¿Cómo funciona una teleconsulta de salud mental?

Por: / Mayo 2020

Las consultas virtuales hacen posible que el cuidado en salud mental esté al alcance de todos, sin importar el área geográfica o las condiciones de aislamiento. Basta una conexión a internet para tener al otro lado de la pantalla a psiquiatras y psicólogos dispuestos a su ofrecer su acompañamiento.

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a mayor ventaja de la salud mental, en estos momentos, frente a otras especialidades de la medicina es que el profesional no necesita tener contacto físico con el paciente; no se puede decir lo mismo de la ortopedia, la pediatría o la dermatología, por poner algunos ejemplos. De ahí que la salud mental lleve un largo tiempo implementando la virtualidad con éxito para cumplir su propósito de acompañamiento.

“El propósito de una consulta en salud mental es atender una necesidad emocional o comportamental que una persona no consigue resolver de forma autónoma”, explica la psicóloga clínica Lorena Useche. Dicho esto, es posible desdibujar momentáneamente la línea que separa las consultas psiquiátricas y psicológicas, porque en ambos casos el propósito sigue siendo el mismo y la diferencia principal entre una y otra es el abordaje terapéutico que emplea el profesional. En últimas, concluye la doctora Useche, “la consulta es un apoyo basado en las herramientas que el profesional puede brindar”.

En una consulta virtual basta con ver y escuchar a la persona para que mediante la conversación surjan estas herramientas de las que habla la doctora Useche y que, de alguna forma, pasan del profesional al paciente para que este pueda manejar autónomamente las emociones y comportamientos que dificultan su rutina.

TeleconsultaCUERPOTEXTO

¿En qué momentos funciona la consulta virtual?

La psiquiatra Marcela Alzate, docente de la Fundación Universitaria Sanitas y expresidenta de la Asociación Colombiana de Psiquiatría, sugiere que la consulta virtual en salud mental funciona muy bien en tres casos:

1. Cuando el paciente ya asiste a consulta con un determinado terapeuta y cambia de ciudad, pero quiere continuar el proceso. En ese caso, que ya tiene un diagnóstico y un seguimiento constante, la consulta virtual resulta ser una estrategia efectiva para mantener el acompañamiento sin cambiar de terapeuta, porque esto puede resultar agotador emocionalmente: nunca será fácil abrirnos completamente a otras personas desde cero.

2. Cuando el acceso a los servicios de psiquiatría presencial es inadecuado, la consulta virtual resulta ser una oportunidad eficiente. Por ejemplo, en zonas rurales cuya cobertura de servicios médicos es insuficiente, la consulta virtual acorta brechas geográficas. Estos casos pueden funcionar de dos formas: el paciente consulta directamente con el profesional en salud mental o consulta con un médico general que a su vez interconsulta con el especialista (cabe aclarar que esta última forma aún está en camino de implementación en muchas zonas del país).

3. Cuando se establecen directrices en las cuales se le recomienda al paciente no salir de casa, ya sea por orden del médico tratante (por ejemplo, cuando el paciente tiene defensas bajas) o de las autoridades (por ejemplo, en tiempos de cuarentena).

En cualquier caso, las dos partes siempre deben estar de acuerdo en que la virtualidad es la mejor alternativa para seguir garantizando el objetivo de acompañamiento.

Diferencias entre la consulta virtual y la consulta presencial

Lenguaje corporal: la doctora Alzate aclara que dentro de una consulta de salud mental la información en la conversación no solamente está en lo que dice el paciente sino en cómo lo dice. “La carga afectiva, el tono emocional, la respuesta desde el lenguaje corporal aporta mucho para psiquiatría”, agrega. Aunque en una consulta virtual el video a través de la cámara ayuda a traer algo de estas expresiones, hay otra porción de la información que se pierde: gestos minúsculos en el rostro, movimientos de las manos o de las piernas, cambios sutiles en la voz. Sin embargo, agrega, este cambio no perjudica en mayor medida el propósito terapéutico de la consulta.

Cercanía: “La cercanía física entre un terapeuta y un paciente genera una atmósfera de calidez que está marcada por el cómo se ubica el otro para atenderme, cómo me mira, cómo me habla, cómo me escucha”, dice la doctora Useche. No es lo mismo hablar de aspectos emocionales frente a una persona que hacerlo frente a una cámara. La consulta virtual ha potenciado, sin embargo, otro tipo de cercanía a nivel mental y emocional que se manifiesta mediante la atención, el cuidado, el interés y la empatía.

