es mayor que la de personas sedentarias. El médico deportólogo Andrés Hernández, quien trabaja en rehabilitación cardiaca en la Clínica Colombia, explica que el corazón de los deportistas se hipertrofia, es decir se hace más grande durante su periodo activo, aunque esa condición es reversible: “En la medida que se deja el ejercicio, esa hipertrofia cardiaca disminuye y el corazón vuelve a su tamaño normal”. Algo distinto ocurre con los músculos, porque aunque hayan estado en reposo, cuando vuelven a entrenar es más fácil recuperar la fuerza que se había perdido.

Según explica el deportólogo, las jornadas de ocho o más horas de ejercicio diarias no se pueden reemplazar abruptamente por el ocio y el sedentarismo, un detalle sobre el cual muchos deportistas no son informados cuando terminan su carrera deportiva. Algunos de los entrevistados para este especial subieron de peso descontroladamente y luego volvieron a bajar. Sin embargo, el hábito parece que nunca se pierde y todos, irremediablemente, siguen conectados con el deporte.

Willington Ortiz

Willington Ortiz
"Estoy destinado a hacer ejercicio hasta que me muera"

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no de los delanteros más destacados en la historia del fútbol colombiano hoy juega como mediocampista. “El delantero tiene que soportar los golpes de los defensas, porque siempre recibe la pelota de espaldas”, cuenta Willington que todavía tiene clara la técnica, “entonces ahora juego de volante, es más fácil”. Willington Ortiz jugó su último partido profesional con el América en 1988.

“Esos años son los años que su organismo le habla”, dice Willington mientras recuerda el final de los 80, cuando ya había sido varias veces campeón de la Liga con Millonarios y el América de Cali. “Y eso me sucedió a mí. Cuando me levantaba, cuando iba a los entrenos y cuando terminaba los partidos, terminaba resentido, porque yo había tenido una lesión de una hernia discal. Eso aceleró mi retiro”. Fue cuando todavía jugaba en el Deportivo Cali, en 1981, en un partido por la Copa Libertadores en Argentina, contra Rosario Central. “Un marcador de punta me dio un golpe con su rodilla en la parte baja de la espalda y me hizo una hernia discal”. El médico Arnoldo Levy lo operó para que.

siguiera jugando, pero el límite llegó en 1988. Después de eso Willington montó una serie de almacenes deportivos en Cali, pero por haber estado conectado de alguna forma con los hermanos Rodríguez Orejuela (eran los dueños del América de Cali), Willington y sus negocios resultaron en la Lista Clinton, como se conoció a la lista negra de empresas señaladas por estar relacionadas con el narcotráfico. “Doce años estuve con esos problemas”, recuerda, “cuando estás ahí es como si tuvieras lepra: nadie te fía, nadie te presta”. Y para responder a las solicitudes de la Embajada de Estados Unidos y limpiar su expediente se mudó a Bogotá.

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Ortiz tiene un restaurante, El rincón del Viejo Willy, de gastronomía tumaqueña.

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Ahí nació la idea de El rincón del Viejo Willy, el restaurante en el norte de Bogotá, con el que busca llevar la sazón de su natal Tumaco a la capital. También administra una escuela deportiva con su hijo y claro, cuando puede juega fútbol con otros contemporáneos. Y es que después de la hernia, los médicos le pusieron una condición: no subir de peso porque su columna se puede afectar. Willington asume con una sonrisa el mandato: “yo estoy destinado a seguir haciendo ejercicio hasta que me muera”.

Hitos en su carrera

1972
Año de su debut deportivo en el Club Deportivo los Millonarios, equipo con el que obtuvo dos títulos de primera división.

1979
Sufre una grave lesión en su espalda producto de un rodillazo.

1983
Empieza a jugar en el América de Cali, con el que gana cuatro títulos

1988
Se retira luego de jugar contra el Nacional de Montevideo.

2000
Es nombrado “Mejor futbolista colombiano del Siglo XX” por la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol (IFFHS).

 Santiago Botero

Santiago Botero
"Seguir pedaleando"

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antiago Botero no sabía que su participación en los Juegos Suramericanos de 2010 marcaría el fin de su carrera ciclística. Tenía 37 años y estaba seguro de que el paso al costado ocurriría en cualquier momento, pero mientras pedaleaba para obtener el oro en las categorías de contrarreloj y sprint en marzo de ese año, no pensaba que fuera la última vez que competiría en una bicicleta.

