La incontinencia urinaria es reversible

Por: / Ilustración: Jorge Tukan / Abril 2021

La incapacidad de mantener la orina en la vejiga puede tratarse con fisioterapia, medicamentos o cirugía. Por eso, lo más importante es superar los tabúes asociados al síntoma, y consultar al especialista.

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a incontinencia urinaria no es por sí misma una enfermedad y tampoco es una consecuencia inevitable de la vejez, aunque es común en los adultos mayores. Más bien, puede ser la manifestación de enfermedades que afectan el metabolismo, como la diabetes y la obesidad, traumatismos de columna vertebral, infecciones urinarias, partos difíciles, trastornos neurológicos, alteraciones en el estado de conciencia del individuo, prolapso de los órganos pélvicos e hiperplasia de próstata. En las mujeres, los cambios hormonales que llegan con la menopausia o tumores en la zona pélvica también pueden acarrear dificultades para contener la orina. En la mayoría de los casos tiene solución.

Luis Abuchaibe, urólogo de la Clínica Iberoamérica de Colsanitas en Barranquilla, explica que la incontinencia urinaria (IU) es la incapacidad de mantener la orina en la vejiga para ser evacuada en sitios y momentos socialmente adecuados. La Organización Mundial de la Salud, en tal sentido, señala también que es una disfuncionalidad que condiciona un problema higiénico que afecta de manera importante la calidad de vida de las personas.

Incontinencia CUERPOTEXTO*Ilustraciones por Jorge Tukán. Instragram: @jorgetukan.

“El índice de consulta por este problema de salud aún es bajo, pero 28 años de ejercicio profesional me permiten asegurar que, progresivamente, mucha gente ha superado los tabús que le impedían hablar de la incontinencia urinaria con su médico. Antes era más frecuente que el paciente en edad avanzada lo considerara un síntoma propio de la vejez, y por vergüenza ni siquiera preguntaba si se podía hacer algo para mejorarlo. En este momento de apertura social, en el que se aceptan más las diferencias y los asuntos relacionados con los órganos genitales, tanto hombres como mujeres están más dispuestos a tocar estos temas con su especialista. También con los años ha mejorado el interés del médico general por detectar estas preocupaciones en el paciente y, además, se han diversificado los métodos para diagnosticarla, tratarla y curarla”, dice Abuchaibe.

 "En las mujeres, los cambios hormonales que llegan con la menopausia o tumores en la zona pélvica pueden acarrear dificultades para contener la orina”.

    

Sobre las causas que producen el escape inoportuno de orina, Abuchaibe explica que la vejiga es un órgano hueco de músculo liso, y está encargada de recoger la orina que fluye constantemente desde los riñones, con un conducto de salida que es la uretra. Una de las patologías que con frecuencia da origen a la incontinencia urinaria ocurre cuando la vejiga se contrae más de lo normal y la uretra no responde a este estímulo al mismo ritmo, por lo tanto el líquido se filtra. Otra causa frecuente es que los músculos que mantienen la vejiga cerrada se debilitan o están demasiado activos, entonces, en el primer caso la orina sale sin control, y en el segundo, es frecuente la urgencia de ir al baño aún con poco líquido en la vejiga.

Este comportamiento de los órganos vinculados con el proceso de micción determina el tipo de incontinencia urinaria. La clasificación es así: la de urgencia, caracterizada por la imposibilidad de llegar a tiempo al sanitario para evacuar la vejiga; la de esfuerzo, que se presenta cuando se realiza alguna actividad física en la que se ejerce presión sobre la vejiga, como estornudar, reír, toser o correr;la mixta, que combina las características de la incontinencia de orina de urgencia con la de esfuerzo. Hay un cuarto tipo, que es la de rebosamiento, que se presenta al no tolerar ya más volúmenes de orina en el interior de la vejiga y ocurre la filtración de esta en gotas o en pequeños chorros por la uretra.

 "La vejiga es un órgano hueco de músculo liso, y está encargada de recoger la orina que fluye desde los riñones, con un conducto de salida que es la uretra”.

    

Abuchaibe advierte que no poder comunicar las ganas de orinar o la imposibilidad de controlar totalmente la movilidad pueden generar dificultades para una micción oportuna, y a esto también se le cataloga como incontinencia urinaria.

En cualquier caso, la incomodidad de sentirse mojado, el mal olor y el bochorno social afectan considerablemente la salud mental de quienes la padecen, y genera fricciones del paciente con su entorno social y familiar. Por lo tanto, se vuelve imperiosa la necesidad de consultar al especialista para explorar las causas del síntoma y recurrir al método pertinente para curarlo o minimizarlo.

Encontrar juntos la ruta

Luis Aluma, miembro de la junta directiva de la Sociedad Colombiana de Urología, explica que para realizar un buen diagnóstico, el médico especialista hace una exploración física con una detallada revisión de la historia clínica, con el fin de confirmar que se trata de “una pérdida de orina totalmente involuntaria y objetivamente demostrable”, según establecen los protocolos de la Organización Mundial de la Salud. Lo siguiente es determinar exactamente el momento en el que hay pérdida de orina (por la noche, en reposo o en actividad, con esfuerzos leves o moderados) y, posteriormente, se puede recurrir a otras pruebas como el examen clínico pélvico, la cistoscopia, la urodinamia o la resonancia magnética de pelvis.

“Del resultado de ese diagnóstico se determinan las rutas de abordaje, que pueden incluir ejercicios de fisioterapia de piso pélvico, tratamiento farmacológico o de reemplazo hormonal, cambios en los hábitos del paciente o cirugía para reemplazar los ligamentos que han dejado de cumplir su función. Esta última es, entre todas, la opción más invasiva pero afortunadamente se trata de un proceso ambulatorio, de bajo riesgo y con alta efectividad. Además, forma parte de los beneficios de los planes de salud que ofrece el Estado colombiano por considerarse una intervención que resuelve un problema funcional”, advierte Aluma.

La cifra
En España y Colombia hay una prevalencia de 20 % en adultos mayores.
    

El especialista Aluma señala que la estadística mundial refiere mayor incidencia de la incontinencia urinaria en mujeres que en hombres, debido al impacto de los cambios hormonales en los embarazos o por la llegada de la menopausia. Estudios realizados en España y en Colombia hablan de una prevalencia de 20 % en adultos mayores, y si la población de estudio es la de ancianos institucionalizados, el porcentaje se eleva a 35%.

La literatura disponible revela otro dato dramático, y es que cerca del 80 % de las personas que padecen incontinencia urinaria tienen escapes de orina durante la relación sexual, y esto deriva en evitación y baja autoestima.

Para retrasar o evitar la aparición de la incontinencia urinaria, tanto en hombres como en mujeres, hay algunas recomendaciones sencillas que se pueden aplicar, como seguir una dieta sana que permita poner a raya tanto el sobrepeso como la obesidad, no fumar, reducir el consumo de café, refrescos y bebidas carbonatadas, incorporar a su dieta abundante fibra para evitar el estreñimiento y evitar cargar objetos pesados.

Señales y síntomas de alarma

Consulte con un profesional si tiene:

  • Escape de orina durante las actividades cotidianas, como estornudar, reír, toser o hacer ejercicio.

  • Orina demasiado, más de siete veces al día.

  • Tiene dolor al orinar.

  • Siente un impulso repentino por orinar y no alcanza a llegar al baño.

  • Experimenta un escape de orina sin previo aviso.

  • Se orina en la cama durante la noche. Incapacidad de orinar o vaciar la vejiga.

 

 *Periodista. Editora de Bienestar Colsanitas.

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