Privacidad: la consulta presencial garantiza la privacidad del paciente en tanto sucede en un espacio cerrado y seguro. La virtualidad puede implicar un riesgo para dicha privacidad cuando el paciente no tiene un espacio desde el cual hablar con tranquilidad, es decir, desde el cual decir lo que siente y lo que piensa sin temor a que un familiar o un amigo lo escuche. 

Espacio: en una consulta presencial tanto el paciente como el profesional salen de sus espacios personales para construir uno conjunto en el consultorio. La virtualidad, en cambio, lleva al paciente al espacio del profesional y viceversa: uno ve cómo vive el otro. Este cambio podría resultar significativo para la consulta en la medida en que nuestros espacios a veces hablan por nosotros.

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"Nadie en la cuarentena está libre de tener su salud mental en riesgo. Por eso la estrategia de la consulta virtual es una magnífica estrategia".

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• Distractores: estar frente a una pantalla siempre será un distractor en sí mismo, porque internet y las redes sociales solo necesitan de un clic para desplegar su arsenal de entretenimiento. La doctora Useche ha tenido la experiencia de ver cómo en sus consultas virtuales algunos pacientes se pierden durante algunos segundos viendo memes o fotos de sus cantantes favoritos, algo que jamás ocurriría en la presencialidad. Sin embargo, aclara, esos distractores pueden enriquecer la consulta en la medida en que sean llevados a ella; se refiere a que la terapia también es un espacio para hablar de los memes o del cantante favorito, porque en últimas eso dice algo de cada uno de nosotros.

Conexión estable: la consulta virtual se sostiene por completo en la estabilidad de la conexión a internet del paciente y del profesional. Cuando esta conexión es óptima, la consulta fluye con total normalidad; pero cuando falla, algo en la comunicación se pierde, porque, como dice la doctora Alzate, si el paciente que tiene que repetir algo que el otro no escuchó, lo repite sin la misma carga emocional.

Desplazamiento: todo paciente y profesional en salud mental debe desplazarse para una consulta presencial. Sin embargo, la consulta virtual no requiere de ningún desplazamiento. Para algunos esto significa un ahorro en tiempo, cansancio o estrés; para otros, significa la pérdida de salir de casa y llegar a un espacio seguro.

Inmediatez: una consulta virtual está al alcance de un teléfono: basta una llamada o un mensaje de texto para que el otro se conecte y me atienda. Sin embargo, explica la doctora Useche, esta inmediatez conlleva cierta complejidad particular. Por un lado, en casos de crisis los protocolos de atención garantizan una respuesta al paciente dentro de las 48 horas siguientes a un evento de impacto emocional, en donde la virtualidad facilita el espacio de valoración, escucha y contención; y, por otro, si no hay una crisis, respetar los horarios de terapia por parte del paciente lo lleva a desarrollar su capacidad de espera, es decir, a entender que el objetivo de la terapia es desarrollar herramientas autónomas para controlar ciertas emociones y comportamientos.

La consulta virtual durante la cuarentena

La cuarentena decretada por el Gobierno Nacional obligó a que la transición hacia la virtualidad que venían efectuando muchos profesionales en salud mental se diera de forma obligatoria. Esto llevó a que muchos pacientes tuvieran que hacer el mismo cambio y que sacaran sus propias conclusiones respecto a él. Por ejemplo, Isabel asiste a terapia psicológica presencial desde hace un año, pero la cuarentena la llevó a seguir con su tratamiento virtual; ella reconoce que esta modalidad “ha sido una muy buena opción para continuar el proceso terapéutico sin interrupciones, sobre todo en un momento donde la preocupación y la angustia son sentimientos que todos tenemos, pero no todos sabemos manejar”.

El psiquiatra Rodrigo Muñoz Tamayo, jefe del departamento de salud mental de la Clínica Reina Sofía de Bogotá, afirma que en efecto los pacientes han agradecido las consultas virtuales, porque no se sienten abandonados durante esta contingencia. Agrega, aun así, que también ha tenido pacientes un poco más reacios a aceptar la consulta virtual porque no para todos es fácil hablar frente a una cámara. Y justo ese es el pero que pone Isabel a la virtualidad: “En ocasiones es difícil expresar los sentimientos a través de una cámara, no es lo mismo llorar en el consultorio frente a una persona, que desde la casa y frente a una pantalla”.

El encierro, la incertidumbre, el miedo, la convivencia, entre otros, en un solo espacio durante tanto tiempo con las mismas personas son factores que han alterado de una u otra forma nuestra salud mental. Y, como asegura la doctora Alzate, “nadie en la cuarentena está libre de tener su salud mental en riesgo. Por eso la estrategia de la consulta virtual es una magnífica estrategia”.

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