En los Juegos Olímpicos de 2008 pensó en el retiro, pero le ofrecieron seguir el año siguiente en un equipo y se animó a continuar. Botero recuerda que justo en 2009 le dio una infección urinaria. Y al año siguiente eran los Juegos en su ciudad, entonces se presionó para estar listo.

“Después de los Suramericanos me dio dengue, y eso me llevó a tomar la decisión. ¡Suficiente!”. Botero explica que para un deportista enfermarse implica, además de mejorarse, el afán de estar de nuevo a punto para volver a competir. En sus planes estaba correr la Vuelta a Colombia de ese año, pero no quiso exigirse más.

Luego del retiro empezó a trabajar como mánager de su último equipo, el Orgullo Paisa, pero no se hallaba: “Me di cuenta de que no podía dejar de ser ciclista, subí de peso, me sentía mal, como enfermo”. Tras varios meses de haber abandonado la bicicleta, volvió a montar religiosamente, una o dos horas al día, como dice él, “por salud”.

Botero se había graduado como administrador de empresas en la Universidad Eafit antes de entrar al circuito ciclístico internacional con Kelme, en 1996. Casi 20 años después, el ciclista en retiro puso en práctica sus conocimientos como gestor deportivo, primero con el equipo ciclístico del Orgullo Paisa y después como encargado de toda la delegación antioqueña en los Juegos Nacionales. Ahora alterna su tiempo entre las conferencias en las que inspira con su experiencia y las transmisiones televisivas de las grandes vueltas ciclísticas como comentarista.

Al exciclista también le costó no descontrolarse con la comida, que podía consumir libremente luego de retirarse. “Si usted baja el gasto energético y consume el triple de calorías en cuestión de un mes puede estar 15 kilos por encima, y eso va en contra de la salud”.Cuenta que también por eso volvió a la bicicleta.

“Fue un proceso lento adaptarme a la vida común y corriente”, confiesa. Ahora recorre el oriente o el suroeste antioqueño en bicicleta, pero con otras metas en la cabeza. Sabe que tiene cierto reconocimiento por su carrera, pero en la vida diaria no siente que eso le dé ventajas. “Que a uno le costó mucho llegar a donde llegó, sí, pero ahora no tiene nada merecido de ahí en adelante. Uno tiene que seguir pedaleando”.

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"Botero dicta charlas y es comentarista en las transmisiones de las grandes vueltas ciclísticas".

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Hitos en su carrera

1996
Inicia en el ciclismo de ruta con el equipo español Kelme.

2000
Se lesiona durante el Tour de Francia. Esa tendinitis femoral no le impidió coronarse campeón de la montaña ese año.

2002
Premio destacado de su palmarés: Campeón del mundo Contrarreloj.

2010
Se retira luego de ganar dos medallas de oro en los Juegos Suramericanos de Medellín.

 Maria Isabel Urrutia

Maria Isabel Urrutia
"Ahora hay otras condiciones para los deportistas"

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r a los Juegos Olímpicos de Sydney era mi final como deportista”, cuenta María Isabel Urrutia, ahora entrenadora de las futuras campeonas de la halterofilia colombiana. “Ya tenía 35 años y pienso que la vida útil de un deportista alcanza más o menos hasta esa edad”. Además, tenía una lesión en la rodilla que difícilmente le permitiría seguir compitiendo. La vallecaucana ganó el primer oro olímpico para Colombia en el año 2000, y fue la primera mujer en alcanzar esa medalla en su categoría. Hasta ese año, las mujeres no levantaban pesas en los Olímpicos. Ella fue una pionera.

Y lo ha seguido siendo. Luego de su retiro, inició su carrera política y llegó a la Cámara de Representantes para redactar e impulsar leyes en favor del deporte. “Nadie ha hecho lo que yo hice en el Congreso. Hoy hay plata para que se hagan escenarios deportivos, cuando se hacen los Juegos Nacionales es porque están garantizados los recursos”, cuenta. Su trabajo político estuvo apalancado por su experiencia deportiva.

