Todos necesitamos una red que nos sostenga

Por: / Ilustración: Julia Tovar / Mayo 2022

Tener una sólida red de apoyo es de vital importancia en los momentos difíciles. La salud mental se teje en las relaciones y las relaciones sostienen la vida.

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Mi amiga Andrea recibió su primer diagnóstico de enfermedad mental un año después de graduarnos de la universidad. El diagnóstico fue trastorno de ansiedad generalizado, pero después vendrían dos diagnósticos más: trastorno afectivo bipolar y trastorno de personalidad emocionalmente inestable, tres enfermedades mentales en la misma persona. ¿Qué podríamos hacer para ayudar? Nos preguntamos sus amigas. Ninguna tenía mucha información sobre enfermedades mentales, pero sabíamos que era fundamental acompañar, escuchar y empatizar. Éramos su red de apoyo, pero no teníamos claro cómo es que funciona una, cuáles son las responsabilidades y límites.

Años después supe, entrevistando al psicólogo Óscar Castro, coordinador de la especialización en Psicología Clínica de Unisanitas, que la red de apoyo es una protección con la que cuenta una persona para afrontar diferentes momentos de su vida, sean crisis o situaciones positivas.

Esta red se genera porque todos tenemos la necesidad de pertenecer y tener un vínculo de solidaridad con otras personas. Es un proceso natural que se da conforme vamos viviendo, lo que quiere decir que una persona no forma su red de apoyo con la intención de tener una protección psicológica. Tampoco es necesario ser un paciente psicológico para tener redes de apoyo buenas, sólidas y fuertes.

Las redes de apoyo suelen formarse en el contexto familiar, académico, laboral o en espacios de actividad física o manual, es decir, en cualquier espacio donde tengamos la posibilidad de profundizar en nuestros vínculos sociales. Cuando sentimos afinidad con diferentes personas, se dan comportamientos característicos de grupo: “los que vamos a cine” o “los que vamos a hacer trabajos”, se comparten necesidades y afinidades con solidaridad.

Pero no cualquier vínculo social o de pertenencia a un grupo es una red de apoyo, según Óscar Castro, “una cosa es la necesidad de socializar y otra es la necesidad de pertenecer. Hay personas con las que se logra un vínculo profundo y otras con las que se habla, se tiene contacto, se comparte un almuerzo, pero no un vínculo personal”.

Red de apoyo en la enfermedad mental

Cuando hablamos de un proceso psicológico por una enfermedad, trastorno, separación, duelo, o alguna eventualidad, esas redes pueden tener unas características diferenciales: la red puede ser el terapeuta o grupo de apoyo psicológico, con quienes no se tiene un vínculo personal. Por ejemplo, un paciente con ansiedad que asiste al programa de Hospital Día —una serie de reuniones donde se habla sobre la enfermedad y es dirigida por un profesional— no tiene un vínculo afectivo con esa red de apoyo, sino que cuenta con un grupo netamente terapéutico que sirve de red para superar una crisis de ansiedad.

Desde el momento de su diagnóstico, el proceso de mi amiga Andrea iba a ser acompañado y guiado por profesionales de la salud mental. Pero yo no entendía que eso iba a tener un impacto en la forma como nos habíamos relacionado hasta ese momento y los planes que hacíamos. La primera reacción de nosotras, sus amigas, fue ser absolutamente complacientes. Si ella quería salir, salíamos. Si quería tomar en exceso, lo hacíamos. Si quería salir de fiesta todos los días, así sucedía. Queríamos que se sintiera bien, cómoda y libre, después de haber pasado por hospitales psiquiátricos, encierro, medicación y soledad. No éramos conscientes de que el asunto no sería pasajero.

