La importancia de enseñar a los niños a decir no

Por: / Julio 2022

Un niño que aprende el significado del no será un adulto que pone límites; tendrá mayor autoestima, confianza y seguridad.

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“En el proceso de formación de nuestros hijos es importante enseñarles que hay situaciones en las que no pueden involucrarse. De eso dependerá la toma de decisiones en la adolescencia y en la vida adulta”, dice el psiquiatra de niños y adolescentes Christian Muñoz, adscrito a Colsanitas.

Para ello, es indispensable fijar límites y enseñarles la necesidad de aprender a decir no y también a respetar cuando se les dice no. Aunque parezca una decisión tajante o arbitraria, todos necesitamos, desde un comienzo, aprender su significado.

Desde la primera infancia

Para empezar a entender el significado que tiene la palabra “no” en la vida de un niño, incluso desde sus primeros meses, es necesario comprender que es la primera expresión (verbal o gestual) a través de la cual ellos notan que papá y mamá están poniendo unos límites.

En el proceso de crianza, explica el psiquiatra Muñoz, “incluso antes de tener el lenguaje verbal desarrollado, es indispensable inculcar el significado del “no”, por ejemplo, ante situaciones de riesgo donde el bebé se puede lastimar”.

De esa manera, el bebé va interiorizando qué cosas no puede hacer con explicaciones senciallas como: “si pones tu mano en esa puerta te vas a lastimar y te va a doler”; ese es el primer paso para que vaya comprendiendo que el papá, la mamá o sus cuidadores lo hacen para protegerlo.

Para fijar límites

Como explica el doctor Muñoz, cuando llegan los “terribles” dos años, no se trata de decir no a todo (no coja, no toque) sino ir involucrándolo en los hábitos y las rutinas que estamos trabajando. “Por ejemplo, es necesario establecer rutinas para nuestros hijos, esto formará sus hábitos y dentro de ese proceso hay momentos en los debemos decir “no”, porque es hora de dormir o de comer y no de jugar; con explicaciones sencillas esos horarios tendrán unos límites conocidos” comenta.

DecirNo CUERPOTEXTO

Una habilidad social

Tal como lo explica la doctora Viviana Zapateiro, psicóloga adscrita a Colsanitas, “el ‘no’ es una habilidad social, como decir gracias o buenos días, que permite configurar límites claros en la convivencia: dónde termina mi límite y donde empieza el del otro”.

Específicamente, agrega la doctora Viviana, uno de los aspectos más importantes de la crianza tiene que ver con el negarse a una petición. “Esas habilidades sociales se aprenden principalmente en casa, por eso lo ideal es que el hecho de decir ‘no’ esté asociado a establecer límites”.

Por ejemplo, obligar a un niño o niña a saludar de abrazo y beso a personas que no conoce puede ser una mala idea, si él o ella no se sienten cómodos. Aprender a respetar el “no” de los padres es tan importante como aprender a respetar el “no” de los hijos.

Respetar el “no” de su hijo

Respetar el “no” de un niño o niña es crucial porque es la manera que puede desarrollar y expresar sus opiniones, así podrá explicar por qué dice o hace algo. “Debemos apoyar el desarrollo de su criterio para que vaya formando sus propias opiniones, pues esa es la clave para que en el futuro y en otros entornos, también lo puedan exteriorizar de forma sana y respetuosa”, explica el doctor Muñoz.

Por supuesto, es importante diferenciar un “no” por capricho, frente al cual no hay negociación; del “no” por opinión, que puede y debe ser escuchado.

“Creo que es importante considerar que el padre o la madre no son una voz absoluta y que no se les debe obedecer ciegamente, pues como formadores debemos moldear su opinión para que aprendan a socializarla en otros espacios como el colegio, la universidad o en su vida adulta”, dice el doctor Muñoz. Y agrega que, “los seres humanos necesitamos dar a conocer nuestras inconformidades de manera respetuosa, porque esto permite tener un estilo de afrontamiento adecuado para el desarrollo emocional”.

Una barrera de protección

Fijar límites a través de pautas claras sobre lo que se puede y no se puede hacer ayuda a crecer, a tener habilidades de negociación y a manejar la frustración. Sin embargo, más allá de esos límites está la importancia de que un niño o niña aprenda que el “no” es una opción para su vida, que se puede y debe respetar cuando quiere hacer valer sus derechos o su opinión.

En otras palabras, no hay que temerle al “no” de los padres y tampoco al de los hijos, pues son una parte fundamental del desarrollo social y afectivo que los va a proteger de situaciones de riesgo en la adolescencia o en la vida adulta, les dará herramientas para expresar sus opiniones (de manera respetuosa) y les va a ayudar a poner límites a los demás, lo que genera autoestima y respeto en su entorno familiar y social.

 

*Periodista especializada en maternidad y crianza.

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