Así se obtuvo el genoma del COVID-19 en Colombia

Por: / Abril 2020

Desde enero el Instituto Nacional de Salud se preparó para realizar las pruebas de laboratorio para diagnosticar el COVID-19 y para ayudar a entender el funcionamiento del nuevo virus.

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allar la secuencia genética de un virus no suele ser una noticia importante y menos en Colombia, un país que destina menos del 0,5% de su PIB a ciencia y tecnología. Sin embargo, el domingo 29 de marzo de 2020 los noticieros anunciaban que un equipo de investigadores del Instituto Nacional de Salud (INS), en asocio con expertos del Instituto Alexander Von Humboldt, la Universidad Cooperativa de Colombia, el Imperial College London y el London School of Medicine and Tropical Hygiene habían logrado descifrar el primer genoma del SARS-CoV-2 de Colombia, el virus causante de la enfermedad conocida como COVID-19. La ciencia colombiana estaba aportando su conocimiento y talento para tratar de entender mejor cómo funciona este adversario invisible, que puso en cuarentena a miles de millones de personas en todo el mundo.

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Conoce a tu enemigo

Para vencer a este adversario hay que conocerlo primero, y en este caso el genoma es como un manual de funciones que contiene las instrucciones que hacen funcionar al virus. La primera secuencia genética del virus que provocó la epidemia en la ciudad de Wuhan, en China, fue reportada el 10 de enero por el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de ese país. Con ella el mundo pudo descubrir que este virus hacía parte de la familia de los coronaviridae, que causa enfermedades en seres humanos y animales.

Los coronavirus son virus de ARN, es decir que usan ácido ribonucleico como material genético, y se los llama así porque su forma vista en el microscopio electrónico es similar a la corona solar. Los coronavirus son responsables de muchos de los resfriados comunes que no tienen consecuencias importantes sobre la salud, pero algunos como el SARS-CoV y el SARS-CoV-2 pueden ser mortales.

La cepa actual es similar al coronavirus conocido como SARS-CoV, que provoca el Síndrome Agudo Respiratorio Grave (SARS, por sus siglas en inglés), una enfermedad que apareció por primera vez en Asia en 2003 y que se propagó por varios países. Por esa similitud el nuevo virus se llamó SARS Coronavirus 2 o SARS-CoV-2.

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"Conocer el genoma del SARS-CoV-2 permite rastrear la procedencia de los virus que ingresan al país, ya que en el genoma se acumulan cambios característicos de las regiones donde el virus ha circulado".

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Mientras el virus se esparcía por China, otros países comenzaron a prepararse para la llegada del virus, y Colombia no fue la excepción. Desde enero de 2020, la directora de Investigación en Salud Pública del INS, Marcela Mercado, reclutó a un grupo de investigadores luego de recibir la invitación de la doctora Zulma Cucunubá del Imperial College London, para hacer parte de la investigación que trazaría el árbol genealógico del SARS-CoV-2 y su migración por el mundo.

Diego Álvarez y Carlos Franco estuvieron entre los primeros investigadores reclutados por la Dirección de Investigación en Salud Pública del INS. Álvarez, virólogo e investigador, cuenta que antes de que se registrara el primer caso confirmado de COVID-19 en Colombia, el equipo del INS ya estaba estudiando el virus desde finales de enero. “La primera parte consistió en investigar aspectos generales del virus y su diagnóstico. Fue un trabajo arduo, teníamos que revisar constantemente qué estaba pasando, porque empezaron a salir montones de investigaciones en tiempo récord. Un día teníamos claridad sobre algo y unos días después salía mucha más información”.

Cuando el virus llegó a Colombia

Cuando se confirmó la presencia del COVID-19 en Colombia el 6 de marzo, los investigadores del INS empezaron a revisar los métodos de secuenciación genética disponibles. Katherine Laiton, investigadora del laboratorio de virología del Instituto y José Usme de la Universidad Cooperativa de Colombia ya habían hecho experimentos de secuenciación para otros virus como dengue, zika y chikunguña, así que lo que hicieron fue adaptar los protocolos con ayuda de Nicolás Franco del Instituto Alexander Von Humboldt, para obtener la secuencia completa del SARS-CoV-2.

De acuerdo con Diego Álvarez, virólogo investigador del INS, conocer el genoma del SARS-CoV-2 permite rastrear la procedencia de los virus que ingresan al país, ya que en el genoma se acumulan cambios característicos de las regiones donde el virus ha circulado. También permite definir las cadenas de contagio, aparición de cepas y mejorar los métodos de diagnóstico. Esto es importante porque los virus de ARN como el coronavirus mutan rápidamente y van acumulando cambios en su genoma. Por eso, saber las características propias de los virus que circulan en diversas regiones del mundo permitiría la creación de medidas de control más específicas y efectivas contra el COVID-19.

Otros países y grupos de investigación se han sumado al esfuerzo de rastrear el virus en todo el mundo. El resultado de este trabajo se puede ver en un mapa dinámico en el que están todas las regiones por donde ha circulado (el mapa del virus lo encuentra aquí). Con la información disponible se sabe, por ejemplo, que la tasa de mutación del SARS-CoV-2 es más lenta que la del virus de la gripa, aunque todavía no es claro si ha cambiado su virulencia. Conforme se vayan sumando más genomas, más fácil será ganarle la partida a este adversario invisible.

 

**Periodista y politóloga.

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