Terapias de grupo

Por: / Diciembre 2021

Detalles y pistas que deben tenerse en cuenta a la hora de escoger una terapia de grupo para nosotros o algún ser querido, expuestas por un profesional.

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os seres humanos somos animales gremiales. Andamos en grupos, nos buscamos unos a otros, necesitamos de los otros para nuestro desarrollo. No en balde existen tantos espacios de afiliación: clubes, ligas, organizaciones, asociaciones, iglesias, partidos. En cualquiera de ellas buscamos reconocimiento y sentido de pertenencia.

Desde tiempos ancestrales nos acompañan ritos vinculados con dinámicas en grupo. Ritos chamánicos para promover el éxito en la cacería, ritos para invocar el favor de las fuerzas naturales que bendicen la cosecha, ritos para despedir y asimilar la pérdida de nuestros muertos. Estos ritos tienen equivalentes contemporáneos en los encuentros deportivos, en la participación en espacios artísticos —en particular las artes representativas, como el teatro—, en las dinámicas de equipo en las organizaciones donde trabajamos, en los encuentros de las asociaciones a las cuales pertenecemos.

Las dinámicas grupales permiten autorregular y preservar nuestra convivencia en los colectivos a los cuales pertenecemos, pero a su vez son un factor indispensable para el desarrollo de nuestra personalidad y la activación del potencial que se encuentra dormido en nuestro mundo interior.

El grupo que tiene más influencia en el desarrollo de nuestra personalidad y en la activación y desarrollo del potencial al cual hacíamos referencia, es la familia. La relación entre los roles presentes en ella (padre, madre, hijo, hermanos, abuelo, abuela, tíos, tías, primos) determinan la adaptación a nuestro entorno, influye en los procesos de autovaloración y autopercepción que tenemos, y son referentes fundamentales en la forma en que buscamos y mantenemos el bienestar. Así mismo, las dinámicas y experiencias entre sus miembros favorecen o interfieren en el desarrollo de nuestros mundos instintivo, emocional y racional. Es decir, nuestro vínculo familiar incide directamente en la construcción y expresión de nuestro mundo psíquico, y por lo tanto en los niveles de bienestar que podemos alcanzar.

De lo anterior podemos concluir que en los grupos se puede activar fácilmente una función terapéutica: una función reparadora o reconstructiva de experiencias dolorosas, disfuncionales o traumáticas que hayamos tenido como miembros de otros grupos. De allí la posibilidad, en la mayoría de los casos, de hablar indistintamente de terapias de grupo o de grupos terapéuticos.

Algunos tipos

Hay terapias de grupo o grupos terapéuticos que tienen una función netamente contenedora. En ellos podemos encontrar espacios para compartir una herida, un sufrimiento, o expresiones de solidaridad que ayudan a sobrellevar alguna condición particular. La mayoría de los grupos que conforman esta categoría están constituidos por miembros que comparten un mismo padecimiento y han aprendido a encontrar herramientas y dinámicas para convivir con él. El grupo sirve para compartir experiencias y con ello apoyarse entre todos. Entre estos grupos podemos ubicar Alcohólicos Anónimos, Alanon, Narcóticos Anónimos, Jugadores Compulsivos y Weight Watchers. En ellos el papel del moderador es muy limitado.

En una sesión tipo de esta categoría se comienza presentándose al grupo y reconociendo que se tiene una condición que genera sufrimiento (alguna adicción, dificultad para emprender algún proceso de cambio, dinámicas interpersonales repetitivas y destructivas, etc.). El moderador, quien por lo general es alguien que tiene la misma condición pero que además ha transitado por un largo tiempo en el proceso de cambio o contención de la misma, da el derecho de palabra y está atento a que los asistentes mantengan un trato respetuoso. Existe una premisa en casi todos estos grupos, que consiste en limitarse a compartir la experiencia personal e intervenir de forma empática, sin tratar de interpretar lo que el otro expone y no actuar como terapeuta. En estos grupos, por lo general, hay un objetivo planteado inicialmente y una estrategia para alcanzarlo. Un ejemplo concreto de esto sería el modelo de Los 12 Pasos planteado para los grupos de Alcohólicos Anónimos (AA).