Por supuesto, el ritmo no nos duró más de una o dos semanas y en todo caso no estuvo del todo bien, pues, como me explica el psicólogo Castro, los límites son esenciales. “Con un paciente psicológico, como con quien no lo es, es importante establecer un límite y es válido decir, por ejemplo, por favor no me busques cuando consumes drogas, porque no te voy a hablar a ti, sino a una fiesta de químicos que tienes en la cabeza que no te permiten procesar ni razonar bien. Cuando quieras estar conmigo y necesites mi apoyo, ahí voy a estar, pero no cuando estás bajo los efectos de las sustancias”.

En el caso de mi amiga, el problema era el alcohol. Y no porque ella nos buscara alcoholizada, sino porque ahora nuestro plan era alcoholizarnos y olvidar que había una nueva enfermedad que la afectaba sobremanera, al punto de terminar hospitalizada en varias ocasiones; y que cambió nuestras vidas, pues había una nueva situación que requería atención y responsabilidad.

En este punto también es fundamental conocer las vulnerabilidades de la persona, me explica Castro. “Cuando la persona tiene riesgo suicida, necesita mayor atención, cuidado y empatía”. Y en todo caso, quienes guían el proceso deben ser los profesionales en salud mental y no las amigas, que, aunque con buenas intenciones, no estábamos siendo de ayuda en ese momento.

Como la persona está en estado de crisis, se nubla su estrategia de resolución de problemas. “Es importante que esta red de apoyo, que está desde otra perspectiva, ayude al paciente y le diga cosas como: no te preocupes, tengo una lista de psicólogos, vamos a llamar y a pedir una cita. Yo sé que estás sin herramientas y te voy a ayudar a activar tus redes de apoyo. Es importante llevarlos a veces hasta de la mano, dependiendo de su nivel de vulnerabilidad”, comenta el psicólogo.

Cuando la persona va obteniendo herramientas, se recomienda hacer un distanciamiento gradual, para que no se convierta en un proceso de manipulación, a causa de la enfermedad, tipo: “ahora no puedo ir a trabajar si tú no me llevas”. Para la psiquiatra Rosana Glück, adscrita a Colsanitas, tiene que haber un balance, “el cuidador que no se cuida, no puede cuidar a otro”, comenta.

Cuando hablamos de manipulación, hay muchos factores que pueden hacer que las personas lleguen a esto. Castro comenta que es muy fácil sacar provecho de la condición de confort que brinda la atención y el cuidado de los demás. Por eso son fundamentales los límites e identificar el avance de mejoría en la persona. “Por ejemplo, una persona puede decirle a un amigo: listo, veo que estamos mejorando, cocínate algo y esta noche vamos a tu casa; pero hazlo tú, actívate. Que no sea ‘te doy todo y tú no das nada’, sino más bien ‘ayúdate que yo te ayudaré’. Es como un proceso de crianza. Si usted le hace todo a la persona que está en crisis, no va a generar herramientas”.

Red CUERPOTEXTO

No descuidar mi salud mental

Con mi amiga las cosas se tornaron confusas, ella se sintió sola e incomprendida en muchas ocasiones y nosotras nos sentimos desorientadas, tristes y cansadas, pues aún desde el desconocimiento, estábamos haciendo un esfuerzo amoroso por lograr algo que no conocíamos y que ahora identificamos: ser una red de apoyo saludable para ella y para nosotras mismas.

El camino es largo, el grupo de amigas se fragmentó y algunas quedaron más afectadas que otras. Yo me cambié de ciudad y desde la distancia mantengo mi relación de amistad con ella. Trato de informarme y de escucharla, de estar atenta a sus necesidades sin descuidar las mías: ahora sé que mi propia salud mental también debe ser un tema principal de cuidado a la hora de ofrecer mi cuidado a otros. Seguimos conociéndonos y aprendiendo. Ella tiene mayor información y conoce más su enfermedad, sabe lidiar mejor con los momentos de crisis y comunicar sus necesidades.

