Guía para el deportista aficionado

Por: / Septiembre 2022

Si usted planea trotar en las mañanas, hacer sesiones de elíptica o entrar a un torneo amistoso de fútbol, estas recomendaciones pueden serle útiles para evitar una lesión y una dolorosa recuperación.

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Es muy posible que quien aseguró que “el deporte es salud” fuera un deportista consumado. Porque aunque todos sabemos que la frase es cierta, no es fácil aplicarse a cumplirla. Buena parte de la humanidad trabaja en una oficina con horarios establecidos, tiene una hora de almuerzo, a menudo se queda por la noche en la oficina terminando informes, pasa gran parte de su semana en una silla y los fines de semana intenta hacer las paces con su conciencia al aire libre.

En rigor, esa frase se sufre con desgarros musculares, torceduras, lesiones, dolores y, en casos más extremos, fracturas que se obtienen en la búsqueda de una vida más sana.

Dolores y experiencias traumáticas que, por lo general, tienen su origen en aquel momento en que toda persona decide que debe hacer más ejercicio. “Cuando uno va a realizar una actividad física por primera vez, siempre debe tener un preacondicionamiento. No se puede pensar en comenzar a trotar a los 40 años sin valoración médica de un ortopedista o un deportólogo, ni hacerlo como quiera y donde quiera”, explica Claudia Juliana Reyes, ortopedista, traumatóloga y especialista en cirugía de pie y tobillo.

Aquella omisión, similar a la automedicación de una gripe, puede traer consecuencias funestas. Una buena parte de las lesiones ocurre porque el paciente está desbalanceado: sus músculos no están a tono ni se han fortalecido, hay algunas extremidades más largas que otras o la persona no se encuentra en el peso ideal.

Estas falencias pueden causar las lesiones crónicas, aquellas que aparecen poco después de practicar un deporte o hacer ejercicio por un periodo prolongado causadas por el sobreuso.

Allí clasifican las hinchazones, los dolores en los huesos o esa molestia en los músculos cuando se camina por la oficina o se escribe en el computador después de una jornada “saludable”.

Pero también existen las lesiones agudas, las que ocurren en el momento de la práctica deportiva o de la rutina de ejercicio. Se trata de aquel dolor causado por el impacto con otra persona, por un mal movimiento del cuerpo o por una caída, que de inmediato interrumpe los buenos deseos del ahora paciente.

En aquellos casos, las recomendaciones de los expertos llaman a suspender la actividad, aplicar hielo en compresa sobre la zona indicada o elevar el área afectada para disminuir la hinchazón. Pero, tal como recomienda el Instituto Nacional de Artritis y Enfermedades Muculoesqueléticas y de la Piel de Estados Unidos, es imperativo consultar a un médico cuando el dolor persiste, no se puede sostener peso alguno sobre el área lesionada, la hinchazón no disminuye o la articulación afectada se nota inestable.

DEPORTISTA CUERPOTEXTO

Consejos esenciales

Si usted desea que ese compromiso consigo mismo y su salud no sea una experiencia ni dolorosa ni traumática, mucho menos un mal recuerdo, con seguridad tendrá que empezar con una valoración rutinaria de un médico experto, de un traumatólogo o un deportólogo; por lo general, es el primer paso cuando un entrenador valora la entrada de cada candidato al gimnasio.

El paso siguiente es escoger muy bien el calzado que va a utilizar. “Por algo las empresas fabricantes han hecho estudios con expertos, con biomecánicos, con ortopedistas de pie y tobillo y han desarrollado zapatos con cámaras de aire y diferentes alturas de suela”, comenta la doctora Reyes, quien recomienda no confiarse en esta materia: “Si uno utiliza un zapato más de seis meses y ha recorrido 600 kilómetros, ya no le va a servir ni va a distribuir las cargas de forma adecuada para evitar las lesiones”.

También es importante escoger muy bien el sitio donde se va a realizar la actividad. Cualquier desnivel del campo, cualquier hueco de una cancha de cemento, cualquier inclinación no planeada en un recorrido puede traer consigo consecuencias dolorosas.

Y, finalmente, no extralimitarse. Si es su primera jornada de trote o su sesión inicial en el gimnasio, no se comporte como si fuera un profesional consumado. Camine por un tiempo y después intente una carrera suave o comience por los ejercicios más sencillos en las máquinas.

Trote

- Incidentes: Es frecuente que se presenten tendinitis (inflamación en un tendón) en la rodilla (tendón rotuliano) o en el talón.

- Tratamiento: Seguir un programa de fisioterapia diseñado por un médico experto, consistente en ejercicios de estiramiento y fortalecimiento, para conseguir el adecuado balance de los músculos.

- Consejos: Lo ideal es que un especialista o un deportólogo le indique qué tipo de ejercicios debe hacer, sobre qué terreno y la inclinación máxima en la que puede correr.

Gimnasio

- Incidentes: Además de las tendinitis ya descritas, es común sufrir lumbalgias (dolores en la espalda) por el desequilibrio entre los músculos lumbares y abdominales. Quienes hacen pesas pueden sufrir epicondilitis (codo de tenista, dolor en la cara externa del codo) o capsulitis (inflamación de las articulaciones de la muñeca)

- Tratamiento: Es necesario someterse a fisioterapia para fortalecer los músculos. Una vez finalizada, lo aconsejable es contar con la supervisión de un entrenador que controle los ejercicios y las rutinas. Una tendinitis mal cuidada puede causar una fractura por fatiga.

- Consejos: Si sufre de alteraciones cardiacas, es mejor hacerse un chequeo con un cardiólogo y seguir sus indicaciones sobre los ejercicios a realizar; de esta forma puede evitar problemas como el síncope cardiaco.

Deportes de contacto (fútbol o basquetbol)

- Incidentes: Abundan las lesiones en las articulaciones debido a la naturaleza del juego y a los cambios bruscos de posicionamiento o rotación. Las lesiones más comunes ocurren por la ruptura del ligamento cruzado anterior en la rodilla o del menisco, los desgarros musculares en los isquiotibiales, tendinitis en el manguito rotador (hombro) y esguinces en las manos o brazos.

- Tratamiento: Algunas lesiones, por su gravedad, implican cirugía y largos periodos de reposo e inactividad. Un error común es que el paciente, contrariando la indicación médica, vuelva a practicar el deporte exponiéndose a una nueva lesión.

- Consejos: Revisar muy bien las condiciones del terreno y usar un calzado adecuado para cada superficie (guayos con taches altos o bajos según la altura de la grama, tenis altos para proteger el tobillo del basquetbolista). También hay que escoger el balón: el tamaño y el peso varían según la edad de quien lo practica.

* Periodista colombiano, colabora con El Espectador.SEPARADOR

 

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