Hay otra categoría de terapias de grupo o grupos terapéuticos que tienen una función reconstructiva o restauradora. A partir de la misma, dinámicas distorsionadas y disfuncionales, modelajes negativos y bloqueos son revisados e “intervenidos” bajo la premisa de que el grupo funciona como un espejo donde se pueden ver los aspectos disfuncionales de cada uno de sus miembros y, a la vez, puede reflejar dinámicas más sanas que activan la posibilidad de cambios en la percepción e interpretación de las situaciones cotidianas y en las vivencias emocionales. En estos grupos, el moderador casi siempre tiene una formación como psicoterapeuta o como facilitador de dinámicas de grupo, y los miembros tienen una función más activa en los procesos de intervención.

En esta categoría podemos nombrar la terapia gestáltica, el psicodrama, las constelaciones familiares, así como la mayoría de los enfoques de terapias de familia.

Si escogemos como referencia de este tipo de grupo el psicodrama, una sesión tipo comenzaría por identificar quién es, dentro del grupo, la persona más necesitada de una intervención. En el psicodrama, esta persona es llamada el Protagonista. Una vez escogido el Protagonista, él o ella plantea la situación que quiere revisar. El moderador —que en estos casos tiene una preparación completa en la técnica y que es llamado el Director— va haciéndole preguntas destinadas a precisar la situación planteada de manera que se pueda ir identificando los actores y dinámicas presentes en la misma. Cuando el moderador lo considera adecuado, pide la intervención de alguno de los miembros del grupo quien puede representar un rol (padre, esposa, jefe, etc.) en la situación que plantea el Protagonista. Esta intervención consiste en constituir un espejo o un amplificador de lo que el Protagonista está planteando. Esto permite reconstruir la situación inicial sobre la que se estructuró el sufrimiento y, a partir de esta reconstrucción, se puede tomar conciencia de la parálisis, así como definir caminos o acciones que puede tomar para salir de ella. Cuando el Director lo considere, se hace un “cierre” de la situación y se abre un espacio para compartir la experiencia entre todos los presentes.

group therapy CUERPOTEXTO

En los grupos se puede activar fácilmente una función reparadora de experiencias dolorosas, disfuncionales o traumáticas que hayamos tenido.

Una última categoría la constituyen los grupos que actúan como activadores de potencialidades que no se desarrollaron o cuya expresión se encuentra interferida. En estos casos, el papel tanto del moderador como de los miembros del grupo es muy activa. El moderador actúa como un facilitador de los procesos del grupo.

En esta categoría podemos ubicar la biodanza, el trabajo expresivo con arena y la mayoría de las aproximaciones desde la arteterapia.

Si tomamos como ejemplo de esta categoría la biodanza, una sesión tipo comenzaría cuando cada uno de los asistentes comparte los cambios o percepciones que se tuvieron a partir de la última sesión vivida. Cada proceso comienza al expresar libremente, a través de una danza espontánea, las emociones que se generan a partir de la música escogida por el facilitador. La música es escogida con el propósito de activar, a lo largo de la sesión, algún aspecto de los participantes: creatividad, vitalidad, afectividad, sexualidad, espiritualidad. Cada sesión tiene una estructura predeterminada que forma parte del protocolo de diseño de las sesiones que se aprende a lo largo de la formación como facilitador, y cuya finalidad es activar el potencial interferido de los participantes a partir de nuevas experiencias más creativas, en un ambiente sano, libre y protegido.

En general, cada una de las escuelas nombradas en las dos últimas categorías requiere de un entrenamiento particular y complejo para garantizar la solidez y manejo adecuado de herramientas por parte del moderador o facilitador. En muchos casos, éste necesita una formación previa como terapeuta, aspecto al cual es importante prestar atención en el momento en que estamos escogiendo un espacio terapéutico para alguien cercano o para nosotros mismos.


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