Además, es importante que el paciente también procure el cuidado de su red de apoyo. La psicóloga Constanza González, directora del Programa Comunitario de la Fundación Keralty, lo explica así: “Ser conscientes de que tenemos una red de apoyo para atravesar los desafíos de la vida es un ejercicio necesario para avanzar. Recuperar el contacto, establecer y cuidar relaciones auténticas y nutritivas hace parte fundamental de cualquier proceso para recuperar el equilibrio y la salud, pues la salud mental se teje en las relaciones, porque las relaciones sostienen la vida”.

¿Cómo sé que hago parte de la red de apoyo de alguien?

Cuando se es solidario con otra u otras personas en un momento de crisis; cuando una persona está vulnerable emocionalmente porque perdió el trabajo, se separó de su pareja o murió un ser querido y usted habla con esa persona, la cuida, la consiente… en ese momento usted la está sosteniendo, está siendo parte de su red de apoyo.

Pero si la persona que está pasando por una situación de vulnerabilidad no tiene a nadie cerca para acompañarla, corre el riesgo de que esa crisis pueda madurar en depresión, ansiedad o duelo patológico, porque no tiene uno de los factores protectores más importantes.

Responsabilidades de la red de apoyo de un paciente psicológico

Para la psicóloga Constanza González, hacer parte de la red de apoyo de alguien cercano implica un compromiso para identificar, reconocer y cuestionarse las ideas, prejuicios y creencias con respecto a la salud mental con el fin de ser de auténtica utilidad para el bienestar de otros.

“Significa brindar soporte adecuado que responda a las necesidades del proceso de la persona, al tiempo que fortalecemos sus herramientas, pero sin convertirnos en ‘salvadores’, respetando el proceso y los tiempos de cada uno”, explica.

Estas son algunas de las responsabilidades que tenemos cuando estamos dispuestos a acompañar a otros, según el psicólogo Óscar Castro:

- Conocer la enfermedad: cómo funciona a nivel biológico, neurológico, emocional, fisiológico, cuáles son sus medicamentos y cómo los debe tomar. Cuáles son los picos que genera.

- Identificar las situaciones que la ponen en crisis o en riesgo: Si la red de apoyo conoce todos los factores desencadenantes de una crisis, va a poder prevenir la situación o acompañarla en el afrontamiento.

- Empatía: comprender que la persona está pasando por un episodio o crisis de su enfermedad y esto no quiere decir que es una mala persona.

- Conocer las rutas que puede activar: la red de apoyo no solo acompaña, sino que activa otras redes de apoyo según el caso, porque una sola persona no puede hacerlo todo.

- Compasión: aunque puede ser agotador el acompañamiento de un paciente, no se debe perder la perspectiva: hay una enfermedad. La recomendación es tener sus propios procesos de catarsis con respecto a ese proceso de apoyo que le brinda al paciente psicológico y no sobrecargarse en el cuidado.

- Paciencia: cuide su salud emocional para ser una buena red de apoyo. También es importante saber decir “no”, “Hoy quiero descansar y desconectarme”. Es bueno buscar otros espacios, tener vacaciones, otras actividades e interacciones.

Tipos de redes de apoyo

- Profesional de salud mental: ayuda en el proceso terapéutico.

- Educativa: es una red de profesionales que conectan a familiares que se encuentran en la misma condición para brindar conocimiento relacionado con la enfermedad de un pariente: cómo es la enfermedad, cuál es el proceso neurológico que produce, cuáles son los síntomas, las medicinas, los efectos secundarios, todo el contexto que le permite al familiar ser parte de la red de apoyo.

- Grupo terapéutico: personas que tienen una misma condición y comparten vivencias relacionadas para encontrar, entre todos, la mejor manera de afrontar la situación.

- Económica: apoya en ciertos momentos con dinero, hospitalidad, alimentación, abrigo, medicamentos u otras necesidades.

- Emocionales: amigos, familiares o allegados que están atentos, visitan, llaman, acompañan y están dispuestos a escuchar y contener.

 

Fuentes: Universidad de la Sabana y el psicólogo Óscar Castro.

 

*Periodista. Editora de www.bienestarcolsanitas.com

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