Poner el corazón en el trabajo

Las enfermeras son el primer contacto de una persona al llegar a una clínica, bien sea por una emergencia o un procedimiento programado. Su atención es indispensable para que los tratamientos médicos se realicen de forma correcta.

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El trabajo de las enfermeras es uno de los pilares en la recuperación de los pacientes después de una intervención quirúrgica o un procedimiento médico de cualquier complejidad. Su papel es fundamental en dos vías: para los médicos y para los pacientes. De ahí la importancia de reconocer su trabajo y sus múltiples funciones. Buscamos a una para contar su historia, que es la de muchas otras enfermeras que día a día ponen el corazón en el trabajo.

Atender las dolencias físicas y emocionales de los pacientes

Maria Fernanda Calderón tiene 38 años y hace cinco integra el cuerpo de enfermeras que atiende a los pacientes de Colsanitas en la Clínica Pediátrica. Actualmente es enfermera jefe, y está entrenada para apoyar el área de urgencias, hospitalización, salas de cirugía, radiología, imágenes diagnósticas infantiles y, en ocasiones, de adultos.

Su rutina comienza a las cuatro de la mañana, cuando se levanta, pues trabaja en el turno matutino que inicia a las siete. “En el área de urgencias recibo a los pacientes junto a dos enfermeras y tres auxiliares: una que está en el triage, otra en el área respiratoria y apoyando el triage, y otra que está en los consultorios”, cuenta.

El triage es la clasificación de las necesidades de los pacientes. Para hacerlo es necesario saber el motivo de consulta, los antecedentes, signos vitales, peso y talla, pues son valores importantes para el tratamiento de los niños. “Así clasificamos los que son urgentes-emergentes y debemos llevar a la sala de reanimación, los que son urgentes y requieren un tiempo de atención más rápido que el resto de pacientes, y los que nos pueden esperar”.

Todos los días recibe a los pacientes que vienen de la noche anterior y la madrugada, y los entrega a otra enfermera jefe al finalizar su turno, cerca de las dos de la tarde. “Entregar” significa especificar los cambios que tuvo el niño o niña durante la jornada y lo que queda pendiente: medicamentos, traslados, observaciones, exámenes. “Somos la puerta de entrada del paciente, estamos directamente implicadas en el cuidado de él y su familia, y del personal de enfermería que tenemos a cargo en estos servicios”, comenta María Fernanda.

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"Somos la puerta de entrada al paciente, estamos directamente implicadas en el cuidado de él y su familia"

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Atención centrada en el cuidado

“Los niños vienen con algo que los aqueja, que les duele, pero también con temores, y lo mejor que podemos hacer es tener buena cara para ellos y darles seguridad y tranquilidad ante todo”, dice Calderón, quien pone especial cuidado en el saludo y la conversación inicial que tiene con los niños y niñas. “A ellos siempre les tenemos que contar qué va a pasar, porque así van a sentir tranquilidad”, comenta. Para eso observa tanto el estado de salud como la disposición y el ánimo con el que llegan.

Cuando trabaja en el área de radiología, por ejemplo, debe verificar que los niños tengan la preparación correcta, es decir, que estén en ayuno, que traigan sus exámenes de laboratorio, que tengan la orden médica donde el especialista determina cómo debe hacerse el procedimiento y el registro de ingreso a la clínica. Después lo prepara: que se ponga la bata azul y sepa lo que va a suceder. “A los más grandecitos les genera más temor. Cuando son bebés es un poco más fácil”, cuenta.

La enfermera debe estar presente desde el inicio del procedimiento: “los entrevistamos, los pasamos a la sala, estamos atentas a la monitorización, asistencia, administración de medicamentos bajo las indicaciones del anestesiólogo y en compañía del auxiliar de enfermería, hacemos la canalización del acceso venoso, en caso de que sea necesario, verificamos que los signos vitales estén bien y los acomodamos para el examen”, explica Calderón. 

 ENFERMERA CUERPOTEXTO

Lo más importante es el cuidado, pues deben verificar que la posición del paciente sea correcta, que no queden desprotegidas ciertas partes del cuerpo como los huesos más prominentes que pueden tener contacto con la máquina de resonancia y sufrir lesiones. Pero además, durante el examen, “acudimos al área de registros de enfermería para hacer las anotaciones correspondientes y establecer los cobros de los insumos utilizados; y casi al tiempo nos preparamos para el siguiente paciente”, cuenta.

Cuando termina el procedimiento la enfermera acompaña y ayuda al paciente a despertar y asegurarse de que esté recibiendo la ventilación adecuada, en compañía del anestesiólogo. Después lo traslada al área de recuperación para ingresar al siguiente paciente, que ya debe estar preparado. “Les explicamos a los familiares del niño que va de salida cómo y cuándo reclamar el resultado, las indicaciones que deben seguir en casa y los signos de alarma”, dice la enfermera.

 

 

 

 

*Bienestar Colsanitas. SEPARADOR

 

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