Pero durante esos ocho años de trabajo legislativo se alejó de su rutina deportiva diaria. “Llegué a pesar 120 kilos”, confiesa. Luego de triunfar en Sydney, María Isabel siguió levantando pesas unos meses, no con el ánimo de competir, sino para preparar el retiro. Pero ella cree que no finalizó bien el “desentrene” y por eso aumentó de peso.

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"Urrutia entrena a las futuras campeonas del país".

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Después de su salida del Congreso retomó el ejercicio, empezó a trotar y mejoró su alimentación. Además se reconectó con la halterofilia, pero esta vez como entrenadora. Ahora, desde esa posición, mira hacia atrás y compara: el panorama para sus jóvenes deportistas es muy distinto al que ella vivió en los 80 y 90, cuando le tocaba trabajar en un callcenter mientras se preparaba para ganar medallas nacionales y panamericanas en lanzamiento de bala y disco. “El entreno es el mismo”, dice, “las diferencias son las condiciones que tienen hoy los deportistas: les pagan y tienen un equipo interdisciplinario que les brinda los apoyos necesarios”, dice satisfecha. Le emociona ser parte de esa transformación.

Hitos en su carrera

1978
Tenía 13 años cuando fue campeona infantil en lanzamiento de bala.

1999
Su lesión más grave: ruptura de cartílago de la rodilla derecha.

2000
Gana la medalla de Oro en levantamiento de pesas, categoría 75 kg, en los Juegos Olímpicos de Sydney.

2001
Año de retiro. Unos meses después de los Juegos Olímpicos.

"La Chechi" Baena

"La Chechi" Baena
"La educación tiene que ir paralela al deporte"

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ecilia Baena ya no patina. Cuando se retiró de las pistas en 2014, dejó de hacer deporte por completo durante un año, pero como otros ex deportistas profesionales, se dio cuenta de que tenía que activarse por salud. Hoy corre y monta bicicleta, pero dice que no patina porque le cuesta coincidir sus horarios con los de la pista. Ahora es mamá y trabaja con el deporte, pero desde la gestión y la administración, una carrera que empezó a gestar cuando todavía competía.

“Siempre hay angustia”, dice “La Chechi” cuando se le pregunta sobre la vida después del retiro. “Esa era nuestra profesión, lo que sabemos hacer. Afortunadamente yo seguí con mi proceso académico en mis últimos años”. “Después de competir en mundiales desde el año 2000 hasta 2012, no había un reto más: ya había cumplido toda mi etapa en el ciclo olímpico, desde Centroamericanos hasta Panamericanos, y también había hecho la incursión al hielo”, recuerda.

Acaba de estar al frente de los XXI Juegos Deportivos Nacionales 2019, en noviembre, y empieza a entender los retos de la gestión. “La Chechi” estudió Gestión deportiva de forma virtual en la Fundación Universitaria del Área Andina y allí mismo se graduó de Administración de empresas, pero sabe que todo este proceso, que hizo parte de su transición al retiro, todavía es difícil para muchos deportistas. “Ese es el mensaje que yo le transmito a los deportistas de alto rendimiento: la educación tiene que ir paralela al deporte”, dice Baena y añade que ese mensaje también tiene que llegar a las universidades porque no hay la flexibilidad para que los deportistas puedan entrenar y estudiar simultáneamente.

Los patines de “La Chechi” están guardados, y ella dice que en pocos meses los volverá a usar. Le acaba de regalar un par a Ana Sofía, su hija, quien recién cumplió 3 años, la misma edad que ella tenía cuando aprendió a andar en la pista. Le quiere transmitir ese gusto, porque al final, dice: “los mejores momentos de mi vida los he pasado sobre ruedas”.

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"En su carrera deportiva ganó 24 títulos mundiales en distintas modalidades, entre las categorías juvenil y mayores".

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 Hitos en su carrera

1993
Tenía 7 años cuando participó en su primera competencia nacional y 13 cuando participa en su primer mundial.

2006
Su lesión más grave fue en 2006, en unos clasificatorios para el mundial se le rompió el recto anterior del cuadricep de la pierna. Estuvo seis meses fuera de las pistas.

20012
Gana el oro en la modalidad de maratón en el Mundial de Italia.

2014
Se retira luego de un año sin entrenar y se dedica a la gestión deportiva.

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