En busca de la comida saludable

Por: / Junio 2022

Nos llega tanta información sobre nutrición de lugares tan diversos, que a veces no es muy fácil saber qué estamos comiendo realmente. Una profesional de nutrición de Colsanitas comparte algunas claves.

SEPARADOR

¿Se puede saber a ciencia cierta si lo que comemos es realmente saludable?

La respuesta es sí. Aunque la industria alimenticia inunde los medios de comunicación y las redes sociales de publicidad confusa e incluso engañosa; aunque revistas, portales, diarios y noticieros publiquen cada semana los resultados de una investigación que contradice a una investigación anterior, es posible diferenciar un alimento sano de uno que no lo es. Solo es cuestión de práctica, un poco de dedicación y de hacer elecciones inteligentes.

De acuerdo con Angélica Jurado, nutricionista de Colsanitas, lo primero que hay que hacer es evaluar las características de los alimentos. Se debe tener en cuenta a qué grupo alimenticio pertenece: si es algún tipo de grano, cereal, proteína de origen animal o vegetal, fruta o verdura. Luego, determinar cuáles son los beneficios del alimento, y si estos son mayores a los perjuicios. También hay que tener en cuenta que un solo alimento no proporciona todos los nutrientes que el cuerpo necesita; que una alimentación saludable cambia de persona a persona y que se debe buscar siempre una dieta variada.

Aquí un pequeño listado de esos productos que posan como saludables en el mercado, pero que su consumo regular puede no ser tan beneficioso para la salud.

- Jugos envasados: solo el nombre ya es un engaño porque, según la nutricionista Jurado, para que una bebida sea denominada jugo debe tener al menos 80% de contenido de fruta natural. Lo que comúnmente se encuentra en el mercado en realidad son refrescos con sabor a fruta o con una pequeña cantidad, que hacen parte del mismo grupo de las gaseosas y otras bebidas procesadas. Estos productos tienen un alto contenido de azúcares simples, preservantes, colorantes y un porcentaje muy pequeño de fruta, casi siempre por debajo del 20%.

- Cereales de caja: el arroz, el trigo y la avena, entre otros, son cereales muy saludables por su aporte de carbohidratos complejos y fibra y, como se sabe, la fibra promueve un tránsito intestinal adecuado y ayuda a que la energía de los carbohidratos se libere lentamente. Sin embargo, los cereales de caja están muy procesados, y con ello pierden muchas de sus propiedades beneficiosas. El cambio que sufren muchos cereales de caja es tan drástico que, al revisar la tabla nutricional, suelen tener apenas un gramo o menos de fibra por porción, cuando de manera natural estos cereales otorgan hasta seis gramos. Como si fuera poco, a muchos les agregan cantidades altas de azúcar, preservantes y colorantes.

EN BUSCA DE COMIDA SALUDABLE CUERPOTEXTO

Lo que preocupa de productos como los jugos envasados y los cereales de caja es que suelen estar en la lonchera de los niños, y las porciones que se sugieren en los comerciales son mucho más altas de las recomendadas.

- Gelatina: otro alimento que consumen especialmente los niños y cuya publicidad va casi siempre enfocada a ellos. Que solo se prepare con agua y que se le sirva a algunos pacientes en los hospitales por ser de fácil digestión no significa que sea saludable. La gelatina tiene preservantes, colorantes y azúcar. No tiene un aporte significativo de minerales, fibra o vitaminas.

- Productos light: estos alimentos generan mucha confusión y expectativas irreales en los consumidores. De acuerdo con la nutricionista Jurado, un producto light no ayuda a bajar de peso, de hecho, ningún alimento hace eso por el solo hecho de consumirlo. Light tampoco significa cero calorías; esta palabra se traduce al español como ligero y, de acuerdo con las normas internacionales de etiquetado de alimentos, la palabra light la puede incluir el producto que tenga una reducción de calorías con respecto al mismo alimento sin modificar de la misma marca.

¿Cómo elegir un alimento saludable?

Lo más importante para tomar una decisión informada es leer las etiquetas y las tablas nutricionales. Esto no es una manía de alguien obsesivo, sino un hábito tan necesario como leer la fecha de vencimiento de un producto. La nutricionista Angélica Jurado aclara que es mejor ir directamente a la lista de ingredientes, que está organizada de mayor a menor de acuerdo con la cantidad de cada elemento; es decir, si el primero de la lista es el azúcar, este es el ingrediente que predomina en el producto.

Otro factor para tener en cuenta es saber qué tan procesado es un alimento, y para averiguarlo hay un truco sencillo: entre más nombres extraños e impronunciables aparezcan en los ingredientes, más procesado es.

Recuerde también que un alimento es poco saludable cuando tiene por porción más de 15 gramos de azúcar, 120 miligramos de sodio, 5 gramos de grasa saturada o más de 250 calorías por cada 100 gramos. Entre más procesado sea un alimento, más colorantes y preservantes tiene; estos promueven una actividad celular diferente y, como no son naturales, el cuerpo los asimila como un anticuerpo del que debe defenderse. Esa reacción genera procesos inflamatorios que producen efectos degenerativos celulares.

En resumidas cuentas, prefiera siempre productos naturales, y consuma productos empacados y preparados solo ocasionalmente.

 

*Periodista independiente, frecuente colaboradora de Bienestar Colsanitas.

SEPARADOR

Compartir

Dejar un comentario
Lo Nuevo
Más compartidos
Le